Advierten de cómo afectaría un gran terremoto en España: “La sociedad no está preparada”
Además del impacto social y psicológico, se produciría un gran desplazamiento de miles de personas; habría pérdida de patrimonio cultural en zonas históricas, y un aumento del estrés postraumático y otros efectos psicológicos en la población.

Según el publicado en Natural Hazards “Estimación de las posibles consecuencias de los terremotos históricos españoles en la actualidad: escenarios de riesgo para la gestión de emergencias sísmicas en España”, el método USGS PAGER (Prompt Assessment of Global Earthquakes for Response) analiza cómo se vería afectada la sociedad. ¿Estamos preparados? La respuesta es no, “la sociedad no está preparada”.
Analizando los dos terremotos históricos que tuvieron lugar en España: el de Torrevieja (1829) y el de Arenas del Rey (1884), ambos terremotos tuvieron intensidades de IX–X en la escala EMS-98/ESI-07, causando cientos de muertes en su momento. El de Torrevieja, 389 víctimas; el de Arenas del Rey, 900 víctimas, los autores simulan qué ocurriría si estos terremotos sucedieran hoy, considerando la densidad poblacional actual, la infraestructura moderna y la vulnerabilidad urbana.
Las simulaciones muestran que las consecuencias actuales serían mucho más graves debido al crecimiento urbano y turístico. Los escenarios modelados indican que la magnitud del desastre requeriría ayuda internacional, según los estándares del sistema PAGER.
España no está preparada
La sociedad española, según los autores, no está lista para enfrentar un terremoto fuerte, a pesar de que estos han ocurrido en el pasado y volverán a ocurrir. El estudio concluye que la percepción del riesgo sísmico en España está subestimada, en parte por el enfoque excesivo en datos instrumentales recientes y el olvido de registros históricos.
“Es urgente actualizar los mapas de riesgo, los códigos de construcción y las políticas públicas para reflejar la verdadera amenaza sísmica. La planificación de emergencias debe considerar escenarios históricos, ya que estos ofrecen una base realista para prever impactos futuros", añaden.
Entre las recomendaciones que se extraen del estudio, dado que muchas edificaciones actuales no están diseñadas para resistir terremotos fuertes, se sugiere reforzar normativas sísmicas en zonas con antecedentes históricos de sismos, y aplicar criterios de vulnerabilidad estructural más estrictos, especialmente en áreas turísticas y urbanas densamente pobladas.
El estudio subraya que el riesgo aumenta significativamente durante la temporada turística. Por tanto, los planes de emergencia deben considerar la población flotante (estamos ya inmersos en la campaña del verano); las infraestructuras críticas (hospitales, carreteras, servicios de emergencia) deben dimensionarse para esa carga estacional (los servicios de emergencia también tienen vacaciones en verano y la carga laboral suele ser excesiva, más en zonas tensionadas de costa y exceso de turistas).
Además del impacto social y psicológico, se produciría un gran desplazamiento de miles de personas; habría pérdida de patrimonio cultural en zonas históricas, y un aumento del estrés postraumático y otros efectos psicológicos en la población. Pero con todo, y a pesar de los estudios, y de las alertas de las autoridades, la falta de conciencia pública sobre el riesgo sísmico es el factor más predominante.
Cómo preparar a la sociedad para un futuro seísmo
- Medidas estructurales: Reforzar edificaciones existentes: Especialmente en zonas con riesgo sísmico conocido, como el sureste peninsular y Granada. Actualizar los códigos de construcción: Incorporar criterios sísmicos más exigentes, incluso en zonas donde el riesgo ha sido históricamente subestimado. Evaluar infraestructuras críticas: Hospitales, escuelas, puentes y presas deben ser auditados y reforzados si es necesario.
- Planificación urbana y territorial: Evitar construir en zonas de alta peligrosidad: Como fallas activas o suelos blandos que amplifican las ondas sísmicas. Diseñar rutas de evacuación y puntos seguros: Especialmente en áreas turísticas y urbanas densas. Controlar el crecimiento urbano desordenado: Que aumenta la exposición y dificulta la respuesta ante emergencias.
- Preparación y respuesta ante emergencias: Desarrollar planes de emergencia sísmica: A nivel local, regional y nacional, con protocolos claros y actualizados. Realizar simulacros periódicos: En escuelas, empresas y comunidades, para entrenar a la población. Fortalecer la coordinación entre instituciones: Protección Civil, servicios sanitarios, cuerpos de seguridad y ONGs.
- Educación y concienciación pública: Campañas de sensibilización: Sobre qué hacer antes, durante y después de un terremoto. Incluir el riesgo sísmico en la educación escolar: Para formar una cultura de prevención desde edades tempranas. Fomentar la autoprotección: Enseñar a identificar zonas seguras en casa, trabajo o escuela.
- Tecnología y monitoreo: Mejorar la red de estaciones sísmicas: Para detectar y localizar terremotos con mayor precisión y rapidez. Implementar sistemas de alerta temprana: Que permitan ganar segundos cruciales para evacuar o detener infraestructuras críticas. Usar inteligencia artificial y big data: Para modelar escenarios de riesgo y optimizar la respuesta.
- Políticas públicas: Incluir el riesgo sísmico en la legislación urbanística y ambiental. Asignar presupuestos específicos para prevención y resiliencia. Fomentar la cooperación internacional: En formación, tecnología y respuesta ante desastres.
Sistemas de alerta temprana en España
España está avanzando en el desarrollo de sistemas de alerta temprana sísmica, aunque aún no cuenta con un sistema nacional plenamente operativo como el de Japón o México. El Instituto Geográfico Nacional (IGN) gestiona la Red Sísmica Nacional, que detecta y localiza terremotos en tiempo real. Aunque no es un sistema de alerta temprana en sentido estricto, es la base sobre la que se están desarrollando nuevas capacidades.
Plan Nacional de Vigilancia Sísmica (2025–2028), aprobado en marzo de este año, el plan contempla 58 medidas para reforzar la vigilancia sísmica, volcánica y de tsunamis, el uso de inteligencia artificial para mejorar la detección y generar alertas más rápidas, y la coordinación entre 54 entidades científicas y administrativas. Este plan busca avanzar hacia un sistema de alerta temprana más eficaz, especialmente tras experienciiccwin247.como la erupción en La Palma.
La Universidad Complutense de Madrid ha desarrollado el sistema ALERTES, un prototipo de Sistema de Alerta Sísmica Temprana (SAST) que detecta las ondas P (las primeras del sismo) y genera alertas antes de que lleguen las ondas destructivas S. Puede ganar entre 10 y 30 segundos de tiempo de reacción. Está diseñado para proteger infraestructuras críticas y permitir medidas de autoprotección.
El Instituto Español para la Reducción de Desastres (IERD), colabora en la planificación de sistemas de información y alerta temprana, especialmente en zonas costeras y de alta sismicidad. Actúa en varios frentes, es sureste peninsular: Murcia, Alicante, Almería. En la zona de Granada, por su historial sísmico. Y en las Islas Canarias, por el riesgo volcánico y sísmico.
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