La turística ciudad de España que está sufriendo una invasión de serpientes: “Necesitamos miles y miles de trampas”
El equilibrio ecológico de Mallorca está al borde del colapso por esta especie que no deja de expandirse.

El archipiélago balear, y en particular Mallorca, está viviendo una silenciosa pero grave invasión de serpientes foráneas que amenaza con desestabilizar por completo su ecosistema. , alerta de que las consecuencias podrían ser irreversibles si no se actúa de inmediato: “Necesitamos miles y miles de trampas para reducir la población”, afirma con rotundidad.
Pinya explica que el problema no radica en las tres especies autóctonas de serpientes, que llevan siglos adaptadas al medio mallorquín, sino en otras recién llegadas, como la serpiente de herradura, que han irrumpido sin control. Esta especie ya ha provocado la desaparición total de las sargantanes en varios islotes del archipiélago. “La serpiente de herradura ha llegado nadando, y cuando llega, se lo come todo”, advierte el experto.
Más allá de la desaparición de estos pequeños reptiles, la amenaza se extiende a todo el ecosistema. “Las sargantanes tienen un rol de polinización en las plantas. La desaparición de ellas puede generar una reacción en cadena que no sabemos dónde acabará”, alerta Pinya con una metáfora: “El ecosistema funciona como un castillo de naipes: si llega un nuevo depredador y extingue una especie clave, puede derrumbarse toda la estructura”.
Según el biólogo, la falta de acción temprana ha permitido que la población de sierpes crezca sin freno. “En 2003 se debería haber actuado con más rapidez y haber llenado el territorio de trampas. Pero entre 2003 y 2015 se dio una tregua, y entonces empezaron a crecer sin control”, lamenta. A día de hoy, la densidad de serpientes en Mallorca “es mucho más alta que en la península”, y Pinya lanza una advertencia contundente: “O incrementamos de forma drástica las trampas y la extracción, o tendremos que acostumbrarnos a vivir con estas serpientes”.
Agricultores en pie de guerra
Desde el sector agrícola también se pide una respuesta más decidida. El presidente de la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (ASAJA), Joan Company, reclama que se catalogue a la serpiente de herradura como especie invasora, tal como ya ocurre en Ibiza. “Aquí, al no estar catalogada la serpiente como invasora, son los particulares los que tienen que actuar. En Ibiza lo gestionan profesionales”, señala.
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Pese a todo, hay un atisbo de esperanza dentro del propio ecosistema. Según Pinya, algunas serpientes autóctonas, como la "serp de sa garriga", han comenzado a alimentarse de las especies invasoras. Sin embargo, insiste en que este fenómeno, aunque positivo, no es suficiente por sí solo. La solución pasa por una acción masiva, coordinada y urgente para evitar que esta amenaza siga avanzando.
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