Golpe de realidad para un proyecto energético ‘made in Spain’ al otro lado del mundo: “Ya no es comercialmente viable”
Se cancela uno de los proyectos eólicos marinos más avanzados en Victoria, Australia, para remplazar la energía a carbón.


BlueFloat, un desarrollador de energía eólica marina con sede en España, había estado ofreciendo compradores potenciales a uno de los proyectos renovables más avanzados de Victoria, en el sureste del país australiano. Gippsland Dawn, nombre por el que se conoce al proyecto australiano, es solo una pieza más de la estrategia de transición energética del estado.
El objetivo es reemplazar los antiguos generadores de carbón y reducir sus emisiones. Para el ello se ha propuesto desarrollar dos gigavatios de energía eólica marina para 2032, alcanzando los nueve gigavatios para 2040. La salida de BlueFloat ha supuesto un duro golpe para el estado, que consiguió las licencias para el proyecto Gippsland Dawn tras un riguroso proceso de selección.
El plan de Victoria es el primero con licencia de viabilidad que ha tenido que ser parado. El desarrollador de energía eólica marina abandonó el plan después de no lograr un comprador, según informa el medio .
Por qué se ha salido BlueFloat del plan victoriano
En un comunicado, la compañía confesó que “tras una revisión estratégica de las condiciones actuales y previstas del mercado mundial de energía eólica marina, el accionista final de BlueFloat Energy, Quantum Capital Group, ha determinado que seguir financiando desarrollos eólicos marinos ya no es comercialmente viable a corto y medio plazo”.
Quantum Capital Group, conocido antes como Quantum Energy Partners, es una firma de capital privado estadounidense con sede en Texas enfocada en la industria energética. La compañía ha cesado todas las operaciones globales de BlueFloat Energy, entre ellos Gippsland Dawn.
La salida de la empresa energética fue anunciada semanas después de que el periódico confirmara que BlueFloat estaba buscando un comprador y superando grandes dificultades para sortear las barreras regulatorias, ambientales y financieras en Australia.
A pesar de todo ello, la compañía sigue teniendo esperanzas de conseguir interés en otros proyectos, como el eólico marino de Nueva Gales del Sur, menos avanzado que el Gippsland Dawn. Llegar a esta situación es complicada por las turbinas flotantes, los aerogeneradores marinos requieren de un alto presupuesto y existe la posibilidad de una oposición local en el desarrollo del proyecto.
Acabar con la energía fósil
El estado australiano de Victoria sigue siendo uno de los más dependientes de los combustibles fósiles. La propuesta de utilizar la energía eólica marina es fundamental para que el país pueda lograr emisiones netas cero para 2050. La idea es utilizar producción solar y eólica terrestre por el día y por la noche, cuando ambas disminuyen, emplear la eólica marina.
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Un proyecto que pretende transformar el 95% de la electricidad del país en energía renovable en los próximos 25 años. El cese del plan Gippslan Dawn supone un revés significativo para la obtención de un porcentaje tan alto de energía renovable. El proyecto para 2035 que conecta Victoria y Nueva Gales del Sur a partir de 240 kilómetros de cables de alto voltaje, con un presupuesto de 3.300 millones de dólares, también ha sido pospuesto. La negativa de los propietarios de las tierras afectadas por el plan ha impedido su desarrollo.
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