Bienestar

Belén Ortega, soundhunter: “La mente no se queda en blanco, eso es utópico, tenemos 60.000 pensamientos diarios”

Referente de bienestar en América Latina, recorre el mundo llevando la relajación a las mentes más inquietas, eliminando el famoso ‘burn out’ y enseñando a poner el foco en el aquí y el ahora.

Belén Ortega, soundhunter: “La mente no se queda en blanco, eso es utópico, tenemos 60.000 pensamientos diarios”
Camila Speziale
Laura Martin Sanjuan
Cosecha del 81. Licenciada en Periodismo. Desde 2017 en Diario AS. Si hay un directo, estará tecleando. Sino, estará buscando una entrevista, un destino por descubrir o un personaje al que conocer.
Actualizado a

Relajarse no es fácil. Para algunos es incluso más estresante intentarlo que hacerlo. Tener una voz que te guíe puede ser la diferencia. La argentina , la soundhunter que lleva sus sonidos a experiencias de lujo para relajar a las mentes más inquietas, pasó de un trabajo con horarios, estricto, calendarios, como es trabajar en diarios y revistas en su país, a cambiar radicalmente, realizando maestrías espirituales, distintas técnicas de respiración y de meditación, experiencias y retiros de desarrollo personal, que le sirvieron para incorporar conocimiento a un proyecto que ya suma una década. .Y fue a través de un viaje a Tulum donde conoció la experiencia de los baños de sonido, y creó entonces un viaje sensorial con instrumentos ancestrales de distintas partes del mundo, donde prevalecen los sonidos mayas para calmar a las mentes más inquietas.

Durante un viaje a la selva maya, descubrió el poderoso efecto que tiene el sonido para despejar y descansar la mente. Por eso, empezó a viajar por el mundo a estudiar los efectos que las diferentes frecuencias del sonido tienen sobre el cuerpo, las emociones y sobre el cerebro. “Fue la manera placentera que encontré para crear mi propio bienestar”.

Belén Ortega, soundhunter: “La mente no se queda en blanco, eso es utópico, tenemos 60.000 pensamientos diarios”
Los baños de sonido te enseñan a escuchar tus pensamientos de otro modo.Jade Sivori

¿Qué son los baños de sonido?

Se llaman “baños” porque te sumerges en las distintas frecuencias de sonidos. No es sólo el sonido de un gong o de cuencos como se suelen usar después de una clase de yoga. La técnica es mucho más amplia. En mi caso, uso más de 50 instrumentos ancestrales. Cuidadosamente elegidos y diseñados especialmente para construir un paisaje sonoro y que la persona se vaya relajando mentalmente de a poco, fácilmente, sin esfuerzo pero sobre todo conectando con el placer.

Eso, para mí es muy importante porque tenemos la creencia que las técnicas de bienestar tienen que ser rígidiccwin247.como tomar jugos verdes o saber hacer 10 posturas de yoga o vestirse de blanco. Y para mí, cuando creo mis experiencias (presenciales u online) es importante sacudir cualquier rigidez y hacerlo accesible y práctico.

¿Qué efecto tienen?

La primera creencia que voy a derribar es que la mente no se queda en blanco (eso es utópico) tenemos de 60.000 a 70.000 pensamientos diarios. Cuando reprimimos para que no estén, nos forzamos y agotamos más mentalmente. Lo que hacen las distintas frecuencias del sonido es volver más lentas las ondas del cerebro. Del estado normal beta con el que solemos trabajar, estudiar, bajamos a alfa (ahí los pensamientos más recurrentes empiezan a aquietarse y el diálogo interno va perdiendo fuerza).

Cuando arranca el baño de sonido, y más hacia el final, llegamos a una onda cerebral llamada theta, que es ese estado en el que sentimos que estamos casi dormidos (pero que si te tocan, notas que estás despierto) lo que pasa es que el único registro que tenemos con la pérdida del control es el sueño.

En esa onda cerebral es cuando nuestra mente descansa y se resetea. Porque el gran beneficio que tienen los baños de sonidos es que relajan físicamente, equilibran emociones, pero donde más vas a ver la diferencia es en la relajación mental. Por eso cada vez más empresas, CEOs de compañía como Richard Branson o el inversionista Tim Ferris lo usan para sacudir el burnout, potenciar la creatividad, tener más foco y maximizar la productividad. Es como un reseteo físico, mental y emocional.

Empezar a escucharte es tan simple como darte el tiempo de hacer una caminata antes de contestar mails. O de conectar con los sentidos, el placer de los olores, de los sabores, de tener una playlist que te revitalice. Otra con música que te ayude a bajar revoluciones después de terminar de trabajar. Escucharte es aprender a discernir si necesitas de tu tiempo a solas para resetearte o te recarga estar con otras personas. Con qué tipo de personas te hace bien estar. Para cada uno es diferente.

Belén Ortega, referente de bienestar

¿Nos hemos olvidado de poner la mente en pausa y por eso estamos quemados, el famoso ‘burn out’?

Esta pregunta me encanta, porque como yo trabajo en mis baños de sonidos, creo que el gran beneficio que tienen, y mi objetivo, es que cuando la mente se calma (que no significa que se quede en blanco sino que te sientas más despejado) se potencia la escucha. Para lograr un bienestar a la medida de cada uno, siempre digo: acá no adoramos a ningún gurú. Yo no te voy a decir qué hacer con cinco tips, porque cuando tu mente se calma empiezas a escucharte a vos mismo. Es decir, ¿qué necesitas para crear un bienestar a tu medida? Y muchas veces lo que necesitas no coincide con lo de tu entorno y cambia por momentos.

Empezar a escucharte es tan simple como, a veces, darte el tiempo de hacer una caminata antes de contestar mails. O de conectar con los sentidos, el placer de los olores, de los sabores, de tener una playlist que te revitalice. O, por el contrario, otra con música que te ayude a bajar revoluciones después de terminar de trabajar.

Escucharte es aprender a discernir si necesitas de tu tiempo a solas para resetearte o te recarga estar con otras personas. Con qué tipo de personas te hace bien estar. Para cada uno es diferente. Para mí los baños de sonidos nos ayudan a potenciar ese tipo de escucha y hacer espacio para lo que necesitamos en nuestro día a día. Esas pausas de bienestar sensorial, que a veces son 15 minutos que nos cambian la calidad de nuestros días.

Ese es el objetivo de mis baños de sonidos. Que la mente se calme para empezar a escucharnos. Hay algo en lo que estoy trabajando mucho en los últimos meses en mis viajes por distinticcwin247.comunidades ancestrales y es en el sonido de nuestras propias palabras. No nos damos cuenta de que tanto lo que nos decimos a nosotros mismos (nuestro diálogo interno) y también lo que hablamos es sonido: ¿Nos quejamos todo el tiempo? ¿Cómo nos hablamos cuando estamos frente a algo que queremos? ¿Nos decimos que vamos a poder o que es un imposible? Eso también es sonido y tiene una frecuencia. Mi objetivo con los baños de sonidos es que las personas intensifiquen y se hagan conscientes de esa “escucha” porque les cambia la calidad de sus días.

Belén Ortega, soundhunter: “La mente no se queda en blanco, eso es utópico, tenemos 60.000 pensamientos diarios”
Cómo nos hablamos, qué nos decimos, afecta a nuestro día a día, por eso es tan importante lo que escuchamos.Belén Ortega

¿Qué nos hacen los baños de sonidos?

Hacer uno es como un spa para la mente. Cuando los empiezas practicar regularmente, los baños de sonidos te ayudan a ver las emociones reprimidas o atoradas. Esas que metemos debajo de la alfombra para tomar mayor conciencia y dejar de repetir en automático. Entonces, si los haces regularmente funcionan como una terapia. Donde te observas con más suavidad pero con firmeza a ti mismo.

En mis experiencias me gusta no sólo dar la técnica sino cuidar el espacio (cada detalle para que se sienta seguro y a salvo). Para que ya al entrar te sumerjas en un ambiente sensorial y te olvides de las preocupaciones.

Uso fragancias/atares para que nos conecten con emociones (olemos con el cerebro). Y en un momento (hacia la mitad de la experiencia) la persona vuelva a transportarse y sentirse como cuando estaba en el útero materno.

Suelo usar un tambor especial llamado UDU que imita al latido del corazón de nuestra madre cuando estábamos en el vientre materno. Las personas por un momento tienen esa sensación. En otros, se transportan a sus paisajes favoritos porque muchos sonidos mayas tienen la misma frecuencia que está en la naturaleza.

Por otros instantes, las personas se transportan a momentos de su infancia porque trabajo con sonidos ancestrales que ya están en nuestro ADN y por eso nos resultan familiares. Es un viaje sensorial que dura 1 hora (a veces un poco más) y por el que pasas por distintas sensaciones con el fin de que cuando abras los ojos te sientas regenerado.

En los próximos meses lo estoy llevando a España para hacer como en América Latina en los principales hoteles de Madrid y de Barcelona.

Hacer un baño de sonido es como un spa para la mente. Cuando los empiezas practicar regularmente, te ayudan a ver las emociones reprimidas.

Belén Ortega, referente de bienestar

¿Los baños de sonidos son ya hoy una terapia?

Sí, cada vez tienen más relevancia. Hace 10 años, cuando los traje a LATAM, me esforzaba mucho por demostrar su validez científica. Daba explicaciones sobre cómo las frecuencias del sonido fortalecen el sistema parasimpático que es el que contrarresta el efecto del estrés (el famoso mecanismo lucha y huida)

El efecto que tenían los instrumentos que uso, desde el gong que es el primer instrumento que hubo en el planeta, hasta los mayas y los sonidos chamánicos. Hoy, después de 10 años, en California hay una fundación de medicina y sonido internacional que se encarga de hacer pruebas científicas y trabaja en hospitales, en escuelas midiendo resultados. En Londres son un boom. En América Latina los estoy haciendo en los principales hoteles como Four Seasons, Marriott Bonvoy, Hilton, Sheraton, entre otros y trabajando con marciccwin247.como Bvlgari, Nesspresso, Clean Beauty, shoppings o bancos que ya los usan para sus clientes y para actividades de Team Building para sus directivos.

Fue todo un trabajo extra el transmitir de qué se trataban y sus beneficios. Sobre todo, porque sólo trabajo con personas que nunca pudieron hacer yoga o meditación. Son esas personas de agendas recargadas que no paran y que probaron muchos métodos pero que (como me pasaba a mí) no podían calmar su mente.

¿Qué hay que tener en cuenta para empezar a hacer esta técnica de relajación?

Hoy hay un auge mucho mayor en el mundo de baños de sonidos o sound healing (a mí me gusta llamarlos baño de sonidos porque soy muy respetuosa con la palabra “healing”, sanación, ya que no me gusta crear falsas expectativas). Nada es mágico, en cada terapia de bienestar que se realiza la persona tiene que estar dispuesta a hacer su trabajo. No hay técnicas ni personas mágicas, hay decisiones mágicas que cambian la calidad de nuestro día a día.

Lo que recomiendo especialmente es hacerlo con alguien que esté muy entrenado. Cuando es así no existen riesgos. Pero si el sonido es demasiado fuerte, forzado, puede ocasionar problemas. Porque en esta época que el bienestar está de moda, hay que tener sumo cuidado a quién se lo entregamos y quién guía. En eso debemos ser muy responsable y prestar atención

Después, nada más. Me suelen preguntar, ¿cómo voy vestido? Como salgas de trabajar. Los he hecho con personas en traje y vestidos de manera formal. Es muy simple de hacer. Incluso para los que son inquietos y se mueven mucho, igual les produce efecto.

¿Se podría decir que es una ciencia milenaria?

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Sí, tengo un instructor maya que una vez me dijo, son sonidos ancestrales que se usan para traer la sabiduría y la simpleza antigua a este presente tan vertiginoso. Yo lo recomiendo para personas de agendas recargadas que no paran de correr porque es como hacer una pausa sensorial, super placentera que los regenera.

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