El mayor pinar de Europa se encuentra en España y nunca arde por una sencilla razón: mantiene una costumbre medieval
Una tradición que se remonta al siglo XVI ha logrado mantener vivo y protegido el mayor pinar del continente.

El mayor pinar de Europa se encuentra entre Soria y Burgos y, a diferencia de otros bosques españoles, apenas conoce el fuego. La razón está en una costumbre medieval aún vigente: la Suerte de Pinos, un sistema comunal que reparte los recursos del monte entre los vecinos, garantizando al mismo tiempo su cuidado y conservación.
Antonio Martín Chicote, agente forestal durante 36 años en Quintanar de la Sierra, lo resume de forma sencilla en : “Se sortea su aprovechamiento y los vecinos lo cuidamos porque aún forma parte de nuestra subsistencia”. Gracias a esta práctica, explica, los incendios apenas duran unas horas y los propios habitantes se encargan de sofocarlos. «Nada, nada... Apenas nada. Todos los que he visto han durado como mucho tres horas», recuerda.
El sistema se mantiene intacto desde el siglo XVI, cuando las cartas reales lo oficializaron. Cada 1 de mayo se sortean entre unos 800 vecinos los pinos secos y desarraigados, y cada 1 de octubre los verdes. Quien recibe el aprovechamiento no sólo obtiene madera, sino que adquiere la responsabilidad de proteger y mantener su lote. “Ya no produce tanto como hace siglos, cuando una familia podía vivir de tres pinos, pero algo sigue dando”, señala Antonio
Este vínculo con la tierra explica que en 100.000 hectáreas de pinar silvestre, repartidas entre 36 municipios de Soria y Burgos, apenas se registren grandes incendios. Según los expertos, el éxito radica en que la población local no se ha desligado de su bosque. “Es un sistema comunal que no sólo reparte madera, sino también pastos, piedra, setas… Todo lo que da el monte. Eso involucra a la gente y al final el monte está cuidado", concluye el forestal.
Ignacio Pérez-Soba, del Colegio de Ingenieros de Montes, comparte el diagnóstico: “Con un sector forestal fuerte habría incendios débiles, y viceversa”. Critica que en España las políticas forestales apenas se aplican: “Se aprobó un Plan Forestal en 2002 y nunca se llevó a cabo. Lo mismo ocurrió con la Estrategia Forestal de 1999. Llevamos cuatro décadas de desconexión con el bosque”.
Una joya olvidada
Cansado de ese abandono, Antonio quiere reunir este octubre en Quintanar de la Sierra a los ayuntamientos de los 1.500 montes de utilidad pública más importantes de España para exigir medidas. “Hay que pelear. Estos montes son una joya que tenemos. Todo se les quita, nada se les devuelve.
Noticias relacionadas
El monte, por ejemplo, hace el agua, pero nada se reinvierte en él”, advierte con contundencia. Mientras tanto, los pinos centenarios siguen en pie como auténticas catedrales de madera, vigilados y cuidados por quienes aún dependen de ellos para subsistir.
¡Tus opiniones importan! Comenta en los artículos y suscríbete gratis a nuestra newsletter y a las alertas informativas en la App o el canal de . ¿Buscas licenciar contenido? Haz clic
Rellene su nombre y apellidos para comentar