Sociedad

Ganó el mayor premio de Euromillones de la historia del país y desde ese día nunca fue la misma: el dinero destruyó su vida

En el año 2013 Margaret Loughrey ganó 27 millones de libras. Pese a repartir un millón a cada hermano, terminó distanciándose de ellos.

04 December 2018, Saxony, Dresden: ILLUSTRATION - A woman holds banknotes of 10, 20 and 50 euros in her hand (staged scene). Photo: Monika Skolimowska/dpa-Zentralbild/ZB (Photo by Monika Skolimowska/picture alliance via Getty Images)
picture alliance
Raúl Izquierdo
Nació en Villanueva de Alcardete en 1990. De La Mancha al Diario AS. Graduado en Periodismo y Comunicación Audiovisual, siempre tuvo claro que lo suyo eran las letras. Antes de formar parte de AS pasó por Marca Plus, Grupo V y Marca. En 2019 llega a AS y, tras pasar por la web, la pandemia le coloca en Actualidad. La fotografía, su otra afición.
Actualizado a

España, Reino Unido, Francia, Austria, Bélgica, Irlanda, Luxemburgo, Portugal y Suiza. Son los nueve países que, dos veces cada semana, viven en vilo de los números que salgan en los sorteos de Euromillones, uno de los juegos de lotería más populares. Después de varios sorteos sin acertantes, el pasado martes 17 un jugador de Irlanda se llevó el bote, de 250 millones de euros.

Esta es la cantidad máxima que se puede ganar por la norma del juego, por lo que iguala al bote más grande de la historia. Esta ‘victoria’ de un jugador Irlandés ha originado que en la se recordase el caso de Margaret Loughrey, conocida también como ‘Maggie Millions’, que ganó 27 millones de libras en 2013 en el mismo sorteo. Margaret, desgraciadamente, no ha podido felicitar al ganador, pues falleció en 2021 de forma natural, según comunicó en su momento la familia.

Años después de ganar el premio, Margaret (Strabane, Irlanda del Norte), aseguraba que esa suma de dinero le “destruyó la vida”. A los 48 años, divorciada y tras superar años atrás de joven la muerte de su padre (que falleció a los 47 años), un día a la vuelta de la oficina de empleo decidió comprar un billete para este juego. Asegura que, tras el sorteo, tuvo que mirar hasta diez veces los números premiados para darse cuenta de que era la ganadora.

De la incredulidad al cambio de vida

Hasta cinco horas pasó dando vueltas por casa antes de llamar a su hermano Paul para contarle lo ocurrido. “Fui el primero en enterarme. Estuvimos muy unidos hasta que llegó el dinero. Pero desde ese día lo supe. Le dije al resto de la familia que esto no le iba a ir bien a Margaret”. En varias ocasiones, asegura, le han dicho lo increíble que debe ser ganar tal suma de dinero. Pero él, tras la experiencia, responde con cautela. “Tengan cuidado con lo que desean, porque casi destruyó a toda nuestra familia. No solo a Margaret”.

Porque, aunque repartió un millón a cada uno de sus hermanos y a sus amigos más cercanos, la Margaret que conocían había cambiado. “Ya no quería saber más de nosotros. No nos quería en su vida, pero aun así nos dio el dinero. No tiene sentido, ¿verdad? Pero se aseguró de que todos estuviéramos bien”, explica su hermano Paul.

Empezaba así una espiral de autodestrucción de la vida de la ganadora, que la llevó a estar internada apenas unos meses después de conseguir el premio. Dos años más tarde, fue condenada a 150 horas de servicio comunitario por agredir a un taxista. Según comunicaron al tribunal, se encontraba “muy ebria tras consumir una gran cantidad de alcohol”.

“Me arrepiento de haber ganado la lotería”

Margaret, en alguna ocasión, habló de cómo el ganar ese premio le cambió, para mal, su vida. En una entrevista con Sunday Lifeen 2019, aseguró que apenas le quedaban cinco millones. “Nunca tendré paz mientras viva. Aunque no me quedara ni un céntimo, no la tendré. Me arrepiento de haber ganado la lotería. Claro que sí. Antes era una persona feliz. Soy un ser humano y esto solo ha destruido mi vida”, lamentaba.

Un cambio radical que le hizo perder varios kilos, alejarse de sus seres queridos y pasar por varias dificultades. “Llevo seis años así. No creo en la religión, pero si existe el infierno, he estado en él. Ha sido así de terrible”, cuenta. Además de invertir en coches de lujo, gastó parte de sus ganancias en renovar una propiedad en ruinas a la que llamaba ‘el granero’, y en construir una lujosa casa de un millón de libras junto a su antiguo bungalow en el que vivía y al que terminó regresando tras consejo de su hermano.

Pero no todo fueron gastos en propiedades que, de no haber ganado el premio, no habría hecho. También hizo obras de caridad, como recordaba un vecino tras su fallecimiento. Y ella misma, tras ganar el premio en 2013, hablaba con la sobre su filosofía con la riqueza. “No tiene sentido tener 27 millones de libras y estar solo. Eso no me hace feliz, solo me alegra que todos los demás sean felices, y hasta ahora todos están encantados”.

Noticias relacionadas

Y, aunque al final terminó tomando algunas malas decisiones, también empleó ese dinero de buenas formas. Como, por ejemplo, ayudando a una familia con dificultades económicas a pagar los gastos funerarios, financiando servicios médicos a algunas personas y haciendo donaciones a organizaciones benéficas.

¡Tus opiniones importan! Comenta en los artículos y suscríbete gratis a nuestra newsletter y a las alertas informativas en la App o el canal de . ¿Buscas licenciar contenido? Haz clic

Etiquetado en:
Comentarios
Normas

Rellene su nombre y apellidos para comentar

Te recomendamos en Sociedad

Productos recomendados