Sociedad

Va al Aldi porque se le antoja un sándwich y acaba resucitando a un animal atrapado en el plástico

Fue al supermercado a comprar lechuga y dentro del envase había un sapo congelado. Tuvo que recurrir a la inteligencia artificial para que volviera a la vida.

PENNSYLVANIA, UNITED STATES - 2024/11/17: An exterior view of an Aldi grocery store in Coal Township. (Photo by Paul Weaver/SOPA Images/LightRocket via Getty Images)
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Rafael Escobar
Nació en Madrid en 1989. Doble licenciado en Periodismo y Comunicación Audiovisual, con Máster en Periodismo Multimedia Profesional. Becario en El Mundo, Servimedia, EFE y AS. Desde 2013, AS es su casa, con un paso en 2015 por la revista digital Marca Plus. En As, ha pasado por Cierre y actualmente es redactor de la sección de Actualidad.
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A quién no se le ha antojado alguna vez comer algo de forma repentina. Es lo que le pasó a una ciudadana alemana, que tenía ganas de un sándwich y acudió a su supermercado Aldi de confianza para comprar los ingredientes que quería, entre ellos una lechuga iceberg. Hasta ahí todo normal. Cogió todo lo que quería, pagó y de vuelta a casa. A prepararse la comida.

Pero al llegar a la cocina llegó la sorpresa. Cuando iba a abrir el envase de la lechuga, vio cómo dentro había un sapo. Increíble, pero cierto al fin y al cabo. Ahí empezó la labor del rescate. Lejos de tirar la lechuga o quejarse al supermercado, la intención de la joven era devolver a la vida al animal, que estaba congelado por el frío.

Masaje cardiaco y nuevo hogar

Tal y como informa el diario Hessenschau, pidió asistencia a la inteligencia artificial. Tras leer las indicaciones, le realizó un masaje cardiaco, volteando al animal y dándole golpecitos. Después de dos minutos de auxilio, el sapo volvió a la vida. Le cogió tal cariño que le puso nombre y le buscó un nuevo hogar. Ahora vive en un estanque del jardín de la casa de su padre. La empresa investiga lo sucedido para que no vuelva a ocurrir.

La salvadora contó su historia en la televisión. Reconoció haber sentido algo de pánico, porque nadie podía pensar que se iba a encontrar un sapo congelado en un envoltorio de una lechuga. Pero todo pasa. Y ahora reconoce su felicidad. “Me alegré, por supuesto”, afirma.

Otros casos: una cabeza de ratón

Un caso como este no es la primera vez que ocurre. Por ejemplo, en Austria en una ocasión una cocinera se encontró la cabeza de un ratón cuando preparaba unas verduras congeladas. “Fue un shock enorme, incluso se me saltaron las lágrimas”, contó, obligando a la empresa suministradora del producto a retirar lotes del producto e investiga lo ocurrido.

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Hay más ejemplos. En China, otra mujer se encontró 70 pollitos en su cocina tras dos días de ausencia. Estos habían nacido de huevos comprados y aparentemente habían acelerado el proceso de eclosión por las altas temperaturas. “Al llegar a la puerta, oí un chirrido. Al abrirla, me quedé completamente atónita”, declaró por entonces a la agencia de noticias Reuters.

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