Surne Bilbao Basket

Bagayoko: ”Fue un orgullo poder batir el récord de Ricky"

El pívot del Bilbao Basket tiene la marca de precocidad de un jugador en la ACB: 14 años, 7 meses y 15 días.

Bagayoko: ”Fue un orgullo poder batir el récord de Ricky"
AIOL | DiarioAS
Alfonso Herrán
Coordinador en la delegación de País Vasco de Diario AS desde 2017. En 2008 entró en Diario iccwin247.como redactor de polideportivo y desde entonces es su casa. Le gusta tocar todos los palos, pero ahora está más centrado en realizar las crónicas del Athletic y el Bilbao Basket. Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Deusto.
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Hay historias que no necesitan adornos para emocionar. La de Bassala Bagayoko (Bamako, Mali, 18) es una de ellas. Antes de ser mayor de edad ha vivido lo que muchos no saborean en toda una carrera: la gloria del debut más precoz en la ACB, el vértigo de las expectativas, la soledad de una lesión de rodilla devastadora… y la luz de una segunda oportunidad. Desde las calles de Bamako hasta el destello de Europa, su viaje está marcado por la resiliencia, el sacrificio y una madurez que conmueven. Ahora, con el título de la Europe Cup bajo el brazo y la inscripción reciente en el draft, aunque es probable que se retire en junio, habla desde el corazón, con su sonrisa contagiosa.

Hablamos de un chico risueño, que se comunica con la mirada. Empezó practicando kárate y taekwondo, y luego se fue al fútbol. Jugaba de central, de portero, de lo que hiciera falta. Le daba igual la posición. Llegó el estirón. Mucho creció. Hasta sus 2,07 actuales. Una tía suya le llevó a unas pruebas de baloncesto en un colegio y le cogieron. Su padre, empeñado en que lo del chico tenía que ser el basket, dio el brazo a torcer. Vive y trabaja en Francia medio año y luego regresa a Mali, donde su madre y sus dos hermanos –chico y chica– se ganan la vida vendiendo objetos. El hombre se dedica a acompañar a personas mayores, a cuidarlas, aunque va cambiando. El pívot del Surne tiene una prima mayor que es internacional con la selección maliense de baloncesto, en un país en el que el fútbol sigue siendo el rey.

Campeones de Europa, suena bien, pero que muy bien.

Si ojalá la del PAOK sea la primera final de muchas. Hemos hecho algo histórico. Las celebraciones han sido inolvidables. Mucha felicidad.

¿A quién se lo ha dedicado?

A mi familia. Ellos son los que han estado siempre ahí para mí, en todo momento. A mi hermana, a mi familia, a toda esa gente.

Al fin le llega la recompensa al sacrificio ¿aliviado?

¡Bua! Pues me siento como nunca. Me llega todo esto después de volver de lesiones. Es una alegría inmensa.

Caprichos del deporte: estaba destinado a jugar con el Zornotza, que acaba de bajar en la Segunda FEB y pasa a jugar en ACB y ganar la Europe Cup...

¡Sí! Me da mucha pena lo que ha pasado con Zornotza, vamos a intentar animarles. Y, nada, a seguir adelante.

Con todo lo que ha vivido en su carrera y siendo tan joven, ¿cree que estas experiencias le han hecho madurar más rápido?

La verdad es que sí. Estar siempre con los mayores, me ha hecho madurar mucho, sí.

Aquí la gente le quiere mucho, ¿lo nota cuando sale a la cancha?

Sí. Tanto dentro como fuera de la cancha, en la calle... donde sea. Es muy gustoso.

¿Siguen sin dejarle opinar Rabaseda como decía en tono de broma?

(Risas). Soy muy tímido y no me gusta hablar mucho. Me gusta escuchar, pero opinar, no se me da bien. Aunque sí, me dejan decir lo que quiera, pero no me sale.

Cuénteme cómo fueron sus inicios en Bamako.

Yo antes jugaba al fútbol. Me gustaba mucho. El baloncesto, menos, pero una tía mía me dijo que probara, porque era el más alto del barrio. Fui un par de días y ya me enganchó. Luego empecé a jugar torneos, partidos, me ficharon en colegios… y así seguí.

¿Y ahora qué le dice su familia y amigos? Deben de estar como locos.

Pues sí. En mi familia nadie había sido jugador de baloncesto. Yo soy el primero. Y ahora muchos de mis hermanos, primos… están empezando a jugar.

Con solo 12 años llega a España, se va a Canarias y juega la Minicopa como invitado…

Sí. Un entrenador de Mali vino a mi casa y habló con mis padres. Nos dijo que había un equipo interesado en Gran Canaria. Era el Santa Lucía. El Tenerife me invitó a jugar torneos, al igual que el Mega serbio, hasta que acabé en las filas del Fuenlabrada.

Y con 14 llega el gran día: el debut en ACB contra el Madrid. Sé que estará cansado de que se lo recuerden, pero fue un momentazo.

No, a mí me gusta que me lo recuerden. Me hace sentirme orgulloso. Fue un día inolvidable, sí, un gran honor. Nunca olvidaré aquella tarde. Estaba muy nervioso. Ya cuando me dijeron que iba a entrenar con el primer equipo... Bufff. Pero tuve suerte porque estábamos en pandemia y no había público. Me ayudó a quitar los nervios.

Contra el Madrid, nada menos. Dos puntos con un mate. Con tan solo 14 años, 7 meses y 15 días. ¿Sabía en ese momento que estaba superando el récord de Ricky Rubio?

Perfectamente. Desde que me comentaron que iba a debutar, eso fue lo que me dijeron todos. Te hace ilusión, estamos hablando de una estrella mundial. Fue un orgullo poder hacerlo, la verdad.

¿Le ayudó mucho Diallo en ese momento?

Sí, muchísimo. Jugó en la NBA y era mi ídolo de pequeño. Yo no sabía ni dónde estaba, perdido en la pista. Iba a por todos los balones, corría, saltaba.... Y también me apoyaron muchos compañeros y entrenadores. Estaban Salva Guarda, Raventós… todos me ayudaron mucho. Me animaban muchísimo.

¿Cómo pudo digerir todo lo que vino después con solo 14 años?

Ufff… muy difícil. Pero tenía y tengo una familia en Madrid que es muy importante para mí. Toda ella estaba en la grada en aquel debut. Me han ayudado muchísimo. Si no fuera por ellos, no sé si lo hubiera aguantado. Las redes sociales ardían, y no las uso mucho. Tenía un familiar, que estaba en Madrid y le dije: ‘Toma el móvil, haz lo que quieras, contesta a quien quieras, todo tuyo’. Siendo tan joven, era difícil asumir lo que estaba pasando.

Llegó la lesión de rodilla… ¿Se te vino el mundo encima?

No me lo esperaba. Al principio de temporada iba muy bien, pero cuando llegó la lesión… estaba muy jodido. Me dijeron que podía ser un esguince, pero cuando me hice la resonancia me comentaron que me tenían que operar y que tenía que estar seis o siete meses sin jugar… Pasé por las manos de muchos doctores. Empecé a llorar porque nunca me habían operado. Pero luego me recuperé bien y cada vez me siento mejor.

¿Tenía esperanza de esta nueva oportunidad?

Algo de esperanza, sí. Pero cuando estás en cama más de un mes sin poder doblar la rodilla, piensas muchas cosas negativas. A mi familia le dije: ‘Esto se acabó, no hay más baloncesto’. Aunque a medida que te vas sintiendo mejor, vuelves a tener esperanza. Y aquí estoy.

¿Se vio fuera del baloncesto?

Ya te digo, que siempre te agarras a cualquier aspecto positivo, no puede decaer. Pero otra vez todo era nuevo para mí, porque nunca me había operado. Me aliviaban las pastillas e inyecciones, perdí la cuenta de cuántas recibí.

¿No le asusta que digan “este chico debutó con 14 años, tiene que ser una superestrella”?

No, al contrario, eso me anima. Me gusta escucharlo.

¿En Bilbao ha encontrado el sitio perfecto para reconducir su carrera?

Vamos a decir que sí. Yo lo veo así. Después de la lesión, Bilbao es un sitio perfecto para mí.

¿Qué le gustaría conseguir en el baloncesto? ¿Hasta dónde quiere llegar?

Bua, no sé, pero me gustaría llegar más lejos de lo que la gente imagina. Me gustaría estar al nivel top y en unos años jugar en la NBA.

Da gusto charlar con usted, no pierde nunca la sonrisa. Supongo que la vida tiene cosas buenas y sabe sacar lo positivo.

Pues sí. Muchas sorpresas. Y mira, hace unos meses no me esperaba estar aquí, pero aquí estoy. Así que seguro que vendrán más sorpresas.

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