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Maxwell: “Prefería defender al Jesucristo negro que a Petrovic”

Drazen Petrovic continúa en el recuerdo de muchos compañeros de profesión que le sufrieron. Pese a su corto paso por la NBA, uno de ellos es Vernon Maxwell.

Drazen Petrovic -
Focus On Sport
Mike Maestre
Nació en Madrid en 1992. Cursó estudios en Periodismo en la Complutense de Madrid. Entró a AS en 2017 y se zambulló en Baloncesto. Y ahí sigue, entre NBA, ACB, LEB, competiciones internacionales... Ha trabajado, además de aquí, en MARCA, NBAmaniacs, EuroSport, la revista Gigantes o las retransmisiones de Euroliga.
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El concierto europeo sabía a la perfección quién era Drazen Petrovic: Ligas en España y Yugoslavia, actuaciones memorables en la Copa Korac y la Copa Saporta, un estilo definido y decisivo... Pero la NBA le llamaba. Estando en el Real Madrid sintió la presión de los Trail Blazers, que le sacaron del club merengue con un millón y medio de dólares de la época y le hicieron un sitio en su plantilla. Era 1989. Momento para explorar sus límites en la liga más prestigiosa del planeta. Había sido elegido tres años antes en el draft, en la 60ª posición, cuando no estaba tan de moda ver a europeos pasearse por aquellos lares. Fernando Martín, el pionero español, acababa de regresar, precisamente de Portland, porque no tenía oportunidades. Aviso para Drazen. En ese equipo estaban Drexler y Porter bien establecidos como titulares y Danny Young como suplente. Fue relegado a una posición a la que no estaba acostumbrado, el banquillo. 1991 y se hizo la luz: traspasado. Los Nets, en Nueva Jersey, le acogieron. Todo cambió. En las dos últimas campañas promedió 21,4 puntos con un salvaje 44% de acierto en triples. El de siempre. Rozó el All-Star y sí fue elegido en uno de los mejores quintetos de la temporada, el tercero, antes de que la tragedia lo arrastrara. En un accidente de coche, en Alemania, perdió la vida en 1993, cuando surcaba el cielo del baloncesto.

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Petrovic dejó un inmenso recuerdo en el baloncesto mundial, tanto en los aficionados como en los jugadores que le tenían que marcar. Su facilidad para lanzar a canasta y el carácter volcánico que le caracterizaba le hicieron una figura proyectada mucho más allá del parqué.

Entre que tardó en pisarla, del 86 al 89, y que falleció en el 93, la NBA pudo disfrutar del genio de Sibenik con cortapisas. Pero los que primero le tienen en mente son sus rivales. Uno de ellos es Vernon Maxwell. El escolta estuvo esos años en Spurs y Rockets, siendo dos veces campeón con los segundos cuando Jordan se retiró por primera vez. Petrovic le dejó secuelas. Preguntado en primavera en el podcast por los hombres más infravalorados con los que había estado en la NBA, Drazen le vino a la cabeza. “No había visto a nadie como él en la vida. Prefería defender al Jesucristo negro, Michael Jordan, antes que a él; así de mal me lo hacía pasar. Me metía muchas canastas. No podía parar a ese hijo de puta. No le debías dar ni un centímetro. Sabía que había chicos en Europa que te hacían hasta un triple amago, pero él lo tenía ensayado hasta el último detalle. Te solía fastidiar con eso. Dios mío, saltaba a todos los lados cada vez que me lo hacía. Era una pesadilla”, relató.

Petrovic fue ídolo en la Cibona, también en el único año que vistió la camiseta del Madrid y, para redondear su condición de intocable en Europa, haciendo grande a una Croacia recién independizada de Yugoslavia. Su legado llegó hasta América, donde pudo mostrar su talento.

Su tramo frenético en los Nets

Un equipo que estaba fuera de los playoffs pasó a meterse nuevo en la pelea tras elegir a Derrick Coleman y que fichar a Kenny Anderson. Con Petrovic, que empezó algo falto de ritmo pero se ganó el puesto con creces, alcanzaron un nuevo nivel. Su capacidad anotadora era envidiable y también difícil de ocultar, sus estadísticas fueron creciendo a medida que aumentó su confianza y la de los que le rodeaban. En la 1991/92, antes de unos Juegos Olímpicos que se presumían históricos, ya estaba en 36,9 minutos por encuentro y una veintena de puntos de media. Y quedaba más.

Uno de los enfrentamientos que se esperaban desde el Viejo Continente era el que iba a tener con Michael Jordan, el mejor jugador de la época y posiblemente de la historia. Con un Petro ya henchido de valor, a Jordan le gustó un gesto que tuvo con él en Barcelona'92. Se vio en el espejo. Aquellos Juegos no sólo fueron los del 'Dream Team', también los de la desmembración de la antigua Yugoslavia. Croacia se estrenaba y Petrovic era su estrella. Los dos países se enfrentaron en la final y Jordan se vio en el espejo. "Le dije: 'Voy a meter una en tu cara'. Y me respondió: 'Y yo en la tuya'. No estaba nervioso. Fue igual de duro que yo fui contra él, era un competidor agresivo. Aquellas fueron grandes batallas, pero cortas. Fue emocionante jugar contra él", relató 'Air' hace años.

En la 1992/93, su última temporada, brilló sobremanera. De hecho, algunos jugadores, como su ex-compañero Danny Ainge, se quejaron de que no fuera incluido en el All-Star: "La única razón por la que no fue escogido es que era extranjero". Sí entró en uno de los mejores quintetos de la temporada, el tercero, gracias a sus 22,3 puntos por noche. Lo consiguió con un 44,9% en triples, un registro fuera del alcance de muchas muñecas. Su mejor partido en la NBA lo brindó el 24 de enero de 1993 ante los Rockets: metió 44.

Estaba llegando otra vez a su pico, lo sentía, volaba, y haría lo que fuera posible por conservar el momentum. Los miembros de aquel vestuario rememoran con frecuencia una de las anécdotas de Drazen que explican bien lo fuerte que se sentía antes de su muerte: una lesión de rodilla cuya recuperación sería de dos meses acabó dejándole fuera sólo dos semanas por la intensidad que marcó en el proceso.

El accidente se lo llevó a una edad temprana y quizás eso engrandeció su leyenda en Estados Unidos, una que ya era inabarcable en Europa. El número '3' terminó retirado por los Nets y se dieron varios homenajes a su figura a lo largo de los años. David Stern, el comisionado de aquella época y ya fallecido, dio el matiz preciso sobre el legado de Petrovic en la NBA:

"Fue un pionero porque abrió el camino del éxito a los jugadores internacionales"

Pasan y pasan los años de su fallecimiento, fechas señaladiccwin247.como ese aniversario o el de su nacimiento, y se continúa loando la carrera deportiva de Petrovic. De los últimos homenajes, la distribución de (biopic realizado por Danilo Serbedzija y Ljubo Zdjelarevic).

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