De la Bola al cielo
La explosiva cima madrileña, de recuerdos imborrables con sus rampas al 20%, decidirá La Vuelta 2025. Carlos García Pierna reconoce la subida en AS.

Rara es la persona que al leer o escuchar Bola del Mundo no lo asocie al ciclismo. Y eso que en su cima hay unas llamativas antenas (lo que hace más la subida más icónica) que se ven desde puntos lejanos en Madrid. Su función de repetidor de tele y radio vivió tiempos mejores en el pasado, pero actualmente sigue siendo una ruta para muchos senderistas y algunos que otros cicloturistas.

Durante numerosos años La Vuelta tuvo el deseo de terminar una etapa en esta cumbre, pero no fue hasta 2010, prácticamente en los inicios de Javier Guillén como director de La Vuelta, cuando este punto de la sierra de Guadarrama fue un final de etapa. Después repitió en 2012, una edición inolvidable con triplete español en el podio final (Contador, Valverde, Purito Rodríguez). Y, siendo esta La Vuelta del 90º aniversario, repleta de cimas que dejaron su sello en la carrera, era la ocasión ideal para que la Bola del Mundo volviese a formar parte de la ruta. Como en 2010 y 2012 será en la etapa 20, la que decidirá la general final, con Madrid al fondo. El 13 de septiembre los protagonistas coronarán a 2.351 metros de altitud y será una jornada frenética.
La Bola del Mundo, un mito
Más allá de los poco más de 3 km que tiene la Bola, el encadenado será por el puerto de Navacerrada (este se subirá dos veces por pendientes distintas, siendo la primera por la ruta segoviana de las ‘siete revueltas’ y la otra por la más ‘clásica’) para completar un total de 12,3 km de ascensión final. En la Bola del Mundo las rampas llegarán a ser del 20%. Carlos García Pierna (26 años), del equipo Burgos Burpellet BH y uno de los pocos madrileños presentes en el pelotón, reconoció la ascensión, al completo, con AS.
“Será un esfuerzo largo porque la subida empieza desde la zona de Becerril de la Sierra con tramos en los que parece que la pendiente no es muy dura, pero la velocidad será alta. Ya en el tramo de El Ventorrillo aumentará la exigencia porque tiene un par de kilómetros duros en los que se podrán producir ataques entre los más fuertes, coronar el puerto de Navacerrada (varios finales de La Vuelta recientes), un giro a derechas y… rumbo a la Bola del Mundo. Un total de 3,5 km con un asfalto diferente, rugoso, hasta superar los 2.000 metros de altitud y que, todo mezclado, hará que sea espectacular”, desgrana el madrileño, conocedor de la zona. Será la traca final de La Vuelta con hasta cinco subidas siendo la última, una ascensión doble, la decisiva.
“Hasta el inicio de la Bola sí puede ser importante el trabajo del equipo para un líder. Una vez arranque, con estas rampas tan duras, tendrá que ser cada corredor a nivel individual el que se regule. Subiendo a Navacerrada lo normal es que el viento pegue de sur, a favor, aunque no suele notarse en exceso. Y en las rampas del 20% diría que menos incluso. Es durísimo”, añade Carlos, hermano del también ciclista Raúl García Pierna. “La Bola tiene algunos tramos en los que baja la pendiente al 8% o 9%, pero claro… viniendo de rampas del 15% o 16% quiere decir que es un esfuerzo mantenido. El tramo más duro está en el último kilómetro. Antes, hay algunos zonas de curvas dobles que harán bastante daño. Como te vengas arriba desde el principio de la Bola lo puedes pagar y mucho. Si te pasas de punto, en estos pocos kilómetros te pueden caer minutos”, visualiza, junto a las antenas de la cima, el mayor de los hermanos García Pierna.
Siendo tan exigente, una de las dudas es ver cuál podría ser el mejor sitio para atacar, algo que Carlos trata de explicar: “En estas rampas tal vez con subir ya tienes suficiente (entre risas), pero antes, desde El Ventorillo hasta coronar Navacerrada, hay cuatro kilómetros que pueden ser buenos para moverse. En la Bola todo el mundo irá al límite y más que de ataques será de poner ritmo. Ese día hay que tener un desarrollo importante en la bici para poder subir bien y este esfuerzo final estará alrededor del cuarto de hora”.
“Estamos en un lugar icónico, un emblema de Madrid y alrededores, y un gran acierto de La Vuelta recuperar esta ascensión. El espectáculo está garantizado, porque todavía recuerdo lo que se vivió en 2012… tanto en la primera ascensión a Navacerrada por las ‘siete revueltas’ como la segunda por la vertiente más tradicional, enganchando después con la Bola del Mundo, apunta a dejar un gran día de ciclismo. Se pondrán todas las cartas sobre la mesa en esta parte final y también es una etapa que tácticamente puede dar mucho juego. Si alguno sobrevive desde la escapada quiere decir que es alguien que está muy fuerte, tanto por ser la altura de la carrera que es (etapa 20) como por la dureza. Será importante ver la diferencia con la que se llega en la general a este día. Si es cuestión de segundos, puede que todo se deje para la Bola. Si es más de un minuto, desde el Ventorrillo todo puede explotar”, vaticina García Pierna.
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“Animo a toda la gente a que venga a ver la etapa. Yo lo hice de pequeño desde la cuneta y fue espectacular. El ambiente, los ciclistas, el gentío, La Vuelta... ciclismo auténtico”, concluye el madrileño. Día para nostálgicos y, también, para decidir La Vuelta.
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