Ni Angliru ni Ancares: este es el puerto de montaña más duro al que nunca ha subido la Vuelta
La carrera ya ha convertido en mito a grandes puertos como el Angliru, Ancares o el Gamoniteiru, pero todavía guarda en la recámara un grande que sigue esperando su estreno.

Cuando se habla de los grandes puertos de La Vuelta, siempre aparecen los mismos nombres: el Angliru, Ancares, el Gamoniteiru, Lagos de Covadonga… puertos que han marcado una época en la historia reciente de la carrera y que han dejado imágenes inolvidables para el aficionado. Rampas imposibles o ataques increíbles de los grandes ciclistas de la historia. La esencia de la Vuelta en estado puro.
El Angliru fue el primero en cambiar el guion. Desde su estreno en 1999, sus muros de más del 20 % se convirtieron en un símbolo del ciclismo español. Allí se han escrito capítulos legendarios para la carrera y hasta ciclistas de talla mundial han reconocido que pocas veces sufrieron tanto.
El Puerto de Ancares tampoco se queda atrás. La vertiente de Pan do Zarco, con más de 12 kilómetros al 9 % de media, es de esas que quitan el aliento solo con mirarla en el perfil. Y no hace falta irse muy lejos en el tiempo para recordarlo: en 2014, en su cima, Contador y Froome protagonizaron un duelo que todavía se recuerda. En 2024 la organización incluso se sacó de la manga una vertiente hasta el momento inédita, con rampas que rozaban el 17 %.
Pero ojo, porque tanto Angliru como Ancares ya han sido protagonistas de La Vuelta. No entran por tanto en ese grupo de “los más duros que nunca se han subido”. Ahí es donde aparece el verdadero protagonista de esta historia: el Pico Veleta.
Quien lo conoce sabe de qué hablamos. Desde Granada arranca la subida más larga y más salvaje de Europa: más de 40 kilómetros de ascensión continua hasta superar los 3.300 metros de altitud. Una barbaridad. El Veleta combina lo peor de todo: longitud interminable, un desnivel que asusta y la altitud, un enemigo invisible que va apagando las fuerzas de los ciclistas a medida que se sube. No es casualidad que ningún gran tour haya llegado hasta allí. La logística es complicada, debido a la vegetación que habita ahí, sumado a la falta de aire que hay en la cima. Por ello, la organización de la Vuelta siempre lo ha visto como un desafío casi imposible de encajar en la carrera actual.
Por eso, cuando se habla del “puerto más duro de España al que nunca ha subido La Vuelta”, el nombre del Pico Veleta aparece en primer lugar. Está en todas las quinielas de los aficionados y en todas esas listas de “puertos imposibles”.
El ciclismo moderno actual vive del espectáculo, y si algo tiene La Vuelta es la capacidad de reinventarse cada pocos años con un puerto nuevo: primero el Angliru, luego Ancares, después el Gamoniteiru. El Veleta podría ser es el siguiente, el Everest pendiente de conquistar.
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¿Lo veremos algún día? Difícil de saber. Pero si llega, que nadie dude: el Veleta puede eclipsar todo lo anterior. Y entonces sí, ni Angliru, ni Ancares, ni Gamoniteiru… el rey sería otro.
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