Vingegaard: “No iba a por la victoria, pero el día terminó así”
El danés logra su tercera victoria de etapa en La Vuelta y se viste por vez primera de rojo. “Solo algunos raspones”, dice sobre la caída.


Por la mañana, en la salida de Alba, con el control de firmas situado en una explanada abarrotada de gente (una mañana de domingo en agosto), el Visma subía al control de firmas con Vingegaard, como es normal, entre los más aclamados. El doble campeón del Tour da mucho lustre a la carrera y está en ella para añadirla a su palmarés. La segunda etapa, muy pronto, era para que los favoritos estuviesen en alerta por la exigente llegada a Limone Piemonte, localidad en la que el esquí es protagonista en invierno, pero los pronósticos vaticinaban una victoria para un finishers, los llegadores de toda la vida. Y uno de ellos, Ciccone, lo acarició.
“¡Vai, vai, Giulio!”, le gritaban en los metros finales, unos metros en los que apareció un maillot amarillo con casco rojo entre la niebla: Jonas Vingegaard. El danés remontó en el tramo final para hacerse con su tercera victoria en La Vuelta (logró dos en 2023: Tourmalet y Bejes) y, de este modo, vestir por vez primera el maillot rojo de líder.
🔥 Vingegaard ya está aquí
— AS Ciclismo (@As_Ciclismo)
➡️ El danés, protagonista hoy en la portada de y favorito número uno a conquistar , se impone en la segunda etapa
🫂 Kuss, Jorgenson... Vingegaard agradece el trabajo a todos
📹 (Limone Piemonte)
“No puedes desaprovechar una victoria de etapa. Si hay una oportunidad, la coges. El final fue muy duro. En los últimos 200 metros Ciccone atacó con fuerza y, a falta de 100, pensaba que no le podría superar. Cuando superamos la curva vi que todavía quedaban algunos metros para meta y pude vencer y estoy muy contento por ello”, dijo Jonas, de 28 años y que no lograba una victoria en el World Tour (la máxima categoría) desde hace más de un año en Polonia.
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Este año sumaba dos, logradas en febrero en el Algarve. Ahora, la tercera, es de tronío y también declaración de intenciones. Todo ello después de una caída por el asfalto mojado. “Tras el golpe noté algunas molestias en la rodilla, pero según pasaban los kilómetros me sentía cada vez mejor. Creo que únicamente tengo unos raspones”, suspiraba el líder de La Vuelta. “No iba a por la victoria, pero el día terminó así. No tenía que demostrar nada a nadie ni era algo que necesitaba, pero está bien. Más adelante veremos si es mejor dejar el maillot (para que su equipo tenga menos trabajo)”, añadió Vingegaard, que agradeció el trabajo a sus compañeros, en especial a Kuss. “Seguro que tras la crono por equipos vemos si mantenemos el control”, contó Sepp.
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