De héroe a villano en un mes
Ferrero sale a hombros en El Molinón tras una colosal faena al Barça y casi cuatro semanas después recibe la expulsión que desencadena el “Así, así, así gana el Madrid”.

El Real Mardrid y el FC Barcelona son los equipos a los que más veces se enfrentó Enzo Ferrero en sus diez temporadas en el fútbol español. Y la relación del argentino con los grandes generó más disgustos que alegrías y eso que no fueron pocas veces las que el Sporting consiguió derrotarlos.
La historia ha querido que Ferrero recuerde sus duelos con blancos y blaugranas con cierta amargura. Ante estos dos rivales se escaparon las dos finales de la Copa del Rey consecutivas (1981 y 1982) que disputó el Sporting y frente al Madrid vivió el episodio más triste de su trayectoria.
Pero fue ante el FC Barcelona cuando disfrutó Enzo Ferrero de uno de sus momentos estelares en Gijón. Si ya lo había sido el gol olímpico al Torino, el tanto que le endosó al conjunto azulgrana también quedó enmarcado para la historia.
“El 28 de octubre de 1979, Enzo Ferrero salió a hombros del estadio, como los toreros de El Bibio (es la plaza de toros de Gijón) en tarde triunfal. No era para menos la faena que el argentino, en la cumbre de su repertorio, firmó ante el Barcelona para rematar la enésima entrega del clásico de Quini: otros tres goles del Brujo al saco (...) Lo de Ferrero fue inolvidable. Esa clase de episodios que hoy, con veinte cámaras en directo y toda la tecnología digital desparramada por los estadios, alimentaría portadas, análisis comparativos, tertulias y chiringuitos especiales”. Así comienza a recordar esa noche Rafa Quirós en su libro ‘El cielo rojiblanco. Memoria sentimental del Eurosporting (1977-1992)’.
Y continúa: “El mayor descalabro cayó sobre la cintura de ‘Tarzán’ Migueli, robusto y expeditivo central del Barça y de la Selección. Ferrero lo encaró en su zona cerca de la banda izquierda, en medio del campo rival, lo dejó tieso al primer amago, se abrió hacia el centro, volvió sobre sus pasos, repitió el ejercicio como el gimnasta repite un salto mortal para subir nota, volvió a crujir a Tarzán, cambió el ritmo, levantó la mirada, ajustó la derecha, trazó una parábola... y la metió por la escuadra”.
Fue el 4-1 para poner el broche a un partido redondo. “Un SuperSporting, líder solitario”, titulaba la crónica del AS que firmó el corresponsal Daniel Arbesú. Era la séptima victoria consecutiva en un inicio de ensueño de aquel Sporting de José Manuel Novoa, que llevó a varios aficionados a saltar al césped para llevar a hombros a Enzo Ferrero hasta el túnel de vestuarios como premio a su colosal faena.
El Sporting navegaba viento en popa en aquel comienzo liguero que se empezó a torcer con las cuatro jornadas siguientes sin poder ganar: empate en Almería (0-0), derrotas ante Zaragoza (1-4) y Betis (1-0) y empate frente al Real Madrid (1-1), en el partido que ha quedado para la historia y de triste recuerdo para Ferrero.
El pasado 1 de mayo falleció en Valladolid Jesús Ausocúa Sanz a los 89 años. Su nombre se encuentra en los anales del fútbol por haber sido el árbitro que expulsó al extremo argentino cuando iban solo siete minutos de juego de aquel partido frente al Madrid en El Molinón, que provocó una lluvia de almohadillas que obligó a parar el juego y que desató en la grada el recurrente eslogan antimadridista que retumba en los estadios cuando alguna decisión arbitral desagrada a los aficionados locales: ‘Así, así, así gana el Madrid’.

El 25 de noviembre de 1979 es la fecha que ha pasado a la historia y Alfredo Relaño, director de AS entre 1996 y 2019, relató como nadie aquella jugada: “En el minuto seis se produce una jugada que desata las pasiones. Ferrero recibe un balón cerca de la banda, colocado de espaldas a su marcador, San José, y hace una jugada que solía practicar: lo deja pasar entre las piernas para engañar al defensa, de manera que este se vea superado por el balón por un lado y él rodearle en carrera por el otro lado; San José, burlado, ve pasar el balón por un lado y se echa al otro a frenar a Ferrero, al que para con un codazo en la boca; Ferrero se enfada y da un empujón a San José, y este se deja caer. El árbitro pita la falta del madridista como obstrucción, pero al tiempo expulsa a Ferrero por supuesta agresión. De repente se ve que de la boca de Ferrero mana sangre, fruto del codazo de San José, y eso indigna más al público. Ferrero, víctima de la falta, se retira sangrando, expulsado, y San José sigue en el campo. De una forma espontánea surge un grito que pronto todo el campo corea de forma unánime: «¡Así, así, así gana el Madrid!». El partido sigue y acabará empate a uno, con autogol de Quini y empate de Joaquín. El grito se vuelve a oír frecuentemente, a cada decisión de Ausocúa que El Molinón considera parcial a favor de los visitantes. Aunque Benito también es expulsado antes del descanso, la queja no termina por ello. El partido es televisado en directo, con lo que el grito, tan repetido, se conoce en toda España".
El Sporting acabó aquella liga en tercera posición, con 39 puntos, bastante alejado del duelo que mantuvieron el campeón Real Madrid (53) y la Real Sociedad (52).
Noticias relacionadas
Los números de Enzo Ferrero ante los grandes fueron los siguientes: se enfrentó en 20 ocasiones al Real Madrid al que le marcó cuatro goles, dos de ellos de penalti, pero con un balance de cinco victorias, cuatro empates y once derrotas; al FC Barcelona le hizo tres goles en los 18 enfrentamientos resueltos con cuatro triunfos, siete empates y siete derrotas. Este sábado se cumplen 50 años de su llegada a Gijón y AS ha querido rendirle homenaje con esta serie que concluye con una entrevista al crack argentino.
¡Tus opiniones importan! Comenta en los artículos y suscríbete gratis a nuestra newsletter y a las alertas informativas en la App o el canal de . ¿Buscas licenciar contenido? Haz clic
Rellene su nombre y apellidos para comentar