Duk, de invisible a reclamo
El extremo de Cabo Verde está siendo de los más aplaudidos en el comienzo de curso del Leganés. La temporada pasada apenas gozó de protagonismo. Ahora sueña con ser uno de los líderes de su ataque.


El reclamo (llamarlo cántico es generoso, porque nadie lo entona, solo se grita) se repitió varias veces durante el partido. Y no una o dos. Fueron muchas. “Duk, Duk, Duk, Duk”, bramaron las gradas de Butarque en el estreno del Leganés en Liga ante el Cádiz. Repetido en voz alta, sonaba a entonación guerrera. A preparativo antes de la batalla. La metáfora es adecuada. Porque este extremo caboverdiano (25 años) es futbolista con hechuras de soldado. De complexión fuerte, también le gusta ir al choque y correr mucho. Pura potencia.
Mezcla de virtudes que lució en el primer gol pepinero del curso en su hogar. No lo marcó él, pero él fue el protagonista de un sprint de casi 35 metros, casi siempre pegado a la cal para, por potencia, apurar línea de fondo y poner un pase medido con la izquierda (no es su pierna buena) a Naim. El canterano lo embocó. Los méritos se los llevó Duk.
La jugada fue un acto de redención para este muchacho empeñado en hacer de su estancia en Leganés (firmó procedente del Aberdeen el pasado enero) algo más que un simple periplo más de su carrera. Él quiere triunfar. Aportar. Ayudar y brillar. Infinitivos que se tatúa en la cabeza cada vez que sale al campo de entrenamiento o de juego. Da igual.
Carne de banquillo
Por eso no entendió el ostracismo al que se vio sometido el curso pasado, cuando con Borja Jiménez apenas tuvo minutos u oportunidades. Sus compañeros (a los que se ganó rápidamente por su simpatía) tampoco lo comprendieron. Apenas disputó 10 encuentros que, traducidos en minutos, le permitieron acumular 170. Menos de dos duelos jugados al completo. Y sólo fue una vez titular, en Sevilla y ante el Sevilla.
Escasa participación que no se correspondió su rendimiento sobre el césped. Siempre que salía, la liaba con su desborde. Aun así, no convenció a su ex técnico y Duk se zambulló en un ostracismo sólo interrumpido por su asistencia ante el Girona (1-1) de un partido que el Lega jugó con uno menos desde el inicio. Aquellos 25 minutos de exhibición fueron su mejor partido hasta la fecha y, de paso, las puertas a una idolatría que ahora, en Segunda, empieza a consolidarse.

Un nuevo líder ante las salidas
Entiende la afición que, tras las marchas de jugadores como Diomande o Raba y casos en el limbo como el de Juan Cruz, Duk representa una de las pocas excepciones de esta plantilla con desborde, potencia y empuje. Todo aplicado a una banda donde, admite, no le entusiasma jugar (“Yo soy delantero”, confesó en AS), pero en la que está tratando de aprender para adaptarse a lo que le pide un Paco López volcado en darle cariño con un diálogo constante.
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Ante el Cádiz, aguantó 69’ sobre el césped después de ser insistente en la presión y en la carrera. Además de la asistencia de gol, ganó más de la mitad de los duelos que tuvo (7 de 13) y se marchó en 2 de las 5 ocasiones que lo intentó. También fue objeto de falta hasta en cuatro ocasiones. Números de un buen partido (sin tirar cohetes) que ayuda a consolidarle como un jugador que gusta en Butarque. La lógica dice que su reclamo gutural, ese “Duk, Duk, Duk, Duk”, comenzará a convertirse en tonadilla recurrente al sur de Madrid.
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