Añorando a Militao
El Real Madrid ve cómo todas sus estadísticas defensivas empeoran desde que se lesionó el brasileño, hace más de dos meses. Tchouameni no llega a sus datos.
El Real Madrid vuelve a la acción este jueves ante el Celta en Copa con doble misión: lograr el pase a cuartos de final y lamerse las heridas dejadas por el 2-5 de Yeda ante el Barcelona, en el que salió especialmente señalado Tchouameni. Al acompañante de Rüdiger en el centro de la zaga se le vieron las costuras, hasta cierto punto razonable dado que no es central, sino mediocentro. Ancelotti, pese a ello, insistirá con él a la espera de que Alaba vuelva a jugar tras más de un año en el dique seco y con Asencio en la recámara.
Pero al que añora el Madrid de verdad es a Militao. La planificación de la temporada en la defensa fue, por decirlo suavemente, temeraria: arrancó el curso el equipo blanco con sólo dos centrales sanos (el brasileño y Rüdiger), confiando en que la vuelta de Alaba se adelantase (lejos de eso, se ha retrasado) y en que ciertos perfiles pueden rendir ahí en momentos, como Tchouameni (se ha visto que en grandes partidos le cuesta) o Carvajal (otro que se rompió el cruzado). Y Militao, que el curso pasado ya sufrió una rotura de cruzado y volvió a tiempo para tener minutos, volvió a sufrir una desgracia, esta vez en la otra rodilla, la derecha.
Sucedió el 9 de noviembre ante Osasuna en el Bernabéu, demasiado tarde como para pensar en que pueda volver esta temporada (aunque la pasada ya recortó plazos de forma sorprendente). Y pese a que el Madrid ha logrado encauzar su camino en varios momentos, especialmente en Liga, la fragilidad es mayor sin Militao. Y los datos lo respaldan: con él en el campo, el Madrid recibió 16 goles en 1.311 minutos; sin él, fueron 19 tantos en 1.299′. Con muestras de minutos prácticamente idénticas, la diferencia es notoria: con él, un gol recibido cada 82′; sin él, uno cada 68′. Por ese margen de 14 minutos de endeblez se le están escapando cosas al Madrid esta temporada.