El protagonista de la jornada

Pedro Díaz, el virtuoso del piano y de los goles desde fuera del área

El rayista ha marcado tres golazos en las tres últimas jornadas. Su técnico Iñigo Pérez es quien le anima a tirar desde lejos, consciente de su gran golpeo. De un talento que también tiene al piano.

Pedro Díaz celebra su gol a la Real.
SERGIO PEREZ
Maite Martín
Redactora de fútbol del Diario AS desde 2007 y licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. El fútbol modesto y las historias que esconde son su pasión. Por eso el Rayo la atrapó y el deporte paralímpico la enamoró.
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Sus goles son pura sinfonía. Música celestial para los oídos de un rayismo al que ha cautivado con auténticas obras de arte. Pedro Díaz (Siero, 5 de junio de 1998) encadena un Stendhalazo tras otro. No hay que irse hasta Florencia para admirar la belleza, basta con ponerse sus dianas a Real Madrid, Real Sociedad y Alavés, las tres últimas jornadas, todas ellas desde fuera del área. Las mismas que coleccionan Lamine Yamal, Mbappé y Jofre Carreras. Es más, no contento con su golazo en Mendizorroza, el definitivo 0-2, el centrocampista estuvo a punto de replicar esa concatenación de notas en dos ocasiones más. La pelota no entró, pero levantó al público de su asiento. Nada de esto es casual, porque el asturiano es un virtuoso al piano y con el balón.

“Siempre me ha gustado la música y, sobre todo, la tranquila, que me relaje. Tengo dos hermanos y, a uno de ellos, Pablo, se le da muy bien. Me apetecía tocar un instrumento también. Lo intenté con la guitarra, pero me apetecía más el piano. Entonces dije: ‘Ya que juego al fútbol y tengo mucho tiempo, voy a aprovechar’. Me fui a Francia y lo abandoné. Lo tengo en standby, pero lo retomaré en cuanto esté tranquilo”, confesó en una entrevista a AS, en la que bromeó con la idea de hacer un grupo con Camello a la batería: “No sé si nuestros estilos pegarían”.

Seguro que su profesora de piano sigue sus evoluciones... futbolísticas, porque Pedro Díaz se ha destapado como la revelación de un Rayo que sueña con Europa. Equipo al que llegó por una llamada clave... la de Iñigo Pérez. “En esas negociaciones, tuve unas conversaciones con él y me transmitió lo que a mí me importaba. Estoy muy feliz aquí”, explicó el centrocampista, que de todos los destinos posibles se decantó por Vallecas, después de la desaparición del Girondins de Burdeos del fútbol profesional. Al canterano del Sporting le costó sumar minutos con la Franja, pero la reciente plaga de lesiones le abrió las puertas de la titularidad, donde se ha asentado cinco jornadas. No estuvo en el once de Mendizorroza por culpa de unas molestias en el pie durante la semana.

Los minutos y la confianza han hecho que el asturiano abra el tarro de las esencias y el técnico, consciente de su buen golpeo de balón, es quien más le ha insistido en que se atreva a disparar desde lejos. Iñigo ha hecho suyo el “tira, tira” de Vallecas a Bebé con Pedro y ha funcionado. “Le he recriminado que ha tenido dos o tres situaciones para volver a hacerlo. Entren o no, tiene que ejecutarlas”, desveló Iñigo en el Bernabéu. El jugador lo confirmó: “Me cruje mucho. Es parte del proceso y lo asimilo muy bien, me lo tomo como un aprendizaje. Si me riñe es porque quiere que mejore y sabe que puedo. Lo valoro mucho. Es que tiene razón y es lo que más me gusta”. El tiempo y los goles demuestran que ninguno de los dos se equivocaba.

Cuando Pedro salta al césped se hace el silencio, dentro y fuera de la escena, pendientes de que algo puede suceder. El centrocampista confiesa que se aísla tanto sobre el verde que no escucha la grada. Es reflexivo y disfruta de las pequeñas cosas. Hasta de los entrenamientos. No desaprovecha la oportunidad de aprender, de todo y de todos. Algo que ha respirado en casa, de sus padres José Díaz y Mari José Fanjul, a quienes prometió un coche si marcaba en el Bernabéu. Dicho y hecho. “Antes del partido nos fuimos a pasear por el Retiro y pasamos al lado de un concesionario. Van a cambiar de coche ahora y estaban mirando uno muy guapo. Yo, tan chulo, les dije: ‘Si marco, os lo regalo’. Marqué y al terminar el partido los saludé desde lejos y les veo haciéndome el gesto del volante”, desveló Pedro en su visita a un colegio de Vallecas.

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Su familia es uno de sus pilares y su padre es una inspiración para él. El documental 100 días de soledad (Wanda Films, 2018) recogió la aventura de José Díaz, quien se recluyó en su cabaña en el Parque Natural de Redes (Asturias) desde el 13 de septiembre al 21 de diciembre de 2015, sin electricidad, ni móvil, ni televisión, ni ordenador, ni reloj... A solas con la naturaleza. Un carácter reflexivo que Pedro ha heredado. El asturiano ha encontrado ahora en el barrio a su otra familia, la rayista, y lo volvió a demostrar cuando marcó al Alavés y se fue directo a abrazar a RdT, que acaba de salir de una enfermedad. El buen rollo es clave en el éxito del equipo y de un jugador que suena a gloria...

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