Levante - FC Barcelona

Iborra: “Lo más duro fue decir a mis hijos que no volvería a jugar”

Vicente Iborra comienza a curtirse como asistente de Julián Calero mientras prepara el último nivel de entrenador. Requisito clave para sentarse en el banquillo.

Vicente Iborra.
David González
Luis Sancho de Rosa
Actualizado a

Se retira la leyenda. Comienza el camino del entrenador. Vicente Iborra (Moncada, 1988) colgó las botas este verano con su Levante en Primera División y desde entonces forma parte del cuerpo técnico de Julián Calero para preparar el próximo paso de su carrera en el mundo del fútbol, esta vez en los banquillos.

-Vuelve el fútbol de Primera al Ciutat y frente al campeón.

Volver al Ciutat siempre es especial. Llevábamos mucho tiempo esperando un partido de Primera en casa, con nuestra gente, y además contra un gran rival. Es una semana bonita e ilusionante.

-Este verano tomó una de las decisiones más difíciles de su vida.

Sí, no fue fácil. Las circunstancias me hicieron pensar y valorar. Creí que era el momento de dejarlo, de dar un paso a un lado y encarar mi carrera desde otra faceta. La decisión fue relativamente rápida, y me vino bien para centrarme en nuevos retos sin pensar demasiado en estar dentro del campo.

-En el ascenso ya sembró la duda. Luego habló de pretemporada…

No es fácil dejar lo que uno hace desde pequeño, lo que te apasiona. Tras el ascenso dudé, porque antepuse al club antes que a mí. No había sido mi mejor temporada y no sabía qué pensaba el club de mí a nivel deportivo. Quería prepararme bien en verano, tener una buena pretemporada, pero durante esas semanas tuve que valorar todo. Decidí que era el momento de dejarlo. Aparté la nostalgia y pensé en lo que venía.

-Se retira con el Levante de vuelta en Primera. ¿Es el broche soñado?

Sí. Quizá egoístamente me habría gustado estar en la plantilla y disfrutar de Primera con mi club, pero puse al Levante por delante. Podía seguir compitiendo, pero no quería que fuera una decisión egoísta.

¿Cómo fue ese proceso?

El primer momento es muy duro. Yo no sabía que estaba jugando mi último partido ni mis últimos minutos. De repente eres consciente de que no volverás a jugar ni a ponerte la camiseta del Levante. Pero lo más duro fue cuando se lo conté a mis hijos. Ellos se derrumbaron, imagínate yo. Solo me han conocido jugando. Pensaban que todo se acababa, que no volverían al estadio. Tuve que explicarles que seguiríamos viniendo al Ciutat y disfrutando del Levante.

“Dejé que el club que se hiciera cargo del año que me quedaba de contrato como pudiera y como quisiera”

Vicente Iborra, en AS.

En caso de ascenso, tenía un año más de contrato. ¿Cómo se apañó con el club?

Dejé que el club que se hiciera cargo del año que me quedaba de contrato como pudiera y como quisiera. Era importante dar facilidades por el tema del Fair Play y de tesorería. Se me planteó una situación y la vi bien; tanto para el club como para mí.

-Ahora empieza su camino como entrenador.

Siempre me he fijado en los entrenadores, pensando qué haría yo. El primer día fue duro, no sabes ni por dónde empezar, pero el cuerpo técnico me ayudó mucho. Cada día me siento más cómodo. Prefiero estar en el campo que en los despachos. Estoy agradecido al míster por la oportunidad y trato de aprender con él de cara al futuro.

-¿Qué se lleva a su mochila de estos primeros meses viendo el fútbol desde el otro lado?

Que como jugador te dan muchas facilidades. La vida es más sencilla. Como entrenador hay muchísimo trabajo y responsabilidad. Eso me ha hecho valorar aún más lo que tenía como futbolista. Somos unos privilegiados.

-¿Cuál es su papel en el cuerpo técnico?

El míster me da espacio para dirigir tareas, pero mi función principal es hacer de nexo entre los jugadores y él. También me dedico a analizar ciertos aspectos que reviso con el jugador para tratar de ayudarles en la mejora a nivel individual.

-¿Cómo es Calero como “compañero”?

Pues la verdad que hay muchos paralelismos. Cuando eres jugador es un entrenador exigente y quiere que trabajes al máximo. Como compañero, entre comillas, es más de lo mismo. Es exigente, siempre busca la mejora y siempre pide dar el máximo para poder complementar su trabajo y el del equipo. Es un entrenador que trabaja mucho, que lo vive mucho. Hace que estemos todos vivos en el día a día para que toda mejora que le pueda llegar sea beneficiosa para el grupo.

Iborra: “Lo más duro fue decir a mis hijos que no volvería a jugar”
Iborra, junto a Julián Calero, en el Ciutat de València.David González

-¿Y cómo es la relación con los que hasta hace nada eran sus compañeros?

Es una situación peculiar. El primer día especialmente. Los primeros días no son fáciles. Pero son chicos inteligentes y saben qué relación tenemos, podemos tener o hemos tenido. Te voy a contar una anécdota: uno de ellos, días antes de empezar, vino a mi casa. Me agradeció el tiempo que habíamos pasado juntos, lo que le había ayudado o le había podido enseñar. Me dijo que prefería decírmelo en ese momento, porque quizá cuando pasara de ser compañero a ser parte del cuerpo técnico la relación podía ser diferente. Es cierto que hay que mantener cierta distancia, pero no tiene que cambiar el aprecio que le tienes a uno u otro. El aspecto personal está por encima de todo.

-¿Cómo ha cambiado su día a día?

No es solo que se haya alargado mi jornada laboral, es que empieza antes. Le dedicamos muchas horas. Llegamos bastante antes que el jugador. Por eso te digo que el jugador cuando llega a Buñol ya tiene el vídeo preparado, el entrenamiento, las tareas… Nos vamos los últimos. Analizas el trabajo del día, preparas el día siguiente y estás centrado en el partido que viene. También analizar el partido pasado. Es cierto que somos varios y nos repartimos la faena, pero la gran diferencia es las horas dedicadas. Es lo que hay, y trato de disfrutarlo al máximo y aprender todo lo posible.

-Por el momento, no se puede sentar en el banquillo…

Así es. Para poder estar en el banquillo necesito el último nivel de entrenador, que es el que me falta. Estoy ya en ello para tratar de sacármelo lo antes posible y la idea es tenerlo ya durante esta temporada para poder tener la opción de estar en el banquillo e incluso ejercer.

-Nadie le tiene que decir dónde se mete. Sabe perfectamente lo que supone ser entrenador.

Tengo que decirte que muchos entrenadores y mucha gente me ha dicho que estoy loco. Que no sé dónde me meto, que es un mundo muy complicado. Incluso un director deportivo hace poco me dijo que me veía más en su faceta, en la que quizá un club te da diez partidos y como entrenador te dan cinco. Pero creo que es lo que me llama más la atención, siempre lo ha sido. Entrenar, dirigir, el tratar de enseñar y tener ese contacto con el jugador. Creo que es lo que más me llena de cara a futuro.

“Muchos entrenadores me han dicho que estoy loco. Un director deportivo hace poco me dijo que me veía más en su faceta”

Iborra, en AS

-¿Cómo vio al equipo en el estreno liguero el Iborra entrenador?

No era un partido fácil, viajábamos con las dichosas bajas. Nos repusimos al gol inicial, empatamos y cuando mejor estábamos llegó el tanto en el añadido. Debemos mejorar, pero hay brotes verdes. Si estamos unidos, competiremos contra cualquiera.

-El destino es caprichoso, y el reestreno en Primera fue contra el Alavés. El rival de aquella dichosa noche que marcó el presente del club…

No lo pensé demasiado, porque creo que esa herida la hemos conseguido cicatrizar todos juntos. Si esa herida estuviera abierta quizá lo habría visto de otra manera. Creo que hemos sabido superar ese golpe, la hemos cicatrizado y ahora tenemos que pensar en nuevos tiempos. Es difícil, aunque en el fútbol nunca se sabe, que volvamos a tener un golpe deportivo de ese calado. Con ese guion tan cruel. Creo que hay que mirar adelante con ilusión, ambición y positivismo. El mayor aprendizaje de todo aquello es que supimos reponernos de aquel golpe.

Iborra: “Lo más duro fue decir a mis hijos que no volvería a jugar”
Iborra posa para AS en el banquillo del Atlético Levante. Quién sabe si su primera experiencia en los banquillos en el futuro.David González

-También fue un jugador precoz (debutó en Primera con 19 años contra el Madrid). ¿Qué le parece lo de esta hornada de jóvenes del Barcelona?

Lo que me dice principalmente es que están haciendo las cosas bien a nivel de cantera. En ese sentido, me gustaría romper una lanza a favor de la nuestra. Los últimos traspasos que ha hecho este club son chavales formados en Buñol. Nuestra cantera de alguna manera nos está haciendo subsistir. Hay que darle valor. Ellos, generalmente, siempre han hecho las cosas bien y ahora ha salido una hornada impresionante. Tienen un grueso importante de la plantilla de chavales que han salido de La Masía que no hay que descubrir. Ese trabajo hay que resaltarlo.

“Lamine es muy bueno; pero sin sus compañeros no sería lo mismo”

Iborra, sobre Lamine Yamal, en AS

-¿Y qué me dice de Lamine Yamal?

Es un jugador diferente, que es capaz de desequilibrar un partido. Individualmente, técnicamente y verticalmente es muy bueno. Tiene último pase y gol; pero sin sus compañeros no sería lo mismo. Sus compañeros también son muy buenos.

-Repasando su carrera, ha comentado que el Barcelona es el rival que más ha sufrido.

Con el rival que peor lo he pasado a nivel de impotencia estando en el campo seguramente sea el Barça de Guardiola y el de Luis Enrique. Tenían el balón en un alto porcentaje y te mataban corriendo detrás de ellos. Cuando recuperabas estabas frito, mental y físicamente. Daba mucha impotencia en algunos momentos estar en el campo, pero a la vez te dabas cuenta de lo buenos que eran y que era un privilegio vivir a esos jugadores de cerca.

-Es complicado comparar al Levante y al Barcelona, pero si hay un paralelismo hoy en día es el problema de las inscripciones…

Sí, aunque últimamente no es una cosa de Levante o Barcelona. El otro día el Getafe se planta en Vigo con muchos jugadores por inscribir. Lo sufrimos todos y es algo que tenemos que solucionar o darle una vuelta. Aunque, en ese sentido, estoy tranquilo porque sé que el club lo va a hacer de la mejor manera posible. Para el sábado, o para el resto de Liga, vamos a tener a todos disponibles.

-¿Recuerda cómo estaba por estas fechas el año pasado?

Me acuerdo que no estaba inscrito, aunque venía del problema de la lesión en pretemporada. Entendía que el club tenía otras prioridades. Pero sí que es verdad, no te lo voy a negar, que los últimos días cuando pasaban las horas mi mujer me preguntaba: ‘Ibo, ¿y si no te pueden inscribir?’. Los niños estaban matriculados en el cole. No fueron días fáciles, pero por suerte se pudo solucionar.

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