Torres mantiene un objetivo de máxima dificultad
El técnico afronta la salida de su columna vertebral (Niño, Iturbe, Bri, Martín Pascual, Pablo Pérez...) y tiene que reconstruirse con fichajes y jóvenes valores.

El filial se reconstruye. Desde sus cimientos, cambiando su nomenclatura de Atlético B a Atlético Madrileño, un nombre que recupera y con el que intentará volver a pelear por cotas altas en Primera RFEF. También cambia su sede, pasando a Alcalá de Henares para entrenar en césped natural, terreno en el que luego compite, no como ocurría en Majadahonda donde durante la semana se ejercitaba en artificial. Y si el primer equipo ha cerrado un mes de julio frenético, el Madrileño tiene todavía muchas piezas por encajar.
El Niño vive verano tras verano un movimiento enorme de piezas. Más aún cuando ejercía como técnico del juvenil A, este verano Fernando Torres ve cómo dicen adiós varios de sus elementos claves del curso pasado. Aquellas que se quedaron, en buena medida, por el convencimiento de poder pelear por el ascenso con su técnico y en muchos casos ídolo. Estuvo cerca, el Atlético se quedó a cuatro puntos del playoff, pero el final de curso y los malos resultados de visitante le dejaron fuera. Y el fútbol profesional llama a la puerta.
Pablo Pérez, cuarto jugador con más minutos de la plantilla la temporada pasada, es el último en despedirse como cedido al Mirandés. Alejandro Iturbe (Elche), Adrián Niño (Málaga) y Martín Pascual no siguen después de ser columna vertebral, los dos primeros en la política de venta del 50% de los derechos. El guardameta oro olímpico, el máximo goleador del curso y el central indiscutible. Torres también pierde a Diego Bri (cedido al Córdoba) que hace dos temporadas fue el máximo goleador y el curso pasado tuvo en las lesiones su mayor enemigo. Antonio Gomis también se despide tras ejercer como tercer portero de Simeone y reforzar al filial en los parones, cuando Iturbe se marchaba con la Sub-21. Joaquín González y Borja Garcés son otras de las bajas en una lista que seguirá aumentando.

Víctor Mollejo apunta a no continuar superada ya su grave lesión de rodilla. Kostis, de no quedarse en dinámica del primer equipo, debería seguir el camino de Niño e Iturbe. Pero también hay incorporaciones. Y de jugadores experimentados. Mario de Luis llega a la portería desde el Real Madrid Castilla. Aleksa Puric está destinado a ejercer el rol de Martín Pascual como central contundente y algo más veterano (22 años). Le acompaña Mati Barboza (2002). Javi Morcillo (del 2006) se suma a la sala de máquinas, Martín Bellotti (2002) pone músculo y edad al medio y todavía se esperan varios fichajes de peso.
El Atlético, que este año ya cuenta con equipo C (el pasado todavía como Collado Villalba), confía en la evolución de sus jóvenes valores. Aquellos juveniles del 2005 y 2006 que conquistaron la Liga y la Copa de Campeones bajo el mando de Fernando Torres. El técnico quiere darle las riendas a los Rayane, Omar Janneh, Jano Monserrate, Spina, Julio Díaz, Javier Boñar, Iker Luque y compañía. Además, se refuerza desde una generación más joven con jugadores como Jorge Castillo, con un gran futuro por delante.
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El técnico sigue contando con Javi Serrano y podrá tener a pleno rendimiento a Koke Mota, fichaje de quilates de la temporada pasada que se tuvo que someter a una operación cardiaca después del reconocimiento médico y tuvo que esperar a la última jornada de la temporada pasada para debutar con la rojiblanca. Además de ir dando paso a los Taufik, Sergio Esteban, Romeo Hueso y demás destacados en el juvenil del curso pasado, que alternarán con el C. El objetivo se mantiene: pelear por el ascenso. Aunque lo hará con un equipo muy nuevo. Y eso siempre es complicado. El Madrileño, en Alcalá, soñará en grande... partido a partido.
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