Trejo: “¿Un deseo? Llegar a la final de Copa este año”
El argentino afronta la recta final de su carrera, en la que ha vivido tres ascensos con el Rayo. Tiene la espinita de la Copa: “Ojalá se pueda cumplir”.

El tiempo pasa volando. Cuando Óscar Trejo aterrizó en Vallecas apenas tenía 22 años y ahora, a sus 36, echa la vista atrás para hacer balance. Toda una vida en franjirrojo. “El Rayo me ha hecho acordarme mucho de Argentina... Desde que lo conocí, me enamoré”, reflexionó en los medios del club, donde relató también cómo fueron esos primeros pasos en su Santiago del Estero natal: “Empecé en el fútbol con 8 o 9 años, porque antes había jugado al baloncesto con mis hermanas, en el club Güemes porque quedaba cerca de casa e iba andando o en bicicleta”.
Por entonces, El Chocota pensaba que se quedaría en Argentina, pero pronto se abrió ante sí la oportunidad de jugar en Europa. Primero, en Mallorca (2006-09) y después, en Elche (09-10) y Vallecas (10-11). “Ese año fue difícil por los impagos y tenía miedo escénico a la ciudad, porque me habían dicho que Madrid era muy grande. Conocí un gran club y grandes personas que aún sigo disfrutando”, explicó Trejo, que nada más irse supo que volvería. Antes de su regreso, militó ante el Sporting y el Toulouse. “En Argentina era más pasión que otra cosa. El primer mundo es aquí. Se nota mucho la calidad. Y en Francia es todo muy físico”, definió.
Fue de ascenso en ascenso. Del de la temporada 2010-11, a las órdenes de Sandoval, al de la 2017-18, bajo la batuta de Míchel. “Es de los años más lindos que he vivido aquí”, matizó Trejo, que también participó —y marcó— en el último de la 2020-21 con Iraola. De hecho, el mediapunta es el sexto jugador con más partidos con la Franja (304) y el extranjero con más. “Siento orgullo y también de que mis hijos lo disfruten. Es mi legado a este club que tanto quiero. Llevo más años en España que en mi propio país. Estoy muy feliz aquí”, comentó.
El tiempo no ha cambiado su mirada ni su sonrisa. “De aquel chico queda la persona. Sigue la naturalidad y lo humano”, esgrimió el capitán sin brazalete, ese al que renunció por sus discrepancias con el club. No obstante, continúa siendo un líder en el vestuario. “¿Un deseo? Llegar a la final de Copa. Ojalá que se pueda cumplir mi objetivo ya que me queda poco”, formuló El Chocota, consciente de que la retirada asoma. Es más, piensa en el futuro: “Me gustaría trabajar en la formación, que es esencial para los chicos. Si no, en la secretaría técnica o dirección deportiva”. Nadie mejor que Trejo para enseñar a las nuevas generaciones qué es el Rayo... Nadie mejor que una leyenda.
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