Una metamorfosis de 250 días
Hace ocho meses, Tchouameni vivió una pitada histórica ante el Milan. Hoy, es indiscutible y diferencial en el esquema de Xabi Alonso. El sentimiento es que no tiene recambio en la plantilla...

En 250 días, tu vida puede haber dado un giro de 180º. Que se lo digan a Tchouameni. De defenestrado, a pilar. Lo suyo ha sido una revolución digna de Cambio Radical. Algo inimaginable. El 5 de noviembre de 2024 recibía una pitada histórica en el Santiago Bernabéu. Ancelotti, para más inri, lo sustituyó al descanso. No estaba. Y no era la atmósfera para volver a respirar. Han pasado 250 días de aquella noche. Y hoy, Tchouameni es titularísimo. No sólo eso: es un pilar en el plan de juego de Xabi Alonso. Un pivote, un tercer central. Un indiscutible.
Poco queda del Tchouameni de hace ocho meses. Aquel que transitaba por las arenas movedizas, señalado, ferozmente criticado. Vivió una pesadilla: a los 12′ perdió la marca (0-1) y a los 39′, regaló un balón (1-2). El estadio arremetió como pocas veces y él pareció tocar fondo. Pero no. Porque las semanas posteriores continuaron siendo difíciles. Hasta el 16 de enero, contra el Celta, en Copa; el punto de inflexión. Al sonar su nombre en las alineaciones, pitada mayúscula. Pero sobre el campo firmó un partidazo. “Lo que no te mata...”, escribió en sus redes sociales.

Llave del sistema
Aquello no le mató. Sino que, efectivamente, le hizo más fuerte. Tchouameni fue creciendo. Sanando. Todo, poco a poco. Han pasado 250 días de aquella noche contra el Milan en la que se encendió una hoguera. Pero ahora, todo es diferente. Xabi Alonso lo ha apadrinado como su brújula. El hombre clave para poder implementar un sistema de tres centrales, junto con Huijsen. El encargado de llevar a cabo la dura tarea de ser pivote y tercer central, a la vez. De marcar esa diferencia.
AS responde
Se perdió contra el PSG por no aplicar el sistema que estaba funcionando, con él de hombre escoba. Es su puesto (ni central, ni centrocampista), como lo fue para Sanchís.

Hola. Es cierto que contra el PSG hizo de centrocampista, pero también ante el Dortmund. En los cuartos era Valverde el que se retrasaba y Trent el que se centraba para hacer línea de cinco en bloque bajo.
Luz en la oscuridad
Tchouameni ya es Tchouameni. Ha sido de lo más salvable del Real Madrid en este Mundial de Clubes. Incluso en las peores: la noche de la sangría ante el PSG... fue el que más pases dio, con 36. Y no sólo eso, sino también el segundo que más balones recuperó (5). En una tarea tan complicada como la suya y rodeado de tiburones, rozó el 98% de acierto en envíos. Xabi Alonso lo considera titularísimo en su equipo. Y un futbolista insustituible.
Insustituible
Algo que apunta al mercado... y a la plantilla. Dentro del club existe el sentimiento de que Tchouameni no tiene un recambio natural. Güler está aprendiendo a ser un seis, Valverde ha llegado a ejercer de cierre en algún momento, pero a medias y Camavinga, es una incógnita. Pero en el sistema del Mundial, apunta a encajar más en el rol de volante, que de pivote/tercer central. Tras Tchouameni no hay nadie. El fichaje de Zubimendi encajaba en este rol como un guante, pero no pudo ser. Así que Aurélien se vuelve aún más imprescindible. Insustituible. Quién se lo iba a decir hace 250 días.
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