De la peseta al smartphone: Europa vuelve a Vallecas
Hace 25 años, había 225.421 habitantes en Puente de Vallecas. El abono costaba entre 23.000 y 85.000 pesetas, existían dos revistas, más de 20 peñas y se creó el Femenino. AS pasea por los establecimientos que sobreviven en el barrio.


Vallecas se viste de gala para su reencuentro con Europa. Ambos esperan reconocerse, después de su última cita hace 25 años. Los tiempos han cambiado. También el barrio y el país. En aquel 2000, Aznar era el presidente del gobierno, se pagaba con pesetas, la mili pasaba a la historia y empezaba Gran Hermano: “¿Quién me pone la pierna encima para que no levante cabeza?”. Además, se estrenaba El Bola, cuya escena más icónica se rodó en las vías del Nudo Sur (Entrevías). Podías verla en el cine Excelsior en la avenida de la Albufera. O alquilarla, meses después, en Import Video, de la calle Carlos Martín Álvarez, porque los domingos cerraban los centros comerciales como el de la Albufera. Por la calle, iban apareciendo cadenas de franquicias y los móviles no eran smartphones, sino esos ladrillos de Nokia, Siemens, Alcatel... que solo permitían hacer llamadas y mandar sms. Las fotos tenías que revelarlas.
“Nos viene muy bien el Rayo en Conference y que se hable del barrio por algo que no sean malas noticias”
Ana
De aquellas, el distrito de Puente de Vallecas contaba con 225.421 habitantes y actualmente ascienden a 253.048. Mientras que Villa de Vallecas ha pasado de los 61.041 habitantes a los 122.337. No existía La Gavia, ni el Hospital Infanta Leonor, ni la Ciudad Deportiva del Rayo, que peregrinaba por diferentes lugares para entrenar. Carmelo del Pozo recuperó la tradición de sudar en la Casa de Campo. Testigo mudo de esa evolución es el hito kilométrico 5, frente a la puerta 11 del estadio, entonces llamado Teresa Rivero y aún con vallas, que recuerda que por ahí antaño pasó la carretera de Valencia. A escasos metros, se mantiene la tienda oficial y, en el solar donde se levantaron los míticos salones Sol y Aire, se encuentran un ascensor de la estación de metro de Portazgo y un enorme mural de un padre con su hija rayista a hombros. La Franja es protagonista en la mayoría de los graffitis de las calles.

Sobreviven en los alrededores algunos comercios de toda la vida. El Mercado de Numancia conserva cinco: la pollería Ana y Paco, la pescadería Franganillo, la carnicería Satur y Juan, la casquería Paco e Hijos y la frutería Manolo. “Antes las dos plantas estaban abiertas y llenas de puestos. Ahora la de arriba es un gimnasio y abajo, predominan los bares. Esto ha cambiado mucho, el tipo de comercio y de población”, explica Ana, mientras atiende a sus clientes con mucho mimo: “Se nos han ido haciendo mayores”. Ella lo tiene claro. “Ojalá el Rayo se clasifique para la Conference. Nos viene muy bien que se hable del barrio por algo que no sean malas noticias”, reivindica esta vallecana de adopción.
“Viene mucha gente a comprar libros de Vallecas y del Rayo”
Yolanda
También lo es Virginia, quien trabaja en la oficina de Halcón Viajes frente al campo. El establecimiento lleva tres décadas ubicado en la Albufera y por él pasan muchos rayistas. “Muchos nos preguntan a nivel individual para hacer algún desplazamiento. Son muy fieles. Por eso, a los abonados franjirrojos les hacemos descuento”, desvela. En esa acera de los impares resiste el Tien 21 (1984) y, hacia Buenos Aires, el Alcampo (1982). Más antigua es la pastelería Sanli (1973) y, más aún, la librería La Verde, de 1947, que se sitúa a 500 metros del estadio. “Viene mucha gente a comprar libros de Vallecas y del Rayo”, asegura su dueña, Yolanda, quien detalla que el nombre original de la tienda era La Rana Verde, pero no le permitieron recuperarlo. Los vecinos más mayores conocen esa historia y muchos le han regalado las ranas de decoración que croan entre los rincones más insospechados.

Pasaron a la historia los carteles anunciando el día y la hora del partido, auténticas joyas de arte. “¡Qué ilusión el día que venían a ponerlos!“, coinciden en los bares. De las paredes del museo del abonado número 1, Rafael Garrido, cuelgan todos y cada uno de los de la UEFA. Muchas de las tascas de los aledaños del campo resisten, como Líder. “Si el equipo sigue en la Conference, Vallecas va a ser una fiesta”, confirman sus parroquianos, algunos de ellos con la camiseta del Rayo. Eso sí ha cambiado. Es fácil cruzarte por la calle con alguien que vista la franja. Esa que inunda los muros del bar Disan, que lleva más de 50 años abierto. “Es de la época del Sol y Aire. O antes”, puntualiza Óscar Díaz, uno de sus dueños y descendiente de sus fundadores Marce y Servi.
“Este ambiente no lo había visto nunca y llevo 30 años trabajando aquí”
Óscar
Allí, se fraguó la peña Morena, cuyo presidente fue Pedro Jimeno y uno de sus socios, el padre de Pedro Riesco. Los barriles llevan el escudo, también una sartén transformada en reloj. A la decoración no le falta detalle. “El Rayo está en auge. He visto al equipo jugándose el ascenso ante 2.000 espectadores hace años y ahora el estadio está hasta arriba incluso un día entre semana. Este ambiente no lo había visto nunca y llevo 30 años trabajando", sentencia Óscar. Algo menos de afluencia futbolera tiene la taberna Fernando, ubicada frente a la antigua Junta Municipal de Puente, conocida por su cartel de Mirinda, de la época de la República, y por su vermut, la principal atracción para los turistas, que también se alojan en el barrio. Una estampa impensable hace 25 años.

La actualidad del Rayo, entonces, se podía leer en Tu Revista y Rayo Vallecano de Madrid. Esta última la oficial, donde la presidenta tenía su propia columna de opinión. “Estamos ante una de las campañas más duras, con tres frentes deportivos (Liga, Copa y UEFA), que supondrán un esfuerzo muy importante para salir airosos. El objetivo está muy claro, mantener la categoría. Por entrega, estoy segura que no va a quedar y quién sabe si no daremos alguna sorpresa por Europa. Vuestro aliento les dará alas”, escribía Teresa Rivero en su editorial. Palabras que firmaría la hinchada franjirroja cuarto de siglo después.
“El objetivo está muy claro, mantener la categoría”
Teresa Rivero, 2000
Los precios de los abonos de la 2000-01 iban desde las 23.000 pesetas (138,25 euros al cambio) del fondo hasta las 85.000 pesetas (510,85€) del palco central, tratándose de adultos, cuantía que se podía fraccionar en tres pagos: agosto, septiembre y octubre. Ahora debe abonarse de una tacada y los precios de los carnets oscilan entre los 340 euros y los 1.100 euros. Un incremento superior al del IPC del periodo comprendido entre el 2000 y el 2025, que fue del 80%. Las entradas para ver al Constel·lació en el Teresa Rivero costaban de 1.000 a 4.000 pesetas (6€ a 24€) para el público en general y eran gratis para los abonados. Ahora, las localidades oscilan entre los 30 y 125 euros y los abonados tampoco pagan.

El partido de ida contra el Constel·lació, con una goleada histórica de los vallecanos (0-10), no se retransmitió por televisión y hubo fuertes críticas hacia Telemadrid. “En aquel momento, la dirección general de la cadena decidió no comprar los derechos, porque no quería dar demasiado fútbol en la programación”, explicaba Siro López, jefe de deportes del canal autonómico en unas declaraciones de 2002. Esta vez, tampoco se ha televisado la ronda previa. Minutos antes del choque de vuelta, el estadio homenajeó a Luis Cembranos, quien entregó la camiseta con la que debutó con la Selección a la presidenta para que luciera en el palco. Allí sigue todavía.
“La dirección general de Telemadrid no quería dar demasiado fútbol en la programación”
Siro López, 2002
Además, en esa 2000-01, el Rayo creó su equipo femenino, a partir de El Buen Retiro. El técnico era Juan Medina, jugaba en Nuestra Señora de la Torre y en su plantilla ya estaba una jovencísima Natalia Pablos. Mientras que el filial, dirigido por Morón, tenía en sus filas a David Cobeño, Carlos de la Vega, Diego Mainz, Javier Camuñas... Incluso el Juvenil A de Mariano Madrid contaba con la presencia de Antonio Amaya.
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Las peñas tradicionales, con sede en los bares, dejaron paso a una nueva generación. Las 2.0, cuyo origen estaba en internet. Un foro del Rayo germinó en Planeta Rayista, que nació oficialmente el 13 de junio de 2000 en una reunión en el ‘Filón de Cota’, restaurante propiedad del capitán franjirrojo. Planeta se unió a El Chupete, Benito, El Cochinillo, Entrevías, Las Chicas, Frasquito, Moratalaz, El Cencerro, Fontarrón, El Cerro, El Pozo, Nuevo Estadio, Santa Eugenia, La Albufera, Las Botitas, Covibar, El Changarro, Uceda, San Cristóbal, Siglo XXI, Internet, Cota... Cuarto de siglo después, hay menos de la mitad de las peñas, pero una sola Federación. La vida ha cambiado, aunque la ilusión del barrio por ver a su equipo en Europa sigue perenne. El Rayo es el orgullo de Vallecas. Por los siglos de los siglos...
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