Bela: “Me di cuenta de que no volvería a ser número uno a mediados de 2023″
El exnúmero uno del mundo atiende a AS para repasar sus últimos años como profesional, reflejados en su biografía “Bela, la historia continúa”.
Fernando Belasteguín (Pehuajó, 46 años) no necesita presentaciones en el mundo del pádel. Tras 16 temporadas consecutiviccwin247.como número uno, conquistar 230 títulos, darle seis Mundiales a Argentina y haber sido el mentor de Agustín Tapia y Arturo Coello, actuales dominadores de Premier Padel, ahora disfruta de la huella que dejó en el deporte al no dejarse ni una gota de sudor en el tintero.
Con la calma que otorga el poso de la experiencia después de tres décadas viviendo por y para el 20x10, el Boss atiende al Diario AS para repasar sus últimos años como jugador profesional, vivencias que quedan recogidas en su segunda biografía Bela, la historia continúa, de Valen Bailon.
¿Cómo es su nueva vida tras decir adiós al pádel profesional?
Estoy muy contento. Ahora empiezo a disfrutar lo que conseguí en el deporte, algo que no hice durante las tres décadas que duró mi carrera deportiva por mi forma de ser y mi cabeza.
Siempre fui muy competitivo y busqué la mejora continua porque, de lo contrario, el deporte profesional te pone en tu sitio muy rápido. Ahora que ya no compito más y tuve la suerte de dejar el pádel y no que él me dejase a mí, echo la vista atrás y me siento feliz.
¿Sigue enamorado del pádel? Hace poco, publicó un vídeo en el que se le veía jugando con su hijo. Lo llevó al límite...
Sigo jugando y entrenando cuando puedo, ya que estoy involucrado en varios proyectos que me mantienen muy activo. Voy a participar en varias exhibiciones en agosto y quiero dar una buena imagen. Ahora disfruto el pádel desde fuera.
¡Lo de jugar con mi hijo fue un desafío! A él le gusta mucho el pádel y tenemos muchos piques. Me dijo que ya estaba viejo y yo le contesté: “Un día, si quieres, vamos a entrenar y comprobamos si lo estoy tanto como crees”. Fuimos a la pista y le metí caña (se ríe). Eso sí, mi pretensión no es ni mucho menos que sea jugador profesional, él tiene que hacer lo que quiera.
Uno no es consciente, hasta que lee su segunda biografía, de que su última etapa como jugador estuvo marcada por las lesiones. ¿Fueron su peor enemigo?
Sin duda. Las lesiones son difíciles de combatir porque aparecen sin avisar. Yo me enfrentaba a cada una como si lo hiciera contra un adversario en la pista. Si me rompía una parte del cuerpo, entrenaba todas las demás y decía: “Voy a machacar tanto la zona lesionada que a mi cuerpo no le van a dar ganas de lesionarse en otro lado”.
Menciona en el libro que Juan Martín Díaz y Pablo Lima, con los que compartió lado de la pista, eran mejores que usted. Sin embargo, usted es el único que llegó a ser número uno durante 16 temporadas. ¿En qué fue el mejor Fernando Belasteguín?
Creo que siempre me adapté a cada compañero y dejé mi ego de lado para que la pareja pudiese rendir al máximo nivel. Lo único que me importaba era ganar. Con Juan Martín hice un papel y con Lima me tocó hacer otro, pero ambos estaban en su pico máximo de rendimiento.
“Dejé mi ego de lado para adaptarme a cada compañero. Solo me importaba ganar.”
Fernando Belasteguín
Usted pierde el número uno en 2018 fuera de las pistas por una grave lesión en el codo. En ese momento, ¿fue consciente de que podría no volver a ocupar el trono del pádel mundial?
No, porque cuando me recuperé y volví a las pistas, acabé ganando el Master Final con Lima. De lo que sí me di cuenta fue de que ya no volvería a ser la máquina que era antes.
Esa lesión me hizo muy vulnerable a nivel mental porque casi hace que me retire. También provocó que me sintiera frágil en el plano físico, que fue el motor que me había dado confianza en mi carrera deportiva hasta entonces.
Empecé a ser consciente de que ya no volvería a ser número uno a mitad de 2023, en el último año y medio de mi carrera. La temporada anterior, a mis 43 años, sentía que estaba al lado de él porque acabé siendo, junto a Coello, la pareja tres del World Padel Tour y la número dos en Premier Padel.
“Empecé a ser consciente de que no volvería al número uno a mediados de 2023.”
Fernando Belasteguín
Sanyo ha afirmado recientemente que, de no ser por esa lesión que usted sufrió, él no habría llegado a ser número uno. ¿Está de acuerdo?
Lo digo siempre: en el deporte profesional, los números matan al relato. Maxi Sánchez y él acabaron en lo alto del ranking en 2018 porque ganaron más partidos y se lo merecieron más que nadie, no porque yo me lesionara.
En 2019, se separó de Lima para pasar a jugar con Tapia, que ocupaba el puesto 44 del ranking. ¿Qué vio en él para realizar esa apuesta?
Lo que buscaba con un cambio así era, hablando de forma egoísta y personal, conseguir una motivación máxima. Para mí, significaba un reto. Tenía claro que, jugando motivado, podía mostrar un nivel muy alto a pesar de tener 40 años.
Las condiciones que tenía Tapia ya las vimos desde una edad muy temprana. Tengo un gran recuerdo de aquella etapa. Ganó su primer gran torneo conmigo y pasamos de ser la pareja 12 del ranking a la número dos al final de la temporada.
¿Sabía por aquel entonces que Tapia acabaría llegando al número uno?
Sí. Yo veía a un jugador con un potencial tremendo. Sin embargo, su gran crecimiento ha llegado por su compromiso con el entrenamiento físico.
Cuando jugaba con él, pensaba: “Si llegamos al tercer set, puede que Agus baje un poco el nivel”. En las últimas dos temporadas, llega a esa tercera manga con la misma fuerza que la que tiene en la primera. Eso es por el trabajo que lleva realizando desde hace tres o cuatro años y que se está reflejando ahora.
“El gran crecimiento de Tapia ha llegado por su trabajo físico”
Fernando Belasteguín
En 2022, logró su último título junto a Coello en Monterrey. Pero, por lo que ha comentado antes, esperaba sumar más trofeos a sus vitrinas...
Sí, porque en el primer torneo del 2023 llegué a la final del Qatar Major junto a Sanyo Gutiérrez. Sin embargo, ahora valoro ese triunfo porque pude lograr lo que me faltaba: un título de Premier Padel. Se me hubiese quedado clavada una espina muy grande de no haberlo conseguido.
En su libro, menciona que le regala la camiseta con la que ganó su último Mundial a Tapia. ¿Podría desvelar esa anécdota?
Jugábamos la final ante España. Él y Chingotto perdieron el primer enfrentamiento y, cuando acabó el partido, lo vi llorando destrozado en el banquillo. Entonces, me acerqué y le dije: “Agus, tranquilo que yo gano el tercer punto”. Se lo confesé así porque yo le tenía una fe tremenda a Martín Di Nenno y Franco Stupaczuk, que acabaron ganando el segundo duelo para forzar el definitivo.
Cuando gané ese tercer partido junto a Sanyo para conquistar el Mundial, me quité la camiseta y se la di. La tiene guardada en su casa. Hoy en día, no hay duda de que él es el líder indiscutido de nuestra selección y eso me pone muy contento.
También menciona que, a mediados de 2023, su cuerpo ya no obedecía a su mente con la misma precisión. Si llega a saber que no sería tan competitivo en su última temporada como podía esperar, ¿se habría retirado antes de empezarla?
Mira, terminé el 2023 con una lesión en el codo y arranqué mi última pretemporada sin que se me curara y con una rotura en el isquio. Tuve tanto miedo de no poder jugar ese año que el hecho de finalizar la temporada y dejar el deporte cuando yo tenía planeado acabó valiendo la pena pese a no tener la posibilidad de ganar torneos.
Viví muchas cosas lindas en mi último año. Lo pasé muy bien en París, el torneo de Argentina fue algo increíble porque llegué a cuartos de final y me enfrenté a Coello y Tapia… Tuve mucha suerte, como si me hubiesen dado una hoja en blanco para escribir en ella lo que quería que pasara.
“Tuve mucho miedo de no poder jugar en mi última temporada”.
Fernando Belasteguín
¿Qué les dijo a Tapia y Coello durante ese icónico abrazo en Mar del Plata?
Les di las gracias. Por lo que hicieron conmigo, que me permitieron jugar a un nivel muy alto y ser la pareja número dos, y por el bien que le hacen al deporte. Están ayudando muchísimo a la expansión del pádel por los valores que promueven.
Muy poca gente sabe que un resbalón en la ducha casi precipita su final como jugador profesional. Cómo de caprichoso puede ser el destino para que el mejor de la historia se hubiese tenido que despedir así del pádel, ¿verdad?
Totalmente. Si no me llego a agarrar en la pica de la ducha, me hubiese abierto todo el isquio y me perdía los tres últimos meses de la temporada. Por eso me siento tan afortunado de poder haber completado mi último año.
Prácticamente cada torneo de 2024 terminó convirtiéndose en una despedida para usted. ¿Le acabó pesando en su juego?
A principios de año, Premier Padel me comunicó que quería tener un detalle conmigo reconociendo mi carrera en cada torneo. Yo les dije que eso iba a ser demasiado, que prefería hacer algún evento especial en Madrid, Mar del Plata, París y Barcelona. Pero claro, pude frenar eso hasta agosto. No afectó a mi nivel dentro de la pista, pero sí me daba vergüenza que me hicieran tantas despedidas. Lo saqué adelante como pude.
Dice en su biografía que, cuando pierde su último partido, sintió como si le quitaran un gran peso de encima. ¿Por qué?
Tuve tanto miedo durante todo el año con el tema de las lesiones que cuando fui a Milán me sentía con una sensación de libertad enorme por haber llegado hasta el último torneo del calendario. Fue un gran alivio.
Gané la primera ronda, pude disputar una eliminatoria más y me despedí jugando bien, perdiendo por 6-4 y 6-4 ante Javi Garrido y Lucas Bergamini, una pareja que se terminó clasificando para el Premier Padel Finals. Cuando terminó el partido, me acerqué al vidrio y miré a mi familia con la tranquilidad de decir: “Me vacié, no pude dar más de lo que di”.
Además, realizó dos remates por tres en su último punto como profesional...
Eso fue increíble (se ríe). ¡Llevaba entrenando ese golpe toda la vida y saqué dos bolas por tres consecutivas en el último punto! Hay muchas cosas que me pasaron que son de película.
Confiesa que su acto de despedida en el Premier Padel Finals de Barcelona fue el momento más bonito de su carrera deportiva. Suena extraño teniendo en cuenta todos los títulos que acumuló en su palmarés.
Es que ese día tuve a mis máximos adversarios, mis mejores compañeros, mi familia y mis amigos junto a mí. A lo largo de mi carrera, siempre faltaba alguien en la grada, menos aquella vez. Nunca imaginé que podía llegar a tener una despedida como esa.
Detrás de su sacrificio en las pistas durante tres décadas estuvo el de otras personas, como su mujer Cristina. ¿Qué papel jugó ella en sus éxitos?
Es una piedra fundamental para mí, me ha dado un gran equilibrio personal y profesional. Más allá de que yo siempre fui muy responsable durante mi carrera deportiva, ella entendió mi profesión dándome los tiempos que necesitaba para recuperarme de los entrenamientos y partidos. Además, se cargó la familia al hombro, compaginó la crianza de nuestros hijos con su trabajo, los sacó hacia adelante y me permitió desarrollar mi profesión. Es una persona clave. Lo digo siempre: una buena compañera de viaje puede ser fundamental en la carrera de un deportista y una mala puede arruinarla.
Echando la vista atrás, ¿qué pareja le complicó más la vida sobre el 20x10?
Todas, no puedo elegir una. Por mi forma de jugar, cada pareja a la que me enfrentaba me complicaba la vida y yo intentaba buscarles la vuelta.
¿Podría definir en una palabra o frase a los compañeros que tuvo en su última etapa como profesional?
Lima: solidez. Tapia: diversión. Sanyo: imprevisible en el juego. Coello: ganador. Mike Yanguas: simpatía. Lucho Capra: compromiso. Juan Tello: lo único que puedo decir del ‘Gato’ es que le estaré eternamente agradecido por los días que me hizo vivir en mi último torneo en Argentina. Tino Libaak: un chico que se ganó mi corazón para siempre.
¿Qué opina del continuo vaivén de parejas que se ve en la actualidad en Premier Padel?
Creo que cada jugador tiene que competir con quien elija y se sienta cómodo. Pero, hoy en día, pienso que los únicos que están jugando con el compañero que quieren son Tapia y Coello. Si les dieran a elegir a todos los demás, estoy seguro de que querrían compartir lado de la pista con uno de los dos.
Los únicos que juegan con el compañero que quieren son Tapia y Coello
Fernando Belasteguín
¿Habrá una tercera biografía?
No, ¡ya está bien! (se ríe). Le estoy muy agradecido a Valen Bailon. Tuvo que estar un año y medio persiguiéndome para escribir la primera biografía. Yo consideraba que no era ninguna personalidad como para que se escribiese un libro sobre mí. Sin embargo, ahora estoy feliz porque con estas dos biografías tendré un lindo recuerdo que enseñarles a mis nietos en un futuro.
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