Polideportivo

Una revolución multimillonaria: la NCAA podrá pagar a sus deportistas

Tras un proceso turbulento de demandas, el deporte universitario estadounidense alcanza un acuerdo que inicia una nueva era. Se compensará con 2.800 millones por daños retroactivos.

Jan 2, 2025; New Orleans, LA, USA; Notre Dame Fighting Irish players celebrate with fans in the stands after defeating the Georgia Bulldogs at Caesars Superdome. Mandatory Credit: Amber Searls-Imagn Images
Amber Searls
Albert Sancho
Nació en Alcanar (Tarragona) en 1998. Licenciado en Periodismo y Ciencia Política. En AS desde 2020, es redactor en Más Deporte. Con vocación polideportiva, ha cubierto presencialmente desde la Titan Desert a los Juegos Olímpicos de París. En 2023, fue premiado por su atención sobre la información paralímpica. En 2024, por la Federación de Remo.
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Empieza una nueva era en el deporte universitario estadounidense. En la madrugada de este sábado, la jueza federal Claudia Wilken, del Distrito Norte de California, aprobó un acuerdo que marca un antes y un después en la NCAA (National Collegiate Athletic Association), la asociación que organiza la mayoría de los programas deportivos universitarios en Estados Unidos. Hasta el momento, los deportistas universitarios, independientemente de su estatus (algunos, auténticas estrellas nacionales e internacionales), enmarcados en el amateurismo, formaban parte de un negocio mastodóntico del que, directamente, no podían sacar tajada económica. A partir de ahora, las universidades podrán pagar a sus deportistas, un cambio de proporciones e implicaciones gigantescas.

“El acuerdo permitirá niveles y tipos de compensación para los estudiantes-deportistas que jamás habían sido permitidos antes en la historia de los deportes universitarios, mientras que también compensará de forma muy generosa a los estudiantes-deportistas de la División I que sufrieron perjuicios en el pasado”, explicó la jueza Wilken tras aprobar un acuerdo llamado The House v. NCAA, cuyo origen se sitúa en la demanda contra la NCAA que, en 2020, presentaron el nadador Grant House y el jugador de baloncesto Sedona Prince. En total, el acuerdo, que implica a la NCAA, a sus conferencias más importantes y a los abogados que representan a los deportistas de la Division I (la máxima categoría universitaria), pone fin a tres demandas federales antimonopolio, en las que se alegaba que la NCAA limitaba ilegalmente la capacidad de generar ingresos a sus deportistas. “Un nuevo comienzo”, tal y como define el presidente de la asociación estadounidense, Charlie Baker.

Una revolución multimillonaria: la NCAA podrá pagar a sus deportistas
La Final Four del March Madness, el final de la liga universitaria de baloncesto.

El acuerdo, calificado como “histórico” en todos los medios estadounidenses, llega tras un proceso largo y turbulento, siendo la compensación económica de los deportistas universitarios un debate candente desde hace décadas. En 2021, también con Wilken como jueza, se dio un primer paso con la entrada de los contratos de patrocinio NIL (las siglas de Name, Image and Likeness; Nombre, Imagen y Semejanza, en español), con los que las estrellas universitarias pasaron a poder explotar su imagen a través de marcas y patrocinios (en algunos casos, especialmente en fútbol americano y baloncesto, con acuerdos de millones de dólares). Una primera revolución. Ahora, se irá más allá. En otra lectura, además, la NCAA también recuperará el control que había perdido con los contratos NIL, que dejaban parte del movimiento económico en manos de terceros.

Límite salarial: 20,5 millones por universidad

“La aprobación del acuerdo alcanzado por la NCAA, las conferencias demandadas y los estudiantes-atletas abre un camino para comenzar a estabilizar el deporte universitario. Este nuevo marco, que permite a las universidades brindar beneficios financieros directos a los estudiantes-atletas y establece normas claras y específicas para regular los acuerdos NIL con terceros, representa un gran avance para el deporte universitario", celebra el presidente Baker. “Sí, todo esto implica un cambio, y un cambio a esta escala nunca es fácil. Este es un terreno nuevo para todos. Dada la nueva responsabilidad de las conferencias demandadas sobre aspectos complejos de la elaboración y aplicación de normas, habrá un período de transición y, sin duda, obstáculos en el camino", advierte.

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En términos económicos, con aún interrogantes por despejar, la NCAA pagará casi 2.800 millones de dólares en daños retroactivos durante los próximos 10 años a los deportistas que compitieron en la Division I (el máximo nivel universitario) en cualquier momento desde 2016 hasta el momento del acuerdo. Desde ahora, cada universidad podrá pagar a sus deportistas dentro de un límite salarial, que partirá de unos 20,5 millones por universidad el próximo curso, con la expectativa de aumentar la cifra anualmente durante la vigencia del acuerdo (esos mismos 10 años). Este dinero, procedente de las entidades formativas, además, no será incompatible con los acuerdos NIL, que pasarán a ser examinados por la NCAA para garantizar “propósitos comerciales válidos”. En el aire, sin embargo, quedan dudiccwin247.como si, a partir de este momento, los deportistas universitarios deben considerarse empleados. Una nueva era.

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