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Shinobi: Art of Vengeance

Shinobi: Art of Vengeance

  • PlataformaPC9.2NSW9.2PS49.2XBO9.2PS59.2XBS9.2
  • GéneroAcción, Plataformas
  • DesarrolladorLizardcube
  • Lanzamiento29/08/2025
  • TextoEspañol
  • VocesInglés, Japonés
  • EditorSEGA

Review

Análisis de Shinobi Art of Vengeance, un nuevo clavo en el ataúd para los del “cualquier tiempo pasado fue mejor”

Sega culmina el verano del Ninjitsu.

Junto con OutRun y Golden Axe, el de Shinobi es uno de los títulos con los que todos asociamos a la gran Sega que aún no tenía a Sonic. Las primeras aventuras del ninja Joe Musashi, de 1987, parecían venir del futuro en su momento y para quien escribe estas líneas hablamos de uno de los sidescrollers más carismáticos de siempre. Pero hoy no es día de extendernos con la saga, así que solo diremos que las cosas siguieron otros derroteros en las consolas de Sega, culminando con el monumental Shinobi III para Mega drive, uno de los mejores clásicos tardíos del sistema que ahora se vende a precios muy elevados y cuyo ADN está presente en el título que sale ahora. Y aquí termina la clase de historia, porque hoy venimos a celebrar que Shinobi y Joe Musashi han vuelto por todo lo alto, superando las expectativas y culminando este verano de 2025 tan propicio para las propuestas con aroma clásico.

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Vamos a empezar el recorrido con lo más visible con los ojos. Desde que el estudio LizardCube enseñó por primera vez el gran Streets of Rage 4, llamó mucho la evolución de su personalísimo estilo artístico, claramente francés, que ahora vuelve con algunos matices de la acuarela japonesa del estilo Ukiyo-e que tan bien se adapta al videojuego. No me cabe duda alguna de que estamos ante el mejor juego bidimensional de los últimos tiempos en todas las facetas visuales, pero es justo destacar la animación del ninja Joe Musashi, porque nos vamos a acercar a la pantalla para admirarlo bien de cerca. Es tan detallada que podemos ver hasta cómo se mueven sus ropajes mientras reparte patadas, con un nivel de detalle que no deja de sorprender hasta los ultimísimos movimientos a desbloquear: es algo tan bien hecho que hay que verlo y admirarlo en movimiento. Y lo mismo se puede decir de las cutscenes, con un nivel de ilustraciones espectacular en lo visual. Sin duda, Lizardcube ha recorrido un camino interesante desde Wonder Boy The Dragon’s Trap, con un estilo que ya era poderoso, pero ahora además se adapta a juegos muy diferentes.

El verano del Ninjitsu

Resulta inevitable pensar que este nuevo Shinobi sale a la venta, literalmente, semanas después de una nueva entrega bidimensional de Ninja Gaiden, también producida por DotEmu, que hizo las cosas muy bien. Al principio me daba la sensación de que era un poco suicida sacarlos tan seguidos, pero terminar la campaña de Shinobi deja mucho más que claro que son dos animales con un pelaje muy distinto. Ambos se juegan a un ritmo rápido, pero donde Ninja Gaiden Ragebound planteaba una vuelta literal a un pasado perfeccionado, el nuevo Shinobi nos trae una entrega mucho más transformativa con los orígenes de la saga, y esto es algo que hay que dejar muy claro. Una transformación, eso sí, que parte claramente del Shinobi III para Mega Drive con unos matices muy importantes que, quede claro, recomiendo valorar una vez completada la campaña. Y esto viene al caso porque habrá quien diga que este juego no es un Shinobi, pero no me cabe duda de que todo el que termine el juego tendrá sensaciones muy distintas. Voy a intentar explicar por qué.

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Una campaña que no deja de mejorar

Los primeros niveles de Shinobi Art of Vengeance son un poco de tanteo. Le cuesta arrancar a unos primeros compases en los que parece que todo va a ser demasiado simple a nivel de plataformas y –lo más grave– de avance en los niveles. Se mantienen guiños a la saga –como los niveles de bonus entre fases– pero es muy evidente que el juego despliega sus mejores armas de repente, a partir del segundo mundo. Desde ahí hasta acabar con el jefe final, nos encontramos una propuesta que muy bien estudiada para que cada nivel sea diferente al anterior, dentro de una base común que se maneja con acierto en torno a tres grandes bases. La primera, el combate, es sin duda alma de la fiesta, pero la exploración de los niveles más abiertos y las plataformas de precisión al estilo moderno tienen un espacio muy destacado a lo largo y ancho del juego. Seguramente, las plataformas actualizadas constituyen la incorporación más relevante de Lizardcube, si bien diríamos que no se ponen verdaderamente interesantes hasta los últimos niveles y el contenido opcional. Pero esta fiesta va ­–sobre todo– de pelear, y como bien dijo el productor Toru Ohara, un histórico de Sega, la idea era la de que el juego se sintiese casi como un juego de lucha. Y aquí es exactamente donde Lizardcube lo ha clavado.

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Combos y ejecuciones: la salsa del buen ninja

El estilo de pelea de Shinobi Art of Vengeance tiene muchos puntos en común con lo que vimos en los dos Guacamelee, pero aquel Joe Musashi que tiraba shurikens que jamás se terminaban sigue presente en esta entrada. Shinobi siempre fue mucho más de tirar proyectiles a los enemigos que de liarse a espadazos, pero el combate con espadas de este juego funciona condenadamente bien a pesar de que no nos quitamos la sensación de que algún golpe está algo roto. En cambio, comenzamos la aventura bastante limitados de proyectiles, pero al final vamos a estar disparándolos a mansalva mientras manejamos un montón de combos posibles que iremos desbloqueando y aprendiendo por el camino. Por la parte de la variedad de enemigos y sus comportamientos, talón de Aquiles habitual en estos juegos, nos quedamos bastante satisfechos con unos enemigos que no dejan de mostrar novedades a lo largo de la campaña. Es evidente que aquí no se pelea como en los antiguos Shinobi, pero esta evolución radical de los antiguos beat’em up en un plano horizontal –Vigilante, Kung Fu Master– funciona a la perfección con lanzamiento de kunais incorporado. Otorgamos mención de honor a los combates opcionales contra las tropas especiales, con condiciones y escenarios diseñados para fastidiarnos mientras repartimos palos.

Dejando claro que el combate es de largo lo más satisfactorio del juego y que las plataformas van mejorando mucho según avanzan los niveles, lo cierto es que las únicas dudas que nos deja el juego vienen del lado de su estructura y de alguna inconsistencia con ciertos jefes que nos han gustado menos. Las fases tienen un comienzo y un final, contándose la historia a lo largo de su desarrollo –que nadie espere el premio al mejor guion del año, por cierto–, pero la estructura no va de niveles cerrados. Podemos ir saliendo y entrando de las fases y sus puntos de control a medida que vamos teniendo más equipamiento, técnicas o vida. Lo que se plantea quiere ser un metroidvania y al mismo tiempo no serlo, dejándonos la sensación de que funciona porque el juego es buenísimo a los mandos, aunque deja cierta sensación de extrañeza y nos resulta algo inconsistente que un tipo tan ocupado como Musashi vuelva a su aldea desde los últimos niveles simplemente para abrir un cofre con una reliquia. De todas formas, todo lo que tiene que ver la variedad de los niveles nos ha parecido sensacional: algunos resultan más lineales, enfocados a sacar partido del combate cuando ya dominamos casi todas las técnicas, mientras que otros nos plantean un pequeño metroidvania en el que tendremos que andar mucho más pendientes del mapa y la navegación. Algunos, en cambio, sacan más provecho de las plataformas, y otro tiene un componente muy acusado de búsqueda de secretos. Varios de ellos cuentan con unas secciones de avance automático divertidísimas por su alta intensidad, y así podríamos seguir un buen rato. El nivel del diseño de niveles, con todo lo que contamos, nos ha parecido muy alto: sobre todo por lo bien que logra que ninguna de las fases se asemeje a la anterior, así como la maestría con que se van introduciendo nuevos conceptos y mecánicas, aunque justo es decir que ninguna es realmente novedosa.

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Llegados hasta aquí, creo que es obvio que Shinobi Art of Vengeance me ha encantado. Sobre todo, porque al terminarlo –y quiero volver a insistir en que es crucial jugar todas las fases para llevarnos una idea adecuada– el juego deja un estupendo gusto a evolución para la saga, que Lizardcube, DotEmu y Sega han llevado a cabo con precisión de relojero suizo. Los que pongan el foco en las fases de plataformeo de precisión –al estilo de Celeste– para sacudirle al nuevo prodigio de las 2D modernizadas, deberían también echar un ojo a las fases avanzadas de Shinobi 3 para atar cabos y, en definitiva, plantearse que todo lo que vemos en este juego es una posible evolución para cómo eran los videojuegos de Mega Drive en 1993. Mucho más grande, claro está, con infinidad de pequeños momentos de combate y plataformas sobre los que iremos volviendo a desbloquearlos. Sin duda, el nuevo Shinobi es un videojuego de equilibrios muy bien pensados y aún mejor llevados a cabo, con picos de intensidad opcionales que harán las delicias de los que busquen la experiencia más hardcore. La confirmación del estado de gracia en el que se encuentran unas DotEmu y Lizardcube a las que liccwin247.compañías míticas deberían confiarles unas cuantas sagas más. El verano de los ninjas termina con un nuevo clavo en el ataúd para los del “cualquier tiempo pasado fue mejor”.

Conclusión

Shinobi Art of Vengeance es un sueño hecho realidad para los que jugamos al primer Shinobi de 1987. Lizardcube y Sega aciertan con una posible evolución del monumental Shinobi III de Mega Drive, revitalizando una saga que siempre estuvo entre las más queridas de la época de los 16 Bits. Visualmente impresionante, Joe Musashi se luce con un combate del que es imposible cansarse y unas plataformas de precisión que dan forma a una campaña más amplia de lo que podría esperarse. Si Ninja Gaiden Ragebound nos trajo la siguiente gran cosa para el pixel art, el nuevo Shinobi nos la trae para los juegos bidimensionales en alta definición.

Lo mejor

  • Un nuevo estándar visual para lo bidimensional en alta definición
  • El combate: combos, ejecuciones, modificadores...
  • Los niveles son mucho más diferentes de lo que parece

Lo peor

  • La estructura, ahora metroidvania y ahora no, no termina de convencernos
  • El contenido endgame nos sabe a poco
  • Algunos jefes finales no han terminado de gustarnos
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9.2

Excelente

Un título referente en su género, que destaca por encima de sus competidores y que disfrutarás de principio a fin, seguramente varias veces. Un juego destinado a convertirse en clásico con el paso de los años. Cómpralo sin pestañear.

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