“Lo de antes ya no sirve” en Yamaha
Los japoneses atraviesan una situación “increíblemente desafiante, pero emocionante” para dejar atrás el motor cuatro en línea y desarrollar un V4 de cara a 2026.


MotoGP sigue otra semana más de vacaciones, pero el trabajo en las fábricas no para nunca. Y menos en las japonesas, con Honda y Yamaha tratando de salir de las crisis más profundas de sus historias, buscando soluciones a la desesperada después de otro verano más en el que se actualizan sus concesiones dada la falta de resultados en el Mundial. En Honda la vía de trabajo todavía no está muy clara, pero en Yamaha, hace casi un año que confirmaron cuál sería su futuro: el V4. Un cambio rotundo en su proyecto, por el cual, se despedirán del moto cuatro en línea a finales de esta misma temporada, con el objetivo claro de poner un nuevo motor en pista de cara a 2026. Si llegan a tiempo, claro, porque, según su jefe de filas, Paolo Pavesio, “aún no es seguro que corramos en 2026 con la nueva máquina basada en el V4″. Pero “ese es claramente el objetivo”.
Yamaha es, actualmente, el único fabricante de la parrilla que mantiene el motor cuatro en línea. Un propulsor que no gana desde el GP de la Comunidad Valenciana del pasado 2022, cuando Álex Rins se despidió de la Suzuki por todo lo alto, porque ese mismo año, la marca de Hamamatsu diría adiós a MotoGP después de ocho temporadas. Y fue entonces cuando los de Iwata se quedaron solos en la parrilla de salida con un motor del que se puede sacar partido en clasificación, a una vuelta, pero que en carrera sufre mucho más que el V4 en aceleración y velocidad punta. De hecho, es algo que se está viendo en esta primera parte de la temporada: las motos de Fabio Quartararo y Álex Rins han mejorado al buscar una vuelta rápida (el francés lleva cuatro poles en lo que va de curso), pero caen al rodar detrás de otros, especialmente por la degradación de las gomas.
Así que la hoja de ruta es “compleja, pero necesaria” para recuperarse y volver a luchar por un Mundial que conquistaron en 2021 con Quartararo y que se les escapó por poco en 2022. Desde entonces, Yamaha ha desaparecido de la parte alta de la tabla, con un rendimiento que cayó con brusquedad. Así que había que tomar decisiones. Ahora, trabajan en una moto “completamente nueva”, con un motor V4 de cara a 2026, pero sin descuidar el proyecto de 2027, una nueva moto que cumpla con la futura nueva normativa y unos motores de 850cc. “Está bastante claro que, siendo los únicos con un cierto tipo de configuración, teníamos que tomar una decisión valiente, y lo hicimos”, explicaba Pavesio, jefe del equipo oficial de Yamaha en MotoGP, asumiendo también es un “terreno desconocido” para ellos, por lo que, poco a poco, tienen que “aprender cosas nuevas” del V4.

Dos segundos más lenta
Al menos, por el momento, las sensaciones son buenas. Quartararo ya mostró su entusiasmo con este proyecto y agradeció que Yamaha pusiera “mucha más energía en el V4″ porque “el futuro es importante”. Es decir, que prefiere priorizar lo que viene, porque la temporada actual ya es difícil de salvar. Y Rins piensa lo mismo, aunque la nueva moto todavía está lejos de llegar a ser lo competitiva que es la actual. En los pasados test que la marca hizo en Brno, con sus pilotos probadores trabajando en el V4, fueron hasta dos segundos más lento que el español con la M1 de este curso. Eso sí, reconoció que no se pueden tomar en serio estos datos, porque ni Dovizioso ni Augusto rodaron con neumáticos nuevos, pero tampoco dieron más de 30 vueltas entre los dos días de pruebas por todo el trabajo que se hizo dentro del box.
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No queda otra que tener paciencia e ir trabajando poco a poco, pero Paolo Pavesio reconoció que ya se están viendo cambios: “El equilibrio de la moto está cambiando, las motos están cambiando”. “Necesitamos empezar a recopilar información nueva y entender esta configuración, pensando en 2027, pero potencialmente también para 2026. Por eso estamos haciendo lo que estamos haciendo. Es un momento increíblemente desafiante, pero también emocionante”, explica el jefe del equipo oficial, que también llegó a reconocer que “lo de antes ya no sirve”, aunque estén “intentando hacer todo lo posible con la moto actual para que sea más competitiva”. Pero las ideas se van agotando. Sí se ha visto “una mejora clara en el rendimiento” que, al fin y al cabo, no es suficiente para una marca que ya pone por delante su reestructuración técnica mirando a los años que vienen. “Es complejo, es emocionante, pero también es necesario si queremos volver donde queremos estar”, resumen Paolo. El V4 es su última bala.
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