“Me daba igual el orden en meta, porque están felices”
Roser Alentà, la mamá de los Márquez, sufrió y lloró feliz desde casa con la hazaña de sus hijos en Tailandia.


Si emocionante es para cualquiera con un poco de sensibilidad y empatía ver a los hermanos Márquez, Marc y Álex, juntos en el podio de MotoGP del GP de Tailandia, como primero y segundo, lo nunca visto en la historia de este deporte, fácil es imaginar la emoción y el orgullo que debió sentir desde la distancia la madre de ambos. Roser Alentà, la madre de los dos primeros de la general en el nuevo curso, charló con AS por teléfono y, tras asegurar que había sufrido “como una loca” y que había llorado “lo más grande”, entró en detalle sobre lo visto, lo sentido y lo que significa para ellos la de hazaña de sus hijos firmada en Tailandia.
“Cuando me ha llamado Álex, le he dicho lo mismo que le comenté el jueves, que si quieren mantener a su madre entera ya saben lo que tienen que hacer… Y a Marc le he recordado que ya tengo una edad. Los dos me han preguntado si he llorado mucho, y claro que lo he hecho. He llorado lo más grande”, aseguraba riéndose.
Pese al gran arranque de temporada, tira de prudencia incluso en un momento de alegría tan grande: “Siento como un poco de yuyu, porque me da miedo que se vengan arriba. No me gusta que den a Marc por campeón ya. En Tailandia ha salido todo bien, pero hay que relajarse, seguir bien todo el año y controlar la euforia. Dicho esto, soy la primera que está muy contenta, pero no lanzo cohetes porque me da miedo”.
Detalle de madre de Roser perfectamente entendible: “Me daba igual el orden en meta entre los dos estando en el podio. Estoy muy contenta por el pequeño, que es una hormiga. Como en Moto3 y Moto2, le ha costado más, pero es muy trabajador y ha llegado arriba. Para que luego digan que corre porque es el hermano de Marc”.
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Y respecto a la dura travesía del desierto que atravesó el mayor de sus hijos a partir de la lesión sufrida en el GP de España 2020, confiesa sus emociones a este diario: “Con Marc me emocioné mucho el año pasado, incluso con un cuarto puesto. Como madre ves perfectamente que ha sufrido mucho durante cuatro años, así que volver a verle feliz no tiene precio. Hace dos años fue muy duro, cuando ya estaba recuperado y veía que no iba y que tenía que irse de Honda. Yo le decía: “Hombre Marc, ¿vas a dejar a Honda, que es tu familia? Y él me decía: ¿Tú quieres verme feliz o sufriendo en una moto que no va? Yo le dije que no hiciera eso, pero sólo con volver a verle sonreír ya ha merecido la pena lo que ha hecho”.
Roser es gente buena a más no poder, capaz de enrollarse a hablar con Keanu Reaves cuando visita el paddock o con un simple aficionado y seguidor de sus hijos. Volverá por los circuitos en Jerez y mientras tanto seguirá cada una de sus salidas a pista desde su casa, sea a la hora que sea.
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