Kubo ya no tiene excusas
El japonés debe alcanzar la regularidad para ser un jugador de una mayor magnitud.


Bajo la lupa
Se fueron Imanol y Zubimendi, llegaron Sergio Francisco y Guedes y sigue Kubo. El japonés se ha convertido en el mayor activo de la Real Sociedad. A sus 24 años, se espera que esta sea la temporada de su consagración definitiva en el panorama futbolístico, que sea capaz de alcanzar la constancia en su rendimiento. Autocrítica no le puede faltar, y exigencia tampoco. En la Real parece que no cayeron bien sus reproches públicos por la falta de fichajes este verano. “Necesitamos gente como Silva que nos guíe hacia la victoria”, aseguró con su habitual sinceridad durante la gira en Japón. Pero Kubo también se ha de mirar a sí mismo, dejarse de excusas y reconocer que su techo es más elevado todavía. Resulta sintomático que hasta la fecha la Real maneje un registro más positivo de victorias (47%) cuando el nipón no es titular que cuando actúa de inicio (42%). Es un excelente jugador, pero todavía le falta un curso redondo del todo para alcanzar su plenitud. Aun así, nadie duda del impacto de un Kubo que empezó en Mestalla como acostumbra. Fue el futbolista más desequilibrante, firmó el gol del empate y se le echó de menos en los minutos finales después de que Sergio Francisco decidiera sustituirle demasiado pronto. Siempre comienza como un tiro, pues en las últimas cuatro campañas ha marcado en tres durante la primera jornada. Ahora es el momento de ampliar su huella durante más tiempo y con más fuerza.
Triunfo con mensaje
Después de una pretemporada calamitosa, con seis derrotas consecutivas, el Athletic tuvo un inicio feliz tras someter a un meritorio Sevilla. Nico Williams acaparó todos los focos con una faena extraordinaria, reivindicándose por si quedaba alguna duda de su trascendencia y fidelidad. El extremo apunta a ser todavía más importante en las aspiraciones del Athletic, que no son pequeñas. Sin embargo, la puesta en escena rojiblanca, pese al triunfo, no resolvió la incertidumbre táctica que le atormenta en este verano. Fue un equipo muy largo y a merced de las imponentes transiciones del Sevilla. Las espaldas de Areso y Yuri quedaron retratadas por la velocidad y conducción de Idumbo, Ejuke y, sobre todo, Lukebakio. No funcionaron las vigilancias, tampoco el repliegue. Y eso que Galarreta estuvo notable para intentar dar equilibrio (ocho robos) y sostener, mientras el depósito físico le duró, al bloque. El Athletic ganó, sí, pero está obligado a mejorar.
La idea y la reflexión
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La aciaga tarde de Gazzaniga, con dos errores estrepitosos, condenó al Girona en su estreno ante el Rayo y recomendó establecer el debate sobre la conveniencia de asumir tantos riesgos en la salida. Es probable que Míchel no esté pensando en ello, fiel a una propuesta que le ha acompañado siempre. Y es más que plausible también que esté en lo cierto. Desde fuera, parece más que el problema está en Gazzaniga y no en la filosofía en sí. El argentino no termina de transmitir seguridad en ninguna de las facetas del juego y su estatus actual como titular quizá requiera una reflexión. No se trata solo de sus descuidos con los pies, sino que tampoco ofrece fiabilidad alguna en el resto de sus intervenciones. En el curso anterior, solo Hein (Valladolid) y Guaita (Celta) presentaron un porcentaje de paradas inferior al de Gazzaniga (64,5%). El Girona está a tiempo de considerar si el argentino ha de ser su portero titular.
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