Volando en círculos
El equipo no pudo en ninguno de los tres partidos. Eso que se vio no es el Atleti, pero lo malo es la imagen que hemos dado, porque la gente que no nos conoce bien sí que piensa que eso es el Atleti. Y no. Me rebelo.


El aficionado merece un respeto. Y dos respetos. Creo que el Atleti ha ido al Mundial de Clubes sin posibilidades de ganar nada.
A finales de la temporada pasada ya sabíamos que esta sería una temporada muy larga y muy exigente. Y sabíamos que al terminar la temporada que ahora finaliza, llegaría la guinda —con trampa— del pastel. El Mundial de Clubes. Nos hemos ilusionado en vano. No hemos dado la talla, y hemos quedado entre los primeros dieciséis eliminados. Entre los peores equipos, junto a algunos que casi nadie conoce. Un chasco.
El equipo no pudo en ninguno de los tres partidos, eso que se vio no es el Atleti; pero lo malo de todo esto es la imagen que hemos dado, porque la gente que no nos conoce bien sí que piensa que eso es el Atleti. Y no. Me rebelo. Si el equipo no funciona ya a primeros de este año, se hace algo y se intenta arreglar. Se ficha en el mercado de invierno. Se invierte. Sangre en las venas, por favor.
Terminado el Mundial para el Atleti seguimos volando en círculos. Nada definido, puede que Ruggeri, puede que Baena, puede que puede que puede. Desilusión. El Barça nos adelantará por la izquierda a 150 kilómetros por hora y en el próximo Mundial estarán ellos y el vecino.
Teníamos que haber apostado todo a este Mundial, que, por cierto, no es nada del otro mundo, pero visibilidad tiene. Así que volvemos a lo de todos los años. Que si sí, que si no. Una oportunidad de oro tirada a la basura. No fuimos un equipo temible en ninguno de los tres partidos, es más, fuimos un equipo previsible en los tres partidos. Y ser previsible frente al PSG cuesta cuatro goles. Y ser previsible frente a Seattle cuesta una victoria fea. Y ser previsible frente a Botafogo cuesta una eliminación, porque ellos supieron gestionar y nosotros no. Así que el Atleti no fue a EE UU. ¿La culpa de quién es? ¿Quién va a poner remedio a este despropósito? ¿Quién va a reparar el terrible daño en la imagen?
El año que viene estaremos en las mismas, si no ponemos el grito en el cielo del Metropolitano. Hagan algo.
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