Alcaraz salva la noche
El español sufre un bajón, pero gana al bosnio Dzumhur. Le espera en octavos de Roland Garros el ‘cañonero’ Ben Shelton.


En el día con mejor clima de lo que va de torneo, por el calorcito agradable y la ausencia de viento, Carlos Alcaraz actuó en la sesión nocturna por primera vez en la presente edición de Roland Garros. Ya era noche cerrada cuando culminó una sufrida victoria contra Damir Dzumhur, bosnio de 33 años y 69º del mundo: 6-1, 6-3, 4-6 y 6-4 en 3h14. El murciano de 22 volvió a tener una de sus ya famosas desconexiones, esta vez provocada por un bajón grave, pero se las arregló para prevalecer.
🇪🇸🔥 Carlitos se transforma en 𝐃𝐎𝐍 𝐂𝐀𝐑𝐋𝐎𝐒 para sacar adelante el partidazo ante Dzumhur
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Alcaraz derrota en cuatro sets a Dzumhur (1-6, 3-6, 6-4 y 4-6) en un partido dificilísimo para pasar a los octavos de
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“Hacer buenos resultados en Grand Slam es difícil porque tienes que jugar un muy buen tenis durante tres o cuatro horas, y mantener la concentración todo ese tiempo, y eso creo que es la parte más difícil del tenis. Hoy, los dos primeros sets estuvieron bajo control, me sentí genial, pero él empezó a jugar más profundo y agresivo, bajó un poco mi energía y fue difícil empujarme a mí mismo. Tuve que dar todo lo que tengo dentro, pero estoy orgulloso por conseguir la victoria al final”, explicó Alcaraz, que ha alcanzado, como mínimo, los octavos en 11 de sus últimos 12 Slams (falló en el pasado US Open, cuando perdió en segunda ronda ante Van de Zandschulp). Le espera el domingo al sacador estadounidense Ben Shelton (22 años y 13º).
El primer set lo ventiló Alcaraz en 29 minutos, con 11 golpes ganadores y solo dos errores no forzados. Y eso que empezó con un 15-40 a favor de Dzumhur, que restó bien en los puntos iniciales. A partir de ahí, Carlos se fue para delante, literalmente, y atacó sin piedad a su rival. Quizá no sabía lo que iba a encontrarse, porque el balcánico se había hecho daño en su partido de segunda ronda contra Mpetshi Perricard, por una torcedura en la rodilla izquierda. Se vio claramente que no estaba lesionado por cómo corría para perseguir los tiros de Alcaraz. Aunque no le dio para inquietarle y lo pagó con su entrenador, con quien discutió a distancia acaloradamente.
Caída y auge
La segunda manga transcurrió por parecidos derroteros. Amago de Dzumhur y control posterior del ganador de cuatro majors, con más de oposición por parte de un rival que tiró de orgullo y tuvo otras dos oportunidades de quiebre no aprovechadas. Los porcentajes de saque, buenos, y la velocidad de los mismos (hizo uno a 214 km/h) le facilitaron la tarea.
Le quedaba rematar, aunque no se encontraba bien. Tenía que estar concentrado y evitar la reacción de Damir, que lo intentaba con ahínco pese a que iba justito de piernas. Fue atendido por el fisio, mientras Alcaraz le comentaba algo a su equipo, que respondía con cara de preocupación. “Que no se note”, le decían. Y desde ahí cambió todo. Dzumhur tiró de finura y ganas, para encontrar, por fin, la rotura que buscaba. Luego salvó cuatro opciones de Carlos y alargó el partido. El español estaba tocado y su oponente lo sabía. En el inicio del cuarto set encajó otro break. Se movía pesadamente cuando por coraje reaccionó y con un parcial un tanto accidentado de 5-1 resolvió el embrollo. Ahora llega lo más difícil del torneo. Para Carlos, lo bueno.
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