Sinner contraataca con su primer título en Wimbledon
El italiano le devuelve la remontada de París a Alcaraz en cuatro sets y acorta distancias en la carrera por los Slams, que aún domina el español por 5-4.


Ningún jugador en la historia del tenis ha podido vencer siempre. Rafa Nadal decía que lo más habitual es perder, aunque en su caso y en el de otras grandes figuras del deporte de la raqueta, no es del todo cierto. El hecho es que a Carlos Alcaraz, en esta ocasión, le tocó probar el sabor amargo de la derrota, después de una racha de 24 victorias. Y le pasó en Wimbledon, donde acumulaba 20, tras haber sido dos veces campeón. Le destronó un imperial Jannik Sinner. El italiano de 23 años puso fin a una horrible serie de cinco partidos perdidos contra él, tres de ellos con trofeos en juego, y le devolvió al español de 22 la remontada de la final de Roland Garros, aunque lo hizo en cuatro sets y no en cinco: 4-6, 6-4, 6-4 y 6-4 en 3h04.
El número uno del mundo, que tuvo un pie fuera del torneo en octavos, contraatacó para acortar distancias en la nueva pugna del Big Two por los Grand Slams, que aún domina Alcaraz por 5-4, aunque desde el Open de Australia 2024, manda su némesis (4-3). Nadie más se ha inmiscuido desde entonces entre ellos, que los han ganado todos. Consigue el único título mayúsculo que le faltaba al poderoso y dominador tenis de Italia, el que tuvieron cerca Matteo Berrettini, en 2021 (perdió el partido decisivo contra Novak Djokovic) y Jasmine Paolini en 2024 (cayó ante Barbora Krejcikova). A Carlos le traicionó el saque (55% de efectividad con primeros y seis dobles faltas). También el tenis y la cabeza. Raro en él. Pero lo cierto es que mentalmente se vio superado. Sinner es el 23º campeón de Wimbledon en la Era Open, tercero en activo tras Alcaraz y Djokovic. Ya suma 20 títulos ATP en su carrera.
¿Y el partido? Más o menos, así fue. A pleno sol (27 grados), con el verdor de la pista aún vistoso pese al paso de los días y de los partidos, los jugadores se tantearon hasta que en el quinto juego comenzaron las hostilidades. El pelirrojo golpeó primero. Remontó un 40-15, dejando tirado a su rival con un derechazo, antes de que este enviara uno largo y entregara el break. El nivel subió y el transalpino hizo un punto precioso, combinación de dejada y volea. Pero, con la ventaja en la mano, se puso nervioso. Alcaraz tiró de manita, no falló y al mismo tiempo planteó intercambios furiosos que se le atragantaron a Sinner, que no aguantó la tensión, flojeó al servicio y encajó un parcial de 4-0, abrochado con una defensa espectacular de Carlos, tras un drive tremendo de Sinner en carrera. Primer set para el campeón, que se llevó el dedo índice a la oreja. ¿Demasiado pronto?
Daba la sensación de que el español le tenía comida la moral a su mayor oponente. Sin embargo, rebajó la intensidad, se despistó (doble falta y un par de errores) y cedió el saque, que empezó a no funcionarle como deseaba, en el inicio de la segunda manga. Luego tuvo un punto de rotura que se le escapó. Siguió presionando, pero en esta ocasión el break no llegó a su favor (“Qué malo eres, tío”, se castigó tras hacer dos dobles faltas seguidas). Lo rondó incluso de nuevo Jannik, animado por una contradejada maravillosa y otras dos lujosas derechas en carrera, e igualó el marcador. La final era una carrera de fondo y ambos lo entendían así. En realidad, ya lo sabían. Menudas máquinas.
Vuelta de tuerca
Sinner trató de aprovechar la buena ola y tuvo un 15-40 nada más comenzar el tercer set. Lo sorteó Alcaraz. Y el choque alcanzó un cierto orden, una calma que rompió momentáneamente un habilidoso golpe de Jannik por debajo de las piernas. Y reapareció la mano de Charly. Dejada y globo. Y vino un ace de segundo saque de su contrincante. Y otro de primero. La diversión aumentó. Son los mejores. Pero uno tenía que ganar y se puso en disposición de ello Sinner, que rompió con una volea, mientras su enemigo caía de culo sobre el césped. Luego sirvió y no desaprovechó la ocasión.

“Cómo es posible que de fondo sea mucho mejor que yo. Todo esto (abriendo los brazos) está siendo mejor que yo”, le dijo a su equipo Alcaraz, que otra vez no tuvo más remedio que tocar a rebato, como en París. Y era cierto que Jannik llevaba la manija. Además, el recurso del drop shot no le valía, porque el tirolés actuaba como una gacela que llegaba a tiempo a todas partes. No encontraba consuelo Carlos, que gesticulaba en busca de soluciones. Y encima, Sinner le metió un resto ganador de revés que le hundió. Break y el título más cerca, porque en hierba todo pasa más rápido y un partido se escapa a la mínima. Y lo tenía en la mano el líder del ranking, que volaba, literalmente, sobre la pista. Y, de súbito, Alcaraz se vio con un 15-40 que Nico logró hacer bueno. “Carlos, Carlos…”, cantaba la grada, repleta de un público deseoso de ver un quinto parcial, que no llegó. No se repitió la locura de Francia. Con tres puntos de partido por delante, en esta oportunidad, el nuevo campeón no se arrugó y ahuyentó el fantasma de aquella dolorosa remontada con un saque directo. Estaba encendido, en llamas, con el cuchillo entre los dientes. Era su momento.
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