Salud

Un experto señala el peligro de beber agua fría en esta situación: “Puede producir un espasmo muscular”

Con la llegada del verano, hay que tener cuidado con la temperatura a la que se ingiere este líquido.

Una joven bebe agua para soportar las altas temperaturas. A 10 de agosto de 2024, en Sevilla (Andalucía, España). Una cuarta ola de calor afecta a todo el país desde el viernes y hasta el domingo, con temperaturas superiores a 40ºC.
10 AGOSTO 2024
Rocío Ruz / Europa Press
10/08/2024
Rocío Ruz | Europa Press
Samuel Ruiz
Nació en Getafe (Madrid) en el año 2002. Está estudiando un doble grado de Periodismo y Comunicación Audiovisual en la UC3M. Ha encontrado en la escritura web un lugar ideal en el que contar historias. Entró en el Diario AS en octubre de 2024 como redactor becario en Tikitakas.
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Con la llegada del calor, el agua se convierte en el aliado perfecto para quienes buscan mantenerse hidratados y protegerse de los riesgos asociados a las altas temperaturas, como la deshidratación o los temidos golpes de calor. Sin embargo, a pesar de todos los beneficios relacionados con la ingesta de agua, hay que tener cuidado, ya que, como todo en la vida, las cosas en exceso pueden ser peligrosas.

Según cuenta Guadalupe Blau, responsable del Área de Nutrición de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia en una entrevista concedida en ‘La Vanguardia’, no es recomendable beber agua muy fría en verano, o en aquellos momentos en los que el calor aprieta con más fuerza. Por muy sorprendente que suene esta afirmación, la experta se justifica en varios argumentos.

En primer lugar, si el cuerpo humano ingiere agua muy fría, va a requerir de un gasto energético mayor para regular la temperatura corporal, lo que puede desembocar en diversos episodios de diarrea o estreñimiento. En relación con ello, puede ocasionar cortes de digestión o, en un caso más habitual, que la digestión se vea fuertemente ralentizada.

El agua muy fría tampoco es la opción más recomendable para aquellas personas que padecen migrañas activas. Su consumo puede favorecer la aparición de estos intensos y repentinos dolores de cabeza.

Puede provocar un infarto

En los casos más extremos, tomar agua muy fría puede provocar alteraciones en el ritmo cardíaco, las cuales pueden desembocar en un infarto. El doctor Tomás Borda lo explica: “Cuando tomas bruscamente algo muy helado, pasa el frío y llega muy cerca del corazón y puede producir un espasmo muscular, sobre todo si se tiene una condición previa, porque los vasos sanguíneos se hacen más pequeños y puede llegar a un infarto”.

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De esta manera, por muy fuerte que sea el calor del verano, se recomienda la ingesta de agua del tiempo o ligeramente fresca. De esta manera, todos los riesgos mencionados se verán reducidos enormemente.

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