La transformación física de Jennifer Gray, la actriz de ‘Dirty Dancing’, y la operación que cambió su carrera para siempre
Tras saltar a la fama internacional, la intérprete pasó a ser una completa desconocida tras someterse a una cirugía que cambió su rostro de manera radical.


En 1987 se estrenó una película capaz de convertirse, a la larga, en todo un icono del cine, tanto por su éxito en taquilla como por su impacto cultural. Hablamos de ‘Dirty Dancing’, una cita que no tardó en consolidarse como uno de los clásicos de los años 80, y una de las películas más emblemáticas y recordadas dentro del competitivo mundo de la gran pantalla.
La historia de amor protagonizada por Frances Houseman y Johnny Castle, interpretados por Jennifer Grey y Patrick Swayze, cautivaron a millones de espectadores gracias a la combinación de romance, baile y una banda sonora que pasaría a la historia de la gran pantalla. No obstante, los caminos de Swayze y de Grey, destinados a alcanzar el estrellato, fueron completamente opuestos: mientras que Patrick se convirtió en una estrella, Jennifer tuvo una trayectoria mucho más complicada.
Con el estreno de ‘Dirty Dancing’ en 1987, Jennifer Grey pasó de ser una actriz de segunda fila, que interpretaba papeles secundarios, a convertirse en una estrella reconocida internacionalmente. Desgraciadamente, el crecimiento fulgurante experimentado por la nacida en Nueva York no se mantuvo con el paso del tiempo, y es que la intérprete tomaría una decisión que cambiaría su carrera.

Desde el comienzo de su carrera en el mundo de la interpretación, Grey tuvo que lidiar con una dificultad que acabaría influyendo notablemente en su trayectoria. Numerosas personas le insinuaban que su nariz podría ser un impedimento para conseguir papeles protagonistas y establecerse como una figura destacada en la industria del cine. Su madre, por ejemplo, le recomendó someterse a una rinoplastia con el objetivo de mejorar sus posibilidades laborales.
De primeras, Grey era contraria a la cirugía: “Tenía casi 30 años y había pasado gran parte de mi vida adulta tratando de amarme y aceptarme tal como era”, contó en una entrevista con ‘The New York Times’. Sin embargo, el éxito de ‘Dirty Dancing’ la llevaron a pasar por el quirófano y someterse a una rinoplastia con la que afinó su nariz sin perder ninguna de sus facciones tan características.
La segunda cirugía lo cambió todo
El procedimiento fue un éxito y Jennifer empezó a recibir diversas ofertas de trabajo. Desgraciadamente, en 1992 tendría lugar el principio del fin. Mientras rodaba la película ‘Wind’, el director de fotografía notó que un trozo de cartílago sobresalía en la punta de su nariz. Ante ese problema, la intérprete tomó la decisión de someterse a una segunda cirugía para corregirlo.
Lo que Grey no sabía es que dicha operación cambiaría su rostro drásticamente: “Después de la segunda operación, me sacó los vendajes y algo estaba mal. (…) No podía entender lo que estaba viendo. Sabía que algo malo había sucedido”, explicó en una entrevista con Katie Couric. La transformación que experimentó fue tal, que pasó de ser una estrella mundial a una desconocida.
El público no la reconocía y los fotógrafos ‘pasaban’ de ella: “Fue como si hubiera desaparecido, como ser invisible. Y en términos de mi carrera, fue devastador”, reconoció en ‘Good Morning America’. Todo el mundo la ignoraba, lo que la llevó a sufrir un período de confusión, soledad y autoconocimiento. Finalmente, en 2022 publicó sus memorias, en las que reflexiona sobre su transformación: “Todas las cosas duras que me han pasado, me han pasado para mí y me han cambiado. No querría ser otra persona”, escribió.
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