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‘Olympo’, el espejo deformado en el que cine y deporte perdieron el norte: “Segundo puesto, primer perdedor”

Los vicios y virtudes del ser humano se arremolinan en Baños de Panticosa, donde se encuentra el centro de alto rendimiento que acoge la última gran apuesta de Netflix.

OLYMPO. Clara Galle as Amaia Olaberria in episode 06 of OLYMPO. Cr. Matías Uris/Netflix © 2024
MATIAS URIS/NETFLIX
Sergio Murillo
Nació en Santa Marta de Tormes en 2001 y creció entre Guadalajara y Badajoz. Amante de la literatura, estudió Periodismo en la URJC. Se estrenó como jefe de Cultura en El Generacional. Ha sido corresponsal para El Estilo Libre y conductor de informativos en Cadena COPE. Entró en Diario AS en 2023 como redactor en Actualidad.
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En pleno Valle de Tena, en el corazón del Alto Gállego y oculto tras las curvas que dibuja una angosta carretera, descansa un vergel hotelero en torno a un viejo y helado ibón que recibe el nombre de Baños de Panticosa. Olympo empieza justo cuando Amaia Olaberria (Clara Galle) comete el poético atrevimiento de sumergirse en una piscina a 1.630 metros de altitud. Esta suerte de reto a los dioses es toda una deslealtad hacia los mortales; una infidelidad entre iguales cometida de manera sistemática. Quizá sea porque la traición es un deporte de equipo.

“Maravilloso. Un regalo”, dice Nuno Gallego (Cristian Delallave, en la serie de Netflix) de aquellos días en los Pirineos, señalando que fue “como un campamento” en tanto que les confinaron en lo alto de la montaña durante el rodaje. “Unió mucho al equipo técnico con el equipo artístico”, añade María Romanillos, quien encarna a Nuria Borges, definiendo como “hogar” la experiencia pirenaica y suscitando un sincero “absolutamente” por parte de Nira Osahia.

‘Olympo’, el espejo deformado en el que cine y deporte perdieron el norte: “Segundo puesto, primer perdedor”

Esta última asume el rol de Zoe Moral, cuyo ingreso en el centro de alto rendimiento donde transcurre la producción, a medio camino entre el instituto de Élite y el de El internado, supone la nota discordante que da pie a los acontecimientos de la serie. Despierta en cada uno de los deportistas un reflejo de los pecados capitales que guarda más de un símil con la industria cinematográfica y, en general, con una sociedad que hace del éxito un fin que justifica cualquier tipo de medio. Incluso el de la vía rápida.

¿Oscura moraleja o triste realidad?

“Yo creo que no pretende dejar ninguna moraleja”, pone Nira algo de tierra de por medio; se trata de “ficción y no es un documental sobre deporte”, son “simplemente las historias de un grupo de chicos jóvenes que son atletas”. “Pero sí refleja muchos arquetipos de personalidades del deporte y de la sociedad, y cada uno puede sacar sus conclusiones”, concede. Añade María Romanillos algo de sazón a este trasfondo filosófico: “Plantea dudas y no las resuelve para que sea el espectador quien se pregunte dónde está el límite”.

‘Olympo’, el espejo deformado en el que cine y deporte perdieron el norte: “Segundo puesto, primer perdedor”
OLYMPO. Martí Cordero as Charly Lago, Najwa Khliwa as Fátima Amazian, Nuno Gallego as Cristian Delallave in episode 05 of OLYMPO. Cr. Matías Uris/Netflix © 2024MATÍAS URIS/NETFLIX

Esa misma duda se dibuja en la cara de Agustín Della Corte (Roque Pérez, en la ficción) cuando cavila acerca del mensaje de Olympo. “Creo que nos hace reflexionar mucho sobre la idea y el concepto de éxito. Y más allá del deporte, cada persona va a poder transportarlo a su experiencia propia, a su trabajo, a su vida”, contesta. Es difícil concretar qué es el éxito, pero él, humilde, aboga por una construcción propia e individual, alejada de “la contaminación de información, que nos puede alejar de los objetivos que están más alineados con nuestra persona”.

Mismo punto de partido para Clara Galle. “Siempre que vemos los éxitos de un deportista, o de cualquier persona —'de un periodista, o de un actor’, acerca su divagación— sabemos el logro, pero no lo que hay hasta llegar ahí. Ha podido ser una auténtica montaña rusa y no tenemos ni idea de lo que ocurre detrás", expresa, identificando, ahora sí, una moraleja: “La historia detrás de lo que consigues. Ahí es donde das verdaderamente tu vida”.

Cine y deporte, universos paralelos

Es ahí donde se cruza el séptimo arte y el deporte. “Un set de rodaje comparte mucho con el funcionamiento de un equipo deportivo: cada uno se tiene que hacer cargo de su parte del trabajo, y si uno falla perjudica a todos”, confiesa Della Corte, quien pone en valor la “disciplina, la puntualidad y el compromiso” que se respira en ambos mundos.

La historia detrás de lo que consigues. Ahí es donde das verdaderamente tu vida

Clara Galle

“Y la presión de estar expuesto”, completa Galle. Quizá ahí resida el hermanamiento, ya que “son oficios en los que no puedes fallar sin que nadie lo vea”. “Los deportistas están cuatro años preparándose para las Olimpiadas y en un día se juegan todo. A nosotros nos pasa parecido. Hemos estado rodando durante nueves meses para que alguien se vea la serie en dos días”, se sincera, a lo que Della Corte identifica en tan poco plazo de visionado una evidente victoria: “¡Ojalá!“.

Esto, resume Galle, es ”la presión del ojo externo", algo que, en ocasiones, perjudica; de todo ello ha aprendido la intérprete en su meteórico ascenso en la industria: “Yo ahora cada vez que cojo un papel digo: ‘Mira, ¡ojalá cagarla!’. Y ya está. Si no lo hago bien, tengo toda mi carrera por delante... no me quiero meter la presión. No tengo que estar perfecta para que la gente vea que soy buena. En otros oficios no existe ese ojo público para recordarte en qué momento lo haces mal. Habrá proyectos donde reluzcas más y en otros menos. Y ya está”.

‘Olympo’, el espejo deformado en el que cine y deporte perdieron el norte: “Segundo puesto, primer perdedor”

Pero no es el único punto en común. “Al final competimos por muy pocos puestos de trabajo, perfiles muy similares... Y, por desgracia, hay mucha traición”, confiesa Gallego. Aunque a Romanillos no le guste “verlo como una competición”, tampoco puede evitar compartir dicha reflexión: “Hay algo de que si yo me llevo este personaje tú no te lo puedes llevar, y si tú te lo llevas, yo no me lo puedo llevar. Y en el deporte si tú quedas primero, yo no. Existe competitividad. Es inevitable”. Osahia prácticamente ha debutado en la pequeña pantalla con esta producción, pero le basta para sentenciar estos entresijos de la industria: “Segundo puesto, primer perdedor”.

El rugido del atleta tras la claqueta

Cada uno lo aprendió con el deporte y con la interpretación en su vida personal. Llevarlo a Olympo fue, como quien dice, cuestión de oficio. Y de sacrificio. “He hecho deporte toda mi vida. Me han gustado de todo tipo y siempre me lo he pasado genial. Llevaba un tiempo sin entrenar de continuo, como un par de años, pero Olympo me ha venido genial para volver a conectar con esa parte”, dice Osahia, que identifica a Serena Williams y a Ana Peleteiro como sus dos referencias deportivas.

‘Olympo’, el espejo deformado en el que cine y deporte perdieron el norte: “Segundo puesto, primer perdedor”
OLYMPO. Juan Perales as Sebas Senghor, Andy Duato as Renata Aguilera, Agustin Della Corte as Roque Pérez, Nira Osahia as Zoe Moral, Nuno Gallego as Cristian Delallave in episode 08 of OLYMPO. Cr. Matías Uris/Netflix © 2024MATIAS URIS/NETFLIX

“Yo soy del Real Madrid a muerte. Y mi ídolo es Michael Jordan”, descarga Gallego, cuya conexión con el deporte es “fundamental”, se ha prolongado “durante toda la vida” y, además del físico, ha sido “primordial para la cabeza y la salud”. “Yo soy del Rayo Vallecano, pero vamos, porque soy vallecana”, añade una Romanillos transparente.

Quien conoció a la perfección el deporte de élite antes del rodaje fue Della Corte. “Jugué durante mucho tiempo a rugby, me desempeñé profesionalmente y representé a Uruguay, mi país, en diferentes competencias internacionales y durante varios años”, detalla. Su ídolo no es otro que Diego Forlán, leyenda goleadora de Villarreal y Atlético de Madrid. “Por suerte pude conocerlo y compartir alguna cosa con él. Yo entrenaba en el mismo centro de alto rendimiento en el que él entrenó durante una parte de su carrera. Era muy fuerte llegar a las siete de la mañana para entrenar y que él, casi al final de su carrera, estuviera ahí desde las cinco con su entrenador personal. Esa obsesión por el trabajo y esa relación tan sana con el deporte que ha mantenido a lo largo de toda su vida... Me parece muy admirable”, relata, risueño.

‘Olympo’, el espejo deformado en el que cine y deporte perdieron el norte: “Segundo puesto, primer perdedor”
OLYMPO. Agustin Della Corte as Roque Pérez in episode 04 of OLYMPO. Cr. Matías Uris/Netflix © 2024MATÍAS URIS/NETFLIX

Empezó también muy pronto en el deporte Clara Galle. “Fui gimnasta durante mucho tiempo. Mi vida era ir al cole y luego a entrenar; cuando lo dejé, que tenía 18 años y fue cuando me vine a Madrid, he seguido haciendo muchísimo deporte porque para mí...“, trata de buscar palabras; las encuentra: ”Termino de rodar y necesito hacerlo; o me levanto y lo necesito para empezar bien el día. Es algo necesario”. Su admiración patria va hacia Rita Mamún y Almudena Cid, además del guiño simpático que tiene hacia su antigua entrenadora; más allá de la frontera, hacia Simone Biles, “que es un referente de los límites a los que uno está dispuesto a llegar para competir; llegar a una meta, pero sin olvidarte que detrás hay una vida y una persona que cuidar”.

No extraña que, cuando uno propone a Della Corte y a Galle que describan Olympo en una frase, ambos se miren y, a la vez, pronuncien la misma frase: “¿Hasta dónde estás dispuesto a llegar?“.

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