“Con Melón Diesel todo pasó tan rápido que no supimos apreciarlo hasta después de la separación del grupo”
La banda gibraltareña vuelve a los escenarios en la 7ª edición del Conexión Valladolid y un regalo especial: vuelven a regrabar su disco más icónico por sus 25 años, ‘La cuesta de Míster Bond’.


Este viernes, el Conexión Valladolid le subirá el telón a su séptima edición en el escenario paSiÓn con un Delorean al comienzo de la década de los 2000. Sobre el escenario Melón Diesel, en un regreso muy especial: el 25 aniversario de su ‘La cuesta de Míster Bond’ que han celebrado con su propia vuelta. A los escenarios y al estudio, para regrabarlo con colaboraciones. En la cita en este festival que es más que un festival que se celebra este viernes 27 y sábado 28 en la Antigua Hípica Militar (Pinar de Antequera) será la primera vez que se juntan frente al público otra vez, tanto tiempo después. Y 25 años dan para mucho. Sobre todo para valorar aquello que se hizo y que pasó tan rápido, en apenas tres años, un pestañeo.
El Dylan Ferro (Gibraltar, 1976; 49 años), vocalista del grupo, lo pisará como le contaría, si pudiera, montarse en ese Delorean y contarle al Dylan de 2000 lo extraordinario que es eso que está viviendo, todo ese público a sus pies, con las canciones que escribió en la soledad de su casa a grito en la boca. El éxito, las 350.000 copias vendidas, festivales, giras, 104 conciertos en un año. Y cómo lo echará de menos cuando se termine. Así se lo cuenta el Dylan a un año de cumplir los cincuenta a AS, con madurez y clarividencia que toca, como siempre sus letras. Con la mitad de sus cuerdas vocales por la operación de unos pólipos en 2003 pero la misma energía para abrir boca en la versión 7.0. de este festival que conecta desde el mismo nombre. Artisticcwin247.como Alcalá Norte, Ultraligera, Shinova y Carlos Ares con Trueno (único concierto en Castilla y León) con Cristian Varela, Richi Risco, Elefantes y la Mala Rodríguez, en un cóctel que mezcla indie, rock, urbano, electrónica y nostalgia y que es imperdible. Como ese concierto con Melón Diesel. Y charlar largo con Dylan. Subido al Delorean.
Se suben al escenario paSiÓn del Conexión Valladolid en un concierto especial: los 25 años de ‘La cuesta de Míster Bond’…
A nosotros lo que nos ocurrió con Melón Diesel es que duró muy poquito. Salimos en 2000 y para 2003 ya habíamos acabado el grupo. Ahora recuperamos la manera de hacer las cosas de cómo era Melón en sonido y lo demás, algo que no hemos vuelto a retocar en todos estos años.
¿Y cómo surgió la idea de recuperar eso?
Fue después de la COVID-19 cuando nos dio ese puntito de: “Vamos a hacerlo”. Cuando llegó el virus todo el mundo pensó: “¿Cuánto me queda de mi vida después de la epidemia ésta?”. Y empezamos a pensar en las cosas que a lo mejor no hacíamos o nos gustaría hacer otra vez. Retomamos esas riendas y justo es una fecha redonda, 25 años, así que decidimos regrabar el disco otra vez, con colaboraciones. En resumen podría contarse así, aunque la historia es un poquito más allá.
¿Por qué?
Porque me fui de vacaciones a Puerto Rico y, en una playa, estaba mi hijo en la orilla y sacó una piedra. “Mira, papá, lo que pone”. Eran números. Y cuando miro los números veo: “007”. “Coño, ¡‘La cuesta de Míster Bond’!”. ¡Esos números! ¡En una piedra salida de la nada! Yo nunca me he encontrado una piedra que tenga números. Y ahí me dio algo. Me vine de Puerto Rico pensando que eso era una señal. Que teníamos que sacar otra vez el disco de ‘La cuesta de Míster Bond’. Nos fuimos de vuelta al mismo estudio en el que lo grabamos hace 25 años, hemos hecho un documental sobre la regrabación, y las colaboraciones y todo lo demás. Ya llevamos cinco episodios y aún estamos recogiendo algunas. Ha sido todo una locura que parte de esa piedra que nos encontramos ahí de vacas. Que yo no sé si es una señal o coincidencia pero se nos metió a todos ahí en la cabeza… ¡No pensaba yo que íbamos a volver a hacer ‘La cuesta de Míster Bond’ 25 años después!
¿Están todos los miembros de la formación original?
No, todos no. Tres de los cinco. Ha sido imposible que todos podamos estar. ¿Me hubiera gustado? Pues mira, ojalá hubiera habido circunstancias diferentes, pero lo importante es que el grupo vuelve y la gente tiene la oportunidad de escuchar todas esas canciones otra vez. Y los ingredientes primordiales están, las guitarras y la voz, sin despreciar por supuesto a mis excompañeros. Estamos componiendo muy en el estilo de hace 25 años. Lo hemos cogido con muchas ganas y mucha ilusión. Quizá ahora más que antes porque yo creo que, en ese momento, tuvimos esos tres años como Melón y vendimos 350.000 copias y no pensábamos que eso acababa. Y cuando sucedió, el día que eso acabó, no creo que hubiéramos disfrutado bastante lo que habíamos hecho en esos tres años. Ahora, al volver lo miras y coges de otra manera. Aparte de que estamos a un año de los cincuenta, otra manera de pensar…
“Estuvimos tres años como Melón, vendimos 350.000 copias y no pensábamos que eso acababa. Y cuando sucedió, acabó, no creo que hubiéramos disfrutado bastante de lo que habíamos hecho esos tres años”
Dylan Ferro
Y otra manera de vivir y afrontar.
Claro, claro. Aprecias todo más. Ahora con familia, con niños, una cosa que no tenía entonces. Todas esas cosas te hacen ver la vida de otra manera.
¿En qué ha trabajado usted en todo este tiempo?
En los últimos años, mayormente a hacer producciones, conciertos. Hacía un festival muy grande aquí en Gibraltar, el Gibraltar Music Festival, en el que metíamos 20.000, 30.000 personas, con cabezas de cartel como Kings of Leon. Un Mad Cool, pero aquí. Lo llevaba yo con unos compañeros y me tiré nueve años. Aparte tengo una empresa de sonido y de luces, escenarios… Todo vinculado al mundillo de la música.
Porque como Melón Diesel durarían tres años solo, pero dejaron huella.
Cuando vas hablando con gente y te das cuenta del poso que dejaste hace 25 años… es enorme, enorme. Mira, voy a contarte algo que se me ha venido a la cabeza de una vez en el festival este que te digo. Porque yo traía mayormente a grupos de habla inglesa, anglosajones, americanos, lo que se habla aquí, pero, de vez en cuando, alguno español. Y un año decidí, porque me encantaban, traer a Supersubmarina. Y me acuerdo que ellos venían de tocar algún lado, un poco apurados de tiempo. Y estaba yo arriba en el escenario, preparando la batería, que es lo que más se tarda en montar, pa-pa-pa, que no podíamos fallar en los timing. Y, me acuerdo, que termino y estaba ahí con la radio y mi gorra de productor, y el grupo ahí al lado, justo para salir, con sus pinganillos y todo. Y vi al Chino darse la vuelta y decirme: “Mira, fuisteis el primer grupo que yo vi, que me inspiró a hacer lo que hago yo”. Se ponen los bellos de punta al recordarlo.
Representan una época, unos años, aquellos comienzos de los 2000.
Yo tuve una conversación hace poco con Iván Ferreiro, y recordábamos un momento que tocamos en Badajoz, y recuerdo que aquella fue una de esas noches que no sé, nosotros éramos un grupo en directo que dejábamos todo, que estábamos eléctricos cada vez que salíamos, y esa noche creo que más que ninguna. Y recuerdo que salíamos del escenario y estaban ellos a los pies para tocar, Los Piratas, y me acuerdo que Iván me miró y me dijo: “Dylan, ¿cómo salgo yo ahí ahora después de la que has liado?” (ríe). Como preocupado, como diciendo, yo ahora no puedo subir más al público de donde tú lo has dejado (ríe de nuevo). Y yo ahora lo pienso, que un tipo como Iván Ferreiro que es, quizá hoy, el padrino de toda la música indie de España te diga eso... Entonces para mí esas cosas, esos momentitos, son los que han hecho este recorrido tan bonito, y que sigamos ahora con toda esta etapa nueva que vamos a hacer... Pero molaría que la juventud de ahora pudiera también exponerse a este sonido.
¿No cree que en la sociedad hay muchas ganas de revival de toda aquella época? Finales de los 90, 2000. Cabezas de carteles en fiestas y festivales de grupos como OBK, Amistades Peligrosas, Modestia Aparte…
También quiero creer que la buena música está ahí siempre. Cuando una canción es buena lo es hoy, mañana y pasado, porque es buena, como una buena foto o película, aunque no tenga los mismos efectos especiales de ahora ni el mismo sonido. Si todavía estamos escuchando la música de The Beattles 65 años más tarde…
En los últimos tiempos están volviendo mucho también las guitarras. Grupos como La Paloma, Repion…
O Arde Bogotá, por ejemplo, que si lo piensas es puro rock, de toda la vida. Yo me quiero creer que sí. Todo se basa en temas, letras, en las cosas que se cuentan y es lo que a lo mejor la gente engancha más con la temática de ahora que, reconozco, algunas se van perdiendo. ¡Nosotros cuando escribíamos música no había Internet todavía! Reconozco que, claro, era otra época.
Pero suena ese “Quiero escuchar hoy tu voz…” y te lleva como antes, como siempre.
Claro, porque algunas temáticas no van a pasar de moda nunca. Además yo creo que hay un hueco porque la gente está buscando también más cosas de verdad. Igual que ahora se ha levantado el vinilo, yo personalmente creo que la gente busca no lo antiguo ni lo vintage sino tocar base con algo real, con algo de verdad. En un mundo en el que todo es ya electrónico, perfecto.
Amén.
Claro, es que ahora tú grabas una batería y lo haces programada y, cuando está, le das a un botoncito y se pone todo a tiempo perfecto…, ¡eso es un robot! Esto ya no es tocar. Y esos elementos son los que nosotros todavía aguantamos. Nosotros tocamos todos nuestras baterías, guitarras, todo es de verdad. Incluso, este último disco, la regrabación de ‘La cuesta de Míster Bond’ lo hemos grabado todo en directo. Todo el mundo tocando juntos en una sala y a la vez, con lo perfecto de lo imperfecto.
¿Qué es lo más difícil que les ha resultado de grabar en 2025 lo que grabaron en 2000?
Grabar hoy en día no es más difícil, lo que sí es cantar como lo hacía hace 25 años (carcajea). Porque ni el físico ni la voz es la misma. Pero tampoco lo he encontrado imposible. Me he tenido que marcar mis pautas, grabar dos canciones al día para asegurarme. Tú quieres que la voz esté perfecta, la que se va a escuchar todos los días, para los restos, que esté fresca, que nosotros hacemos seis, siete tomas de cada canción, y dos por día, son 14 las veces que has cantado una canción. Un poco menos que un concierto. Por eso no nos pasábamos de ese límite y me dejaba lo más difícil para el final, canciones como ‘Volar’ con un estribillo muy alto. Ya tampoco somos niños, hay que ser realista también. Pero yo no lo he encontrado tan difícil porque en los 25 años no hemos parado ninguno del grupo de tocar y hemos madurado en ese aspecto. Y sabes más de lo que sabías cuando tenía yo mis 22 añitos y salió el disco por primera vez. Por mucho que quieras no es lo mismo, es más fácil. Entras ahí y sabes lo que tienes que hacer, vas muy preparado. Que cuando yo entré ahí la primera vez nada más que decía: “Qué bien, vamos a grabar un disco en un estudio”. Como una cosa nueva. Y encima nos fuimos a Inglaterra a hacerlo y era el niño más feliz del mundo. Pero no veía más allá. Tú ibas a echar un rato, no el “voy a grabar un disco importante”. Porque ninguno sabíamos que ese disco iba a ser lo que después explotó.
¿En el Conexión Valladolid es la primera vez que se suben al escenario con ‘La cuesta de Míster Bond’ 25 años después?
La verdad que sí. No hemos terminado de sacar aún el disco, ha sido un poco extensa la producción, por lo de cuadrar las colaboraciones. Por eso nos hemos concentrado en girar menos para estar dedicados a lo que teníamos que hacer, grabarlo. Ahora cuando ya esté acabado y salga, ya podemos continuar con el salir a tocar y la gira. La del Conexión va a ser una de las primeras veces que nos juntamos con el 25 aniversario.
¿Qué más fechas tienen?
No hemos planeado mucho. Hay algunos festivales más, pero iremos anunciando fechas cuando esté el disco.
Cómo ha cambiado la industria en estos 25 años, eh.
Jodeeer. Es que a mí me dicen lo de Internet, que iba a cambiar el mundo y en ese momento no me lo creo. En 1999. Ni puta idea. Que hoy puedes expandir un proyecto sin usar una compañía de discos… eso es muy fuerte. Cómo ha cambiado todo y cómo la gente digiere la música. Para empezar: dar vueltas con un teléfono sin cable. Si eso lo hubiera visto mi abuelo, que era electricista y que todo tenía que estar enchufado a un cable… Si ahora miras que todo el mundo está conectado al teléfono... A un Spotify, a un iTunes, escuchar la música de todo el mundo… La manera de digerirla es brutal, yo creo que incluso es demasiado. No tenemos tiempo para apreciar todo lo que se está haciendo alrededor de nosotros pero, desde luego, ha abierto una puerta a que más de una persona pueda empezar una revolución desde el sofá de su casa.
Ustedes se llamaron Melón Diesel por un chupito que había en un pub de Gibraltar, ¿no?
Efectivamente. Un pub en el que tocábamos de manera fija, algunas noches hasta haciendo doblete. Nos volvimos como unos medio héroes de aquí de Gibraltar, que son como seis kilómetros cuadrados, no más. Todo el mundo se conoce y lo elegimos como un tributo a ese sitio que nos dio las tablas. Tocábamos tanto ahí que nos volvimos buenos músicos de estar todo el tiempo expuestos al público allí. Y al mismo tiempo nos bebíamos todo lo que ganábamos (ríe) y creo que era lo lógico de coger el nombre de alguna bebida de allí.
¿Y a qué sabía el Melón Diesel, qué llevaba?
Pues un licor de melón con vodka y Malibú (ríe). Nada bueno… No sabía bien, la verdad, lo tengo que admitir.
Cómo vivieron aquello, la eclosión que se vivió alrededor del grupo hace 25 años. Eran un grupo de amigos que van a grabar un disco a Inglaterra y ya eran felices solo de eso y de repente…
Fue… Fue… No sé. Mágico, no lo podemos negar. Pero fue rápido, muy, muy rápido. Porque tú pestañeas y fíjate cómo se pasan los años. Estuvimos tres, de 2000 a 2003 y, después de aquel primero, en cuyo verano hicimos 104 conciertos, que es como tocar durante un mes y pico todos los días. Seis meses continuos, todo el tiempo fuera de casa, terminamos la gira y corriendo nos metimos a hacer el disco de ’El hombre en el espejo’ para poder grabar y salir de gira el año siguiente y todo, todo, todo se fue acumulando. Y un año de parón entre esos tres, cuando me rompí yo con lo de la voz. Me encontraron unos pólipos que pensaron que podía ser el comienzo de un cáncer y me dijeron: “O te operas o igual terminas mal”. Entones yo tomé la decisión. Me quedan medias de mis cuerdas vocales solamente, desde el 2003. Y eso me pasó justamente antes de grabar el último disco de Melón, el de ‘Real’. Por eso te digo que todo lo que pasó fue tan rápido que no lo pude apreciar, creo que lo hicimos… después que se separó el grupo. Que ahí fue el gran momento de reflexión de decir: “¿Qué coño hicimos?”. Porque tú estabas metido en el momento, viviendo eso todos los días.
“Tomamos el nombre de Melón Diesel de un chupito del bar en Gibraltar en el que tocábamos que no sabía muy bien, la verdad (ríe)”
Dylan Ferro
¿Cómo se dieron cuenta de que el grupo había prendido absolutamente? ¿Canciones en la radio, la gente?
Es que tampoco teníamos comparativa. Cuando tú tienes una carrera larga y miras adonde estabas hace 10, 15 años tocando y ahora, lo puedes comparar. Pero nosotros pensábamos que eso era así, ¡que era lo normal! Encuentras una compañía, sacas un disco y éste se hace famoso… (ríe). Hombre, mis 22 años inocente total, y que todavía tenía mentalidad de niño. Y más viniendo de aquí de Gibraltar, que para nosotros no hay mercado musical español, no se exporta nada. Llegamos a España y estábamos completamente en verde. Que ahora no es así. Ahora conozco muy bien la música española y a sus artistas, pero yo me acuerdo la primera entrevista con 40 Principales, con Tony Aguilar, y me acuerdo que él decía: “El grupo se parece a Nacha Pop, a Radio Futura, ¿cómo os sentís que os compare con esa gente”. “¿Y esa gente quiénes son?”. Yo no tenía ni puta idea. Yo conocía a The Beattles, Led Zeppelin, The Rolling Stones…, venía de otra escuela, y nadie comprendía ahí que nosotros habíamos llegado cantando en inglés y, de repente, habíamos hecho versiones en español. Porque yo hasta el día de hoy las canciones las saco en inglés y después las convierto al español.
¿En serio? ¿Así? ¿Aún hoy?
Sí, sí. Pienso en inglés. No sé por qué pero lo hago. Mis fuentes son muy inglesas. Yo si escucho rock lo hago desde los comienzos, desde Bob Dylan para adelante. Tengo mucha gente de la música española que admiro. Ahora. Porque yo eso lo aprendí muy tarde. Cuando nosotros pegamos yo todavía no conocía nada.
¿Le gusta el fútbol?
Yo he tenido buen año. Yo soy del Liverpool.
O sea que en el fútbol también le tira lo inglés.
Por supuesto. Pero es que es muy curioso Gibraltar. Aquí, al igual que están los club de fans del City, del United, del Liverpool, hay peña del Barcelona, el Madrid, y es un rollo que están los dos, los dos casados.
Usted, solo al Liverpool.
He sido simpatizante del Barcelona pero intento estar con uno y cuando llega la Champions y juega el Liverpool contra el Barça después no sé quién quiero que gane... Así que del Liverpool (sonríe, inmenso, como un Pierce Brosnan; de Gibraltar).
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