El “momento bizarro” en pleno directo de TVG que ha obligado a paralizar los informativos: “¡Que no cunda el pánico!"
Un fallo en el teleprónter obligó al equipo de ‘Telexornal Mediodía’ a tomar unas medidas inéditas que culminaron en un desenlace surrealista.


Que el directo conlleva riesgos es algo que nadie pone en duda, aunque debido a la profesionalidad y el escaso fallo de aquellos que hacen televisión pueda parecer que, en ocasiones, dicha máxima suene hiperbólica. Pero es real. Y de cuando en cuando se manifiesta dejando a los espectadores de piedra, tal y como ha ocurrido este viernes en la Televisión de Galicia.
Se estaba emitiendo Telexornal Mediodía, con Carlos Amado al frente, con aparente normalidad. En un momento determinado, a mitad del programa, el teleprónter, que es la pantalla donde se lee el texto que se locuta, comenzó a fallar. Y entonces se produjo, en palabras de la propia cadena, “un momento bizarro”.
Un problema, un remedio y un final surrealista
Sucedió que había que solucionar lo del teleprónter de alguna forma. El remedio que encontraron para no detener la continuidad del informativo fue, según ha detallado TVG a través de redes adjuntando el fragmento de lo ocurrido, dictar el texto al presentador con un pinganillo que tenía en su oreja. “Por eso habla así de raro”, añaden.
Momento bizarro no Telexornal Mediodía: o presentador queda sen ‘teleprompter’ e a rexedora acode rauda para botarlle unha man… Que non cunda o pánico! 😂😂
— TVG (@TVGalicia)
Aquello estaba encarrilado, salvo por el detalle del apuro comunicativo en el que se encontraba Amado. “Consciente del apuro”, la regidora del programa salió en ayuda del presentador, se acercó a él con un portátil con el objetivo de que pudiera leer el texto en la pantalla y, cuando se quiso dar cuenta, ya era demasiado tarde. Estaba dentro del plano.
Su reacción es la definición de transparencia: se llevó una mano a la boca en claro gesto de sorpresa y dio marcha atrás. “¡Que no cunda el pánico!“, deslizan desde TVG. Se paralizó el programa durante unos segundos y, tras enmudecer el presentador, retomó el informativo con toda la naturalidad que pudo. Solo hay una máxima con más poder en lo relativo a los directos que aquello de que hay que asumir riesgos: el show, siempre, debe continuar.
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