Una jubilada de 82 años se va a Costa de Marfil por amor y explica por qué se ha gastado 100.000 euros: “Son muy amables”
El hijo de la señora cree que esta relación tiene truco. Asegura que su madre, con quien ha perdido el contacto, está siendo objeto de una estafa.


El amor no entiende de edad, de fronteras ni de convencionalismos, y la curiosa historia protagonizada por una jubilada de 82 años lo demuestra con creces. La vida puede dar muchas vueltas y, en el momento más inesperado, uno se puede topar con su media naranja, con la persona que conquiste su vida y la cambie por completo, aunque sea en una etapa tardía y en un país desconocido.
El otro protagonista de esta trama es un hombre de 28 años, nacido en Costa de Marfil, al que la señora conoció vía internet. Por rocambolesco que suene, la relación entre ambos no solo fue capaz de despegar, sino que ha sido capaz de alcanzar una velocidad de crucero. Ahora, ambos viven juntos, la jubilada clama a los cuatro vientos que está completamente enamorada y que mantienen una relación protagonizada por el amor.
Sin embargo, no todo es ideal. El hijo de la mujer, de 61 años de edad, parece no ver esta unión con los mismos ojos que los de su progenitora. El hombre asegura que su madre está siendo objeto de un “abuso de debilidad y estafa contra una persona mayor”, unas palabras que ha fundamentado interponiendo varias denuncias ante la justicia.
Esta historia la ha dado a conocer el medio francés ‘Le Parisien’, quien, además de revelar lo sucedido entre la jubilada y el hombre, ha revelado varias declaraciones de personas vinculadas a la señora. Todos afirman que la mujer, antes de conocer al joven, pasó una etapa personal complicada, encontrando en internet el lugar donde evadirse de sus problemas.
La señora ha cortado la comunicación con su hijo
Allí, conocería a su media naranja. Él le prestaba mucha atención, y la señora la recibió con muy buena gana. Su hijo, al enterarse de lo que estaba ocurriendo, no dudó en avisar a su madre: podría tratarse de una estafa protagonizada por personas que tratan de aprovecharse de gente vulnerable, ganándose su afecto. No obstante, su progenitora hizo oídos sordos a las palabras de su retoño: “Estaba hipnotizada”, contó el hijo a ‘Le Parisien’.
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Desde hace un tiempo, la jubilada reside en Costa de Marfil y ha cortado cualquier tipo de contacto con su hijo y, a pesar de que la embajada francesa instalada en el país africano asegura que la situación de la señora es segura, su retoño no se fía. “Cada mes, su pensión de 3.000 euros se gata en apenas dos días”, afirma, además de añadir que, en menos de un año, su madre se ha gastado más de 100.000 euros.
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