El matrimonio cubano que fue separado por las deportaciones de Trump: ahora, están atrapados en un limbo legal
Maray Rojas fue separada de su esposo, Yoan Pichardo al ingresar a EE.UU. Hoy, con las políticas migratorias de Trump, su situación está en un “limbo”.


Poco antes de que Donald Trump tomara posesión como el 47º presidente de los Estados Unidos, Maray Rojas, una inmigrante cubana de 49 años, tomó sus cosas y cruzó la frontera hacia México desde El Paso, Texas. Sin embargo, su esposo, Yoan Vicente Pichardo, no iba con ella.
Según , Yoan abandonó Cuba en 2016 en busca de una mejor vida. El hombre llegó a México, consiguió trabajo en Tabasco, lo que le permitió enviar dinero a Maray de manera recurrente. Posteriormente, logró tramitar la residencia permanente y decidió mudarse a Ciudad Juárez. Tiempo después, optó por probar suerte en Estados Unidos, así que cruzó la frontera, persiguiendo el famoso “sueño americano”.
Sin embargo, Estados Unidos no resultó ser lo que Yoan imaginaba, y en 2023 optó por volver a México. Una vez asentado, decidió llevar a Maray a Ciudad Juárez para comenzar una vida juntos. Poco después, la pareja contrajo matrimonio y empezaron su nueva etapa. No obstante, había algo que le impedía a Maray sentirse en paz: la distancia con sus hijas, que viven en Florida y a quienes llevaba años sin ver.
La pareja solicitó asilo en EE.UU. y nunca se volvió a ver
La distancia con las dos hijas de Maray orilló a la pareja a buscar un nuevo camino en Estados Unidos. A finales de 2024, Maray y Yoan solicitaron asilo a través del programa CBP One. Ambos cruzaron legalmente, sin embargo, en cuanto el puente llegó a su fin, la pareja fue separada de manera inmediata. Si bien la mujer fue liberada en El Paso, su esposo fue retenido y trasladado a un centro de detención en Nuevo México debido a un proceso migratorio previo. Desde entonces, no se han vuelto a ver.
“Yo no sé, la gente que dice que es el país de la libertad, ¿qué libertad? Si ahí tú no tienes libertad… el inmigrante está todo el tiempo en un limbo”, declaró Maray a EL PAÍS.
Durante dos meses, Maray se asentó en Estados Unidos, tratando de liberar a su esposo y solicitando su regreso a Ciudad Juárez. Sin embargo, al ver la falta de cooperación de las autoridades estadounidenses, la mujer optó por hacer su maleta y regresar a México.
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El 25 de enero, Yoan fue deportado a Cuba, tras pasar por centros de detención en Luisiana y Miami. Actualmente, Yoan permanece en la isla, donde vive con su cuñada, a la espera de que Maray reúna el dinero necesario para costear su retorno a México. Mientras esto sucede, el hombre está en busca de un empleo para cooperar con los gastos.
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