Ricardo Sandoval sorprende al mundo del boxeo al vencer a Kenshiro Teraji en Japón
El mexicano Ricardo Sandoval derrotó a Teraji en Yokohama y conquistó los títulos unificados mosca


A veces, las leyendas no se forjan en gimnasios caros ni bajo reflectores perpetuos. A veces, nacen en Rialto, California, donde el polvo del desierto se cuela por los guantes de un joven de origen mexicano que entrena con hambre. Ricardo Sandoval (27-2, 18KO’S), con sangre mexicana, es ahora el nuevo campeón unificado del peso mosca, después de derrotar en Japón a Kenshiro Teraji, ídolo local, favorito de las casas de apuestas y el hombre al que muchos veían ya como el siguiente campeón indiscutido.
Con apenas 26 años, Sandoval escribió su propio capítulo en el santuario del boxeo japonés, en una noche donde el underdog dio cátedra de técnica, resistencia y valentía. La escena fue el Yokohama Buntai, y el mundo lo observó como testigos de una historia que nadie hubiera apostado a ver.
— World Boxing Council (@WBCBoxing)
After a 12-round war, Ricardo Sandoval recovers from a knockdown to get the SD victory over Japanese warrior Kenshiro Teraji.
Shout out to both fighters!
El día en que calló Japón
Sandoval salió al ring como si llevara el peso de la historia. Enfrentó a Teraji, el hombre que muchos ubicaban en el Top 10 libra por libra, dueño de los cinturones del Consejo Mundial de Boxeo (WBC) y de la Asociación Mundial de Boxeo (WBA). Pero desde el primer asalto, el californiano de sangre mexicana dejó claro que no había viajado 8,800 kilómetros para regalar respeto.
Fue más rápido, más certero y más disciplinado. Incluso cuando cayó a la lona en el cuarto round, producto de un derechazo quirúrgico que no vio venir, Sandoval no cambió la expresión ni el plan. Se levantó, regresó al centro del ring y hizo retroceder al campeón. En el séptimo, hizo sangrar la nariz de Teraji. En el noveno, lo hizo dudar. Y en el duodécimo, peleó como si no hubiera mañana, lanzando combinaciones mientras la multitud japonesa contenía la respiración.
El veredicto de los jueces fue: 115-112, 117-110 a favor de Sandoval; 114-113 para Teraji en una tarjeta aislada. El Niño había hecho historia.
El ascenso de Sandoval es un reflejo a la paciencia en una era de inmediatez. En una división olvidada por las televisoras y marginada por el marketing, los pesos mosca rara vez consiguen protagonismo en Estados Unidos. Su historia no es la de un prospecto mimado por promotoras con millones, sino la de un joven que picó piedra en carteleras pequeñas hasta firmar con Golden Boy Promotions en 2024, cuando ya acumulaba un récord de más de 25 victorias y un porcentaje de nocauts superior al 65 por ciento.
Built on hard work and sacrifice with 𝐓𝐖𝐎 belts to prove it! ...𝒂𝒏𝒅 𝑻𝑯𝑬 𝑵𝑬𝑾!!
— Golden Boy (@GoldenBoyBoxing)
Este triunfo no sólo lo consagra como campeón, sino que sacude las estructuras del boxeo global, porque Teraji no era sólo un monarca local: era el último bastión asiático rumbo a la unificación, y uno de los peleadores técnicamente más sólidos del planeta.
El triunfo abre una nueva era para Sandoval, pero también algunas preguntas. La hoja de ruta se dibujaba para Teraji: una unificación con el campeón IBF, un salto al supermosca, y una eventual superpelea con Jesse Bam Rodríguez.
En cambio, Sandoval puede negociar desde una posición de poder. Sus próximos destinos podrían incluir una defensa en Estados Unidos, una unificación con Artem Dalakian (campeón AMB) o incluso una visita al Foro Honda de Inglewood para pelear ante miles de paisanos.
Este fue el día en que un boxeador mexicano-americano, sin grandes luces, pero con talento de sobra, llegó al país del sol naciente para arrebatar el cetro a uno de sus ídolos.
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