Real Madrid

Scariolo y el Real Madrid, capítulo II

El entrenador de Brescia regresa a un club con el que ganó una Liga heroica en el Palau pero del que salió después de un trance muy complicado y tras dos años sin títulos.

Sergio Scariolo, con el Real Madrid en 1999.
Juanma Rubio
Nació en Haro (La Rioja) en 1978. Se licenció en periodismo por la Universidad Pontificia de Salamanca. En 2006 llegó a AS a través de iccwin247.com. Por entonces el baloncesto, sobre todo la NBA, ya era su gran pasión y pasó a trabajar en esta área en 2014. Poco después se convirtió en jefe de sección y en 2023 pasó a ser redactor jefe.
Actualizado a

Han pasado veintitrés años, casi un cuarto de siglo, desde que Sergio Scariolo dejó de ser entrenador del Real Madrid. Y han pasado muchas cosas, claro: en la carrera del italiano y en la trayectoria del equipo blanco. Uno (64 años) ha cambiado el perfil de entrenador de moda por el de clásico de los banquillos, uno de los mejores de siempre en el nivel de selecciones tras sus dos etapas triunfales en la Selección española que dejará después del Eurobasket. El Madrid, por su parte, es ahora un equipo en el que la exigencia es mucho mayor. La proporción en el número de finales jugadas y títulos ganados es radicalmente distinta. Basta con ver que a Chus Mateo (ayudante de Scariolo en su primera temporada en el equipo, 1999-2000) no le ha bastado ganar la Liga, y seis títulos (Euroliga incluida) en tres años para conservar el puesto.

Ahora Mateo tiene opciones (no el que más, pero las tiene) de ser seleccionador nacional, un movimiento con el que intercambiaría su puesto con un Scariolo que en 2002 también fue sustituido por el técnico de España, Javier Imbroda. Entonces, como tampoco sucederá ahora, no hubo dualidad de cargos aunque se negoció: Imbroda dirigió a la Selección en el Mundial 2002 y dejó el cargo para ponerse al frente de un Madrid en el que solo estuvo una temporada (2002-03), una pesadilla en la que el equipo no pasó de la primera fase en la Euroliga y, un bochorno histórico, ni siquiera jugó los playoffs por el título en Liga.

Eran tiempos convulsos para un Real Madrid que zozobró demasiado entre la salida de Zeljko Obradovic en 1997 y la llegada de Pablo Laso en 2011. De hecho, ya entre dos históricos como Lolo Sainz y el serbio faltó estabilidad en un banquillo demasiado caliente hasta la llegada de un Laso que cambió totalmente la inercia, las sensaciones y el ritmo al que se apilaron los trofeos en las vitrinas. Una nueva edad de oro que ha alargado Mateo y que ahora tratará de relanzar Scariolo, cuyo reto es mantener lo mejor de los últimos años y corregir los problemas que lastraron al equipo la pasada temporada, que de hecho habían comenzado antes de jugar. La planificación fue imperfecta en cuanto a altas en un momento crítico en el que se tuvo que poner en marcha un ya inevitable cambio de ciclo (se fueron Sergio Rodríguez, Rudy Fernández, Fabien Causeur, Vincent Poirier, Guerschon Yabusele…).

Entre Sainz (dejó el banquillo en 1989) y Obradovic (1994-97) pasaron por el equipo George Karl (dos veces), Wayne Brabender -en una temporada en la que también entrenaron Ignacio Pinedo y Ángel González Jareño- y Clifford Luyk. Después de Obradovic y hasta Laso (1997-2011) el carrusel tuvo como protagonistas a Miguel Ángel Martín, Tirso Lorente, otra vez Luyk, Scariolo (1999-2002), Javier Imbroda, Julio Lamas, Bozidar Maljkovic, Jaon Plaza, Ettore Messina y su asistente Lele Molin. Un contraste obvio con la estabilidad que siguió: once años de Laso (2011-22) y tres de Mateo.

Un primer año de final espectacular

Cuando llegó en 1999, Scariolo vía de cosechar un éxito enorme en Bolonia (1993-97) y con un Baskonia (1997-99) con el que jugó una final de Liga y ganó una Copa. Era la gran baza del Real Madrid para dejar atrás la tumultuosa salida de Obradovic, al que se achacó (el club tenía una cláusula para que siguiera) que no cumplía en Liga a pesar del enorme éxito que fue la Euroliga ganada en 1995, la primera del club desde 1980. Ese ritmo en la consecución de títulos, ya citado varias veces, es una parte importante también del contexto que va a marcar esta segunda etapa de Scariolo: con Laso el Madrid ganó dos Euroliga, seis Ligas y seis Copas (además de siete Supercopas). Con Mateo, una Euroliga, dos Ligas y dos Copas (y dos Supercopas) en tres años. Buenos tiempos si se mira hacia atrás: después de la Liga de 1986, el Madrid solo ganó hasta la de 2000 (la de Scariolo) las de 1993 y 1994. En Copa, una maldición histórica duró desde 1993 hasta 2012. En Euroliga (antes Copa de Europa) se consiguieron tres entre 1974 y 2015 y otras tantas entre esa edición y la última ganada en 2023. La de la canasta de Llull contra el Olympiacos.

La exigencia ahora es, por lo tanto, altísima: el equipo ha estado en tres de las últimas Final Four en la Euroliga, trece de las últimas quince finales de Liga y once de las doce últimas de Copa. Un paralelismo real está en la reestructuración de la sección, un hecho ahora (también en los despachos) y en 1999, entonces en una situación de crisis y no con títulos en el zurrón, como este verano. Scariolo llegó y logró, un gran éxito, la Liga de 2000, en su primera temporada. Las cosas, paradójicamente, le fueron peor las dos siguientes. Sin títulos a pesar de que aumentó el presupuesto y el italiano tomó el mando de la sección también a nivel ejecutivo. Un tramo en el que vivió (2000) la llegada a la presidencia de Florentino Pérez y una salida muy polémica, en 2002 y con esa Liga de 2000 como único título en tres años. En 2003 se puso al frente del Unicaja y llevó a época gloriosa al club malagueño.

Ese éxito de 2000 siempre será la Liga de Djordjevic, a pesar de que en el quinto partido en el Palau (el del 2-3 al Barça), Alberto Angulo anotó 19 puntos y Brent Scott acabó con 27 de valoración (73-82 final). Pero la imagen que quedó para la historia, icónica para el madridismo, fue la de Sasa Djordjevic celebrando un título en el cancha del equipo del que había salido el verano anterior, algo que le recriminó de forma muy contundente Nacho Rodríguez. La llegada del base serbio, ya con 32 años, cambió el rumbo de aquel Real Madrid que no había tenido mucho tino con los fichajes. De hecho, el genial Djordjevic aterrizó para arreglar el error que había sido el fichaje para el puesto de base de Keith Jennings (estadounidense de 1,70) que solo duró cuatro partidos.

Era un momento de incertidumbre en la sección, y de hecho Scariolo había hablado de un curso sin fichajes estrella… hasta que llegó Djordjevic. Se buscaban soluciones para el puesto de pívot y se intentó con Hansi Gnad, Mikkel Larsen y, a última hora y para los playoffs, Andrew Betts. La política de fichajes, de hecho, fue uno de los quebraderos de cabeza de esa primera etapa de Scariolo: para su segunda temporada, con mucho más potencial económico y expectativas más altas, llegaron Erik Meek, Jiri Zidek, Marko Milik... Un buen curso, en todo caso, que acabó estropeado por la explosión del fenómeno Pau Gasol, que se llevó por delante al Madrid en las finales de Copa y Liga antes de dar el salto (verano de 2001) a la NBA.

En la que acabó siendo la última temporada de Scariolo, Raúl López sufrió una grave lesión de rodilla después de solo siete partidos y su rol no lo pudieron cubrir ni Jean-Marc Jaumin, un fichaje de emergencia, ni Steffano Attruia, otro intento de Scariolo de reconducir las cosas en una plantilla en la que dio un enorme petardazo Dragan Tarlac, un fichaje de altísimo nivel que acabó siendo uno de los peores que ha hecho el Real Madrid. Tampoco funcionó Dukan Vukcevic, que tenía que ser otro de los puntales de un equipo que acabó eliminado en cuartos de Copa, en cuartos de los playoffs de la Liga y en el Top-16 de la Euroliga.

Después de un año muy decepcionante, sin títulos y sin un argumento aceptable como esa irrupción de Gasol y su Barcelona en 2001, Scariolo salió del Real Madrid en julio de 2002 a pesar de que tenía contrato hasta 2004. Fue un trago: él se quejó de que el club le respaldó cuando se ofreció a salir y después fue fulminado. Primero tuvo que dejar su cargo en la dirección de la sección, entonces el 20% de su sueldo, y quince días después fue despedido también como entrenador. La apuesta fue Imbroda y Scariolo habló después de manejos “políticos” en el sentido más puro, de un “centro de poder” que había empujado para que el Real Madrid tomara esa decisión y pusiera a un entrenador “de ese círculo”. Imbroda, fallecido en 2022, ocupó cargos en la Junta de Andalucía como diputado por Ciudadanos.

Pero Florentino y Valdano reaccionaron, sobre todo, a lo que acabó siendo un pulso entre el vestuario, y algunos de sus pesos pesados, y un entrenador desgastado por una temporada muy complicada. Y que había elegido al argentino Carlos Delfino como el nuevo alero estrella para el equipo. Con su fichaje amarrado, tenía que salir (los dos tenían contrato) o Alberto Angulo o Alberto Herreros. Scariolo prefirió que siguiera el primero, y la leyenda negra contó que había despedido a Herreros, una referencia en el equipo, en el gimnasio. El italiano lo negó, pero Herreros habló de “formas” dolorosas en la notificación de una noticia que se echó atrás con la salida del entrenador de Brescia.

Herreros jugó hasta 2005, anotó el histórico triple en la final contra el Baskonia y ha pasado después dos décadas excelentes (treinta títulos) en unos despachos que ahora abandona, en una reestructuración en la que regresa Scariolo, para el banquillo y con mano en el trabajo de planificación que dirigirá Sergio Rodríguez. El técnico también ha vivido más de dos décadas de un enorme éxito profesional en un tramo en el que al Real Madrid también le ha ido muy bien, al menos desde que llegó Pablo Laso en 2011. Ahora vuelven a unir sus caminos para olvidar aquella fea salida de 2002 y para conseguir más éxitos. La exigencia es máxima para ambos, un entrenador de currículum histórico y un equipo obligado a pelear, como mínimo, por todos los títulos.

¡Tus opiniones importan! Comenta en los artículos y suscríbete gratis a nuestra newsletter y a las alertas informativas en la App o el canal de . ¿Buscas licenciar contenido? Haz clic

Etiquetado en:

Comentarios
Normas

Rellene su nombre y apellidos para comentar

Te recomendamos en Liga Endesa